Revista Lectura Lacaniana Número: XXXVIII
Lecturas Psicoanalíticas

"Los primeros pasos del análisis". Parte III

Por Carlos Dante García | Causa Clínica, Buenos Aires
Publicado en Lectura Lacaniana: 1 diciembre, 2015


“A cada uno le toca reinventar el psicoanálisis”, dice Lacan. Esta frase nos indica García, tiene muchas resonancias, para Freud todo lo que se sabe de un caso, no sirve de nada al recibir a otro paciente.

En cada instante se reinventa el psicoanálisis. Segunda forma de lo real formulada por Lacan: la no relación sexual sería del orden de lo real. ¿Cómo ubicamos esto en un análisis? El analista esta en el lazo y al mismo tiempo está en el lugar. Hay un saber, el saber de que modo estamos atrapados en el asunto, el no dejarse absorber por el lazo.

En estos primeros pasos es muy importante el control.  Miller nos deja planteada una pregunta: ¿estoy suficientemente desubjetivado como para poder jugar el soporte, el pedestal del otro?. Angustia como brújula  para orientarse en relación a la división del sujeto. Primer momento del análisis; transmutación  de lo amorfo.

 

Angela Vitale

 

 

Carlos García: Pág. 22, El lugar y el lazo. Es muy importante este seminario de Miller, tiene su complejidad, ¿cómo define el esquema Lambda? Es un esquema de lugares. ¿Qué es el grafo del deseo? Es un circuito de lugares. El lugar y el lazo es la descripción de cómo en el análisis hay que distinguir el lugar y el lazo. Miller dice que todos los dichos de Lacan hay que tomarlos con pinzas. ¿Respecto de qué? “A cada uno le toca reinventar el psicoanálisis”.

Es una frase muy fuerte y muy pesada. Esto tiene una resonancia de muchas maneras, la manera más frecuente es la que dice Freud, que todo lo que sabemos de un caso, no nos sirve de nada al recibir a otro paciente.

En cada instante estamos reinventando el psicoanálisis. Pág. 13, otra idea de lo real: “Lacan formuló que la no relación sexual sería del orden de lo real”, es la segunda forma que tenemos de lo real.

Después vemos cómo esto se va a ubicar en el análisis. Pág. 14: ¿Qué es un clínico? “Un clínico es un sujeto que se separa de lo que ve de los fenómenos que se producen”, todo lo opuesto a lo que pensamos.

¿Cómo va a definir al clínico así? Se separa de lo que ve porque tiende a descansar en la experiencia, en lo que ya aprendió, en lo que ya sabe. Dice así: “No es que el saber hacer esté desaconsejado, siempre y cuando sepamos también de qué modo estamos atrapados en el asunto”, el clínico es el que sabe de qué modo está atrapado en el análisis con su paciente, no el que sabe de su paciente.

Todo lo opuesto a la idea que nos hacemos. No sabe de qué modo está atrapado en el asunto. “Que nosotros mismos en calidad de formadores de la experiencia formamos parte del teclado que tocamos”, no está por fuera.

Los primeros pasos del análisis definen de qué manera está tocado el teclado y qué posición va tomando uno y otro. Significa que el analista tiene dos partes, dice así: “está en el lazo y al mismo tiempo está en el lugar”. Pág. 16: “El asunto de todo análisis es no dejarse absorber por el lazo, la transferencia”, la transferencia no es lo que imaginamos que es, sino la manera en que el analista está hipnotizado por lo que dice el paciente.

Cómo queda capturado por lo que dice el paciente. Después vamos a desarrollar distintas formas de captura. ¿Por qué? Si no es absorbido por el lazo, le da espacio al lugar.

Es decir, puede interpretar. Es ahí donde aparece la definición del control: “El control apunta al lazo del analista con el lugar, viene a verificar su grado de desubjetivación en la experiencia”, eso es ir a controlar. Ir a controlar es cuando alguien dice: “no sé para dónde voy”, frases que son dichas en el control. Aquel que va a controlar está incluido subjetivamente en el caso.Por eso el control es verificar el grado de desubjetivación. Ocupar el lugar del analista es ocupar una desubjetivación, que la subjetividad del analista no esté incluida. Por eso se va a controlar, el primer control, ¿dónde comienza? En el paciente.

Todo el mundo lo sabe, lo percibe, y nadie lo dice. ¿Por qué comienza con el paciente? No va a controlar cuando el paciente dice: “estuve pensando en irme”, “estoy cada vez peor”, van a controlar cuando el paciente dice algo, el paciente controla el análisis.

El primer control comienza por lo que va diciendo, si pasa algo, si dice algo, empieza por el paciente. Implica que el analista está tomado en el lazo, en un cierto sentido. Miller hace dos preguntas extraordinarias en la pág. 16: “¿Estoy suficientemente desubjetivado como para poder jugar el soporte, el pedestal del otro?”

Es lo que todos llevamos a análisis, cuando no estoy desubjetivado me afecta la palabra del paciente. Es muy claro. “¿Lo estoy tanto como para dividir al sujeto en mi paciente, o acaso el paciente se consolida y se cimenta cada vez más?”

Explico la pregunta que hace. A mayor desubjetivación del analista, mayor división del sujeto en el paciente. A menor desubjetivación del analista, más paciente y menos sujeto dividido. Indica que el análisis no está funcionando.

¿Cuál es el grado más evidente de división? La angustia, aparte de la asociación libre. Es casi una brújula para orientarse. “Estoy cada vez peor, no puedo resolver nada, no puedo dejar de pensar en lo que me preocupa”… quiere decir que hay más paciente y menos sujeto dividido.

Sutilezas analíticas, pág. 113-116, son tres páginas. Es un capítulo que se llama “Tres modalidades del análisis”, no son prácticas, sino tres modos por los que pasa un análisis: el que comienza, el que dura y el que termina. Vamos a prestar atención al primer momento del análisis para poder situar la incidencia de lo simbólico y lo imaginario.

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