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Shame

Por Angela Vitale
Publicado en Lectura Lacaniana: 26 mayo, 2014

En los primeros minutos de “Shame” asistimos a la rutina de un adicto al sexo día tras día, cuya  banda sonora activa de nuevo esa sensación de hastío que acompaña a la repetición, a los primeros apuntes de un hombre preso de una sexualidad incontrolada que es capaz, en un juego de infidelidad entre miradas, de pasar en pocos minutos de la atracción a la insistencia casi acosadora.

Explicaba Steve McQueen, que  Fassbender —brillante, medido en el catálogo de desequilibrios, resistencias y excesos del adicto— interpreta a un personaje atrapado en la prisión de su cuerpo.
Me interesa tomar como lectura psicoanalítica, la adicción, en este caso, adicción al sexo, como síntoma social.

Miller sostiene que son los Estados Unidos  los que llevan el liderazgo mundial en la producción de síntomas (1), y  Shame hace foco específicamente en la vida sexual hipermoderna, centrada en la lógica del consumo.

Carlos García, en la I clase  del seminario sobre Problemas actuales para  el psicoanálisis, nuevos síntomas, prejuicios para el psicoanalista, en relación a la adicción nos dirá que para Lacan, esta es un síntoma social, no es un síntoma individual, afecta a los lazos de las relaciones de pareja, amigos, sociedad, a diferencia del síntoma individual  que tiene que ver con el inconsciente. Un síntoma individual molesta a uno, no a otros, le es ajeno a uno, yo no me identifico.

El personaje  de Brandon, podríamos decir que transita por las diferentes adicciones de la subjetividad moderna: adicto al trabajo, a nuevas experiencias sexuales, que pasa su vida con un sinfín de objetos de consumo, que van de la televisión a la cocaína, al porno, al Ipod, a los juguetes eróticos, como dice Jorge Assef (2) se podría  considerar a Brandon como un adicto a la adrenalina en general, haciendo foco en la vida sexual hipermoderna.

¿Nos interesa designar a Brandon como un adicto? No,  si así lo hiciésemos, le  estaríamos dando un ser y justamente ese es uno de los prejuicios del analista a revisar.
El discurso cinematográfico también es un discurso de la época. Ideología del libre mercado. El síntoma social identificado,  atraído por cierto consumo.

Eric Laurent en una entrevista recientemente publicada por los que  hacemos Lectura Lacaniana (3), al ser interrogado por la entrevistadora: ¿Qué le inspira el título del congreso “Un real para el siglo XXI”? Muchas cosas, dice Laurent,  lo que primero me inspira es lo singular. A la vez, no es lo real en el siglo XXI sino un real. Esto me remite de entrada a la idea de nuestra orientación lacaniana para la que cada discurso aborda una modalidad de lo imposible que define lo real. El discurso de la ciencia tiene la suya, el discurso del psicoanálisis también. Esta modalidad de real está en efecto determinada por las particularidades del siglo XXI.

¿Que es lo singular en el personaje de  Brandon? Es un sujeto que sufre, que no cuenta con elementos simbólicos para responder a la división subjetiva, trayendo consecuencias de anulación del deseo, pasajes al acto como defensa contra la angustia y la imposibilidad de establecer lazos con otros.

Randon le dice  a su compañera de trabajo, cuando tienen una cita: “no se para que las personas se quieren casar, las relaciones no son realistas”, a lo que su compañera responde; ¿que haces aquí si las relaciones no te importan?

En un momento clave de la historia, el primer conato de sexo entre Brandon (Fassbender) y una compañera de trabajo que representa la redención en la forma del compromiso sentimental, revela  el imperio de la no relación, de la disyunción del significante y del significado, del goce y del Otro, del hombre y de la mujer, bajo el modo de no hay relación sexual, Miller haciendo referencia a Lacan dice que cuando éste  afirma la no relación sexual, se deja inscribir en una serie  negativa dentro del psicoanálisis….allí donde haría falta, el sujeto no dispone del instrumento que debería o querría tener (4).

Miller dice que el paradigma de la subjetividad de nuestro tiempo es la toxicomanía, se asiste  a un tiempo donde la subjetividad tiende a estar orientada por el consumo del objeto, si el objeto es alcanzado, su consumo conduce al sujeto a un modo autista del goce y si no lo alcanza, el sujeto se introduce en una carrera frenética  para conseguirlo, la dificultad para tolerar la falta, la ausencia y el vacío.

Carlos García, en su seminario (5) hablando del toxicómano y de la adicción dice: “Un toxicómano no es una sujeto, es un yo, es un personaje. Un toxicómano se define por el uso que hace de la droga, es una práctica de satisfacción. Necesariamente deber ser incluida en el charloteo esa práctica. Es una práctica, no hay sujeto toxicómano. El sujeto está representado entre dos significantes: S1—-S—S2

Decir que no es un sujeto es que no está dentro de las leyes del significante, ni del deseo, ni del inconsciente y lo que prevalece es el goce.

La nueva forma del síntoma, está definida por su práctica, no por la participación de su inconsciente. La adicción como modelo del síntoma contemporáneo.

http://www.54321cine.blogspot.com.ar/

Notas:

1)    Miller, Jacques Alain, “El Otro que no existe y sus comités de ética”, Seminario en colaboración con Eric Laurent, Paidós, pág. 358
2)    Assef, Jorge, La subjetividad hipermoderna, Una lectura de la época desde el cine, la semiótica y el psicoanálisis,
3)    Revista lecturas científicas; http://www.lecturalacaniana.com.ar/revista/simple.php?p=31&s=6&h=1
4)    Miller, Jacques Alain;” El lugar y el lazo”, Los cursos psicoanalíticos, pág. 32.
5)    García, Carlos Dante, Seminario EOL 2014: “Problemas actuales para el psicoanálisis: nuevos síntomas-prejuicios del psicoanalista-“

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