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Una Segunda Oportunidad

Por Florencia Vidal Dominguez
Publicado en Lectura Lacaniana: 8 abril, 2014

Comedia romántica de la cineasta neoyorquina Nicole Holofcener. Eva (Julia Louis-Dreyfus) es una  mujer cercana a los cincuenta, divorciada, que trabaja como masajista, y en una fiesta  conoce a Albert (James Gandolfini). No hay juegos de seducción, ni chispazos sino  una buena conversación y algunas cosas en común.

 Salen a cenar, tienen una cita, luego otra, y así comienzan una relación. Ambos están pasando por etapas muy similares, se han divorciado hace tiempo, y sus hijas están por dejar la casa para ir a la universidad, algo que les provoca ansiedad y cierta angustia, en especial a Eva. Eva comenzará también una buena amistad con Marianne, una poeta clienta de ella. Pero este buen momento en su vida comenzará a desmoronarse cuando descubre que Albert es la ex pareja de  Marianne, del cual habla mal gran parte del tiempo que pasan juntas. Incapaz de tomar una decisión, Eva continúa su relación con ambos, pero los dichos y observaciones de Marianne sobre Albert comenzarán a nublar la visión  de Eva y empañar su incipiente relación con Albert.

¿Por qué Eva no deja de atender a Marianne cuando se entera de que es la ex mujer de su pareja? No solo no la deja de atender argumentando que “tiene un hombro lesionado y no tiene amigas” sino que toma en cuenta y escucha lo que ella dice para ir a confirmarlo en la conducta de Albert. Deja de escuchar a lo que ella desea, a lo que a ella le gusta de él.

Podríamos definir a la histeria, no desde una entidad nosográfica, no como un cuadro, se la podría definir como todo aquello que constituye un impasse, lo que impide el acceso a la femineidad, no identificamos histeria a femineidad, mas bien, la histeria es aquello que obstaculiza el acceso a la femineidad, lo desvía.

La histeria se pregunta, ¿qué es ser una mujer? Es una pregunta que el sujeto se hace en forma secreta y amordazada dice Lacan en el capítulo 13 “¿Qué es una mujer?” del Seminario 3, dirá: “Volverse mujer y preguntarse qué es ser una mujer son dos cosas esencialmente diferentes…preguntarse es lo contrario a llegar a serlo.”(1)
No es la pregunta que se hace el yo, es la pregunta que se expresa en el síntoma o en el acting, es la pregunta del sujeto, la pregunta articulada en la relación del sujeto al Otro.

La función de la otra mujer desempeña un papel fundamental en la neurosis histérica.  Esa “Otra” encarna para la histérica la respuesta acerca de ¿qué es ser una mujer? Pero esta respuesta que se busca en la otra ES la histeria, es un desvió, es en realidad no querer saber nada de la femineidad, es alejarse de ella.

La pregunta ¿qué es ser una mujer? surge por el hecho de que no hay significante que designe y que diga que  es ser una mujer. De ahí la frase “La mujer no existe” y que una mujer es “No toda”. Dirá Lacan: “Eso define a la… ¿a la qué? – a la mujer justamente, con tal de no olvidar que La mujer sólo  puede escribirse tachando La. No hay La mujer, artículo definido para designar el universal. No hay La mujer puesto que—ya antes me permití el término, por qué tener reparos ahora- por esencia ella no toda es”. (2) El no toda es un elemento intolerable porque no encuentra ningún significante que la designe como mujer.

En el seminario “Posición femenina y salidas de análisis” Carlos Dante García se referirá al respecto: “¿Qué implica que no hay ningún significante? Implica que sólo en acto se hace mujer, es decir, el camino no es por el significante sino es por el acto. Por ejemplo, no es hablando, la idea que tienen muchas mujeres es hablando, hablemos que así vamos a formar una pareja. Una pareja no se forma hablando. Se forma según los actos que se van haciendo en la relación, es decir que la cosa no pasa por hablar. Recuerden ustedes que el bla bla y el goce fálico pasa por el blabla. Esto quiere decir que lo que esté del lado del hablar está del lado de lo fálico. Y la mayoría de la gente piensa que la cuestión femenina pasa por el hablar. Estoy diciendo no pasa por el hablar.” (3)

El hablar, se podría diferenciar, el hablar en la histeria que necesita de la palabra del otro para mediante esa palabra le dé el ser. Acá  el hablar está del lado de lo fálico.  En la mujer, en cambio, nos dirá Miller: “para amar es preciso  hablar, el amor es inconcebible sin la palabra…podría escribir la secuencia: hablar, amar, gozar. Del lado femenino, no se puede gozar sino del habla, con preferencia del habla de amor”. (4) El goce de una mujer está mediado por la palabra de amor, a una mujer para gozar necesita que el otro le hable, necesita de su palabra de amor. En la histeria, la necesidad del hablar está en relación a que esa palabra del otro le dé el ser.
Es decir, mujer es no toda, no hay significante que la represente, que le dé el ser, que le diga que es ser una mujer, si hubiera un significante estaríamos del lado de lo fálico, estaríamos del lado del todo, de la totalidad. 

 Dice Lacan: “… el goce de la mujer se apoya en un suplir ese no-toda. Para este goce de ser no-toda, es decir, que la hace en alguna parte ausente de sí misma, ausente en tanto sujeto, la mujer encontrará el tapón de ese a que será su hijo” (5). De esta manera, la maternidad se vuelve una forma de suplencia a La mujer que no existe, funciona como tapón del no-toda.

En la película se observa como al irse la hija del hogar junto a Eva, esa madre comienza a caer, a buscar sustitutos, una amiga que ocupe el cuarto de su hija…aparece la angustia.
Ana Lucía Lutterbach Holck, en su “Relato do passe” dirá: “La mujer no existe y no es posible volverse mujer de una vez por todas, lo imposible no es eliminable, pero una vez que cierto cálculo fue realizado, ella puede encontrar cada vez un saber-hacer con eso.” (6)

El camino propuesto por el análisis consistirá en leer los significantes que la fueron marcando a  partir de los cuales creará, jugará e inventará otros para bordear ese vacío que la constituye.
Bibliografía:
(1)   Lacan, Jacques, Seminario 3, “Las psicosis”. Capítulo XIII, “La pregunta histérica (II): “¿Qué es  una mujer’”, Paidós, Bs. As, pág. 254.
(2) Lacan, Jacques, Seminario 20,”Aun”. Capítulo VI, “Dios y el goce de (la) mujer”, Paidós, Bs. As, pág. 89.
(3) Carlos Dante García, Seminario ” Posición femenina y salidas de análisis”. EOL, 2007.
(4) Jaques – Alain Miller, “El hueso de un análisis”. Tres Haches, 1998, pág. 79.
(5) Lacan, Jacques, Seminario 20,”Aun”. Capítulo III, “La función de lo escrito”, Paidós, Bs. As, pág. 47.
(6) Ana Lucía Lutterbach Holck, “La erótica y lo femenino”.Grama,2012, pág. 52.

 

http://54321cine.blogspot.com.ar/2014/04/012.html

 

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