Revista Lectura Lacaniana Número: XXXVI
Lecturas Culturales

“Donde mandan las mujeres” Parte II

Publicado en Lectura Lacaniana: 25 octubre, 2015


Ricardo Coler y Carlos Dante García

Parte 2Ellas quieren que el vínculo con el hombre sea solamente un vínculo de amor”

C. D. G: Ubiquemos el siguiente contexto, de lo que va a hablar Ricardo ahora tiene más de dos mil años de evolución y de vigencia. En cambio, lo que mencionó antes, los matriarcados impuros, porque hay toda una clasificación que se hace de la pureza del matriarcado, surgen en mucho menos tiempo. ¿Por qué no relatas un poco el estado actual y con qué te encontraste?

R. C: Lo que pasa es que cuando fui, las dos veces que fui, estuve un tiempo largo, para llegar ahí era muy complicado. Aparte el último aeropuerto quedaba a muchos kilómetros, tenía que hacer un camino de 4×4, se habían caído camiones por la ladera de la montaña, tenía que salir muy temprano a la mañana para poder llegar con luz. Uno se encuentra con una sociedad que realmente no tenía mucho contacto con el mundo, entonces podían conservar las tradiciones. Ahora pusieron un aeropuerto mucho más cerca y una autopista. La llegada del capital y la cantidad de turismo, arrasa con las costumbres, porque les llega mucho dinero para poder ir a ver cómo manda una mujer.

Además hicieron toda una puesta en escena porque la comunidad tiene fama de mucha libertad sexual. Vinieron prostitutas de diferentes lados a cobrar por la fama de la libertad sexual del matriarcado, la verdad es que se está arruinando un poco el lugar.

Les voy a comentar qué pasaba antes de todo esto. Primero hay una cuestión acá, que no solamente tienen las mismas leyes, el apellido de la madre, que lleva solamente la mujer, que la única que elige el lugar para vivir es la mujer, son las tres leyes fundamentales; sino que hay una cuestión de actitud, la mujer le grita un poquito al hombre, a la mañana fui a la casa de una matriarca, todas las casas tienen una matriarca, que es la que dirige la propiedad y no necesariamente es la mayor, sino la que tiene mejor capacidad de mando, implica muchas veces mujeres de treinta y pico, cuarenta. La manera en que ponen a  los hombres a trabajar, los hombres tienen una actitud mucho más pasiva y no se mueven sino hay una mujer que dice “acá se hace tal cosa”. Cuando uno los ve caminando  ve que la mujer camina un poquito por adelante del hombre. El hombre camina unos pasos para atrás. Yo me daba cuenta, después de estar veinte días ahí que cuando hablaba con ellas se impacientaban, me empezaban a tratar como a un hombre. Hay una cuestión que hasta el más pintado cuando se acerca a una mujer baja la cabeza. Estábamos en un lugar donde realmente manda la mujer y a ninguna se le puede ocurrir que mande un hombre. Les voy a contar qué es lo que dicen los varones.

C.D. G: Donde realmente manda la mujer… esto que voy a preguntar implica hacer la pregunta sobre qué implica mandar y cuál es el alcance de eso porque, ¿mandan en toda la comunidad o mandan en la casa y en los lazos familiares ¿Y en los lazos sociales entre hombres y mujeres?, o ¿hay una mujer que manda a todos? ¿O son los hombres los que siguen mandando?

Ricardo Coler: Es un terreno resbaloso porque nosotros no conocemos otros países donde manden las mujeres, pero la mujer puede perfectamente gobernar haciendo de un hombre, vestida de mujer. Dicen que  Margaret Thatcher es el varón más fuerte de Inglaterra. Pero acá sucede algo diferente, dadas las características de la mujer. En las casas mandan las mujeres, dicen que es lo que hay que hacer y para hacer (la matriarca). La juntura de la comunidad, ahí uno siente la cuestión más femenina. En todas las comunidades, y está citado por Lacan en el Seminario 5, el jefe de la tribu es un varón. Entonces uno dice, “ahhh,  bueno, en realidad manda el hombre”, pero no es así, me parece que ahí es donde también se nota una cuestión, una relación diferente al poder porque el jefe de la tribu tiene un status social bajo. Yo caminaba con el hombre por las calles y las mujeres no lo saludaban. No es que tenga una preponderancia. Las mujeres dicen que los hombres sirven para dos o tres cosas y ellas los utilizan como si fueran una herramienta. Una de las cosas para la que sirve un hombre es para administrar una aldea, los hombres ahí funcionan mejor.

C.D. G: Los hombres no se sienten objeto sexual.

R. C: Más o menos.

C.D. G: Lo que citó antes Ricardo de Lacan lo pueden encontrar en el Seminario 4, donde Lacan le pregunta a Levi Strauss , sobre la problemática de las leyes que rigen las relaciones de parentesco. Lacan le  propone “imaginemos todo el sistema al revés, en vez de  las mujeres circular cuando un hombre toma a una mujer, que sean los hombres los que circulan”, eso es lo que vamos a ver ahora. ¿Se puede imaginar una cosa así?, dice Lacan. Levi Strauss responde: “Perfectamente se puede imaginar una cosa así, de hecho los matriarcados funcionan así, pero con la particularidad de que el poder de la comunidad,en el sentido de la administración, lo siguen teniendo los hombres. Poder y falo se confunden”. Por eso la problemática de gobernar está situada en relación al falo, digo como respuesta conceptual, no hay un mandar por fuera del falo, ese es un problema. Quería agregar eso, que después, en todo caso, lo discutimos, lo conversamos.

R. C: La otra cuestión, y me parece la más interesante es que en la sociedad donde mandan las mujeres, no quieren casarse. Si hay algo que detestan es el matrimonio.

Si hay algo que detestan es el matrimonio. Entonces, a mí me llamaba la atención. Hay dos razones por las que no quieren casarse, la primera es que para ellas el amor es lo más importante, y la segunda, porque la familia es lo más importante. Entonces, ¿cómo arman una familia? La familia es la mujer con sus hermanos y hermanas, y los hijos de las hermanas, y la madre, y los críos. Esas familias no se separan nunca. Entonces yo lo que preguntaba: “si conoces un hombre y te enamoras, ¿no te queres ir a vivir con él y tener hijos?”, y dicen: “no, no, de ninguna manera. Si alguien quiere casarse, si alguien quiere estar enamorado toda la vida, no se puede casar”.

Me pregunta a mí: “¿A ustedes les funciona?”. “Bueno, sí…no” (Risas) Una de las cosas más interesantes cuando uno visita una comunidad totalmente diferente, es darse cuenta que las cosas con las que uno está armado, esas frases que nos sostienen, como son las familias: un hombre se enamora de una mujer, se casan, tienen hijos y viven así toda la vida. No es cierto, y ese es el argumento con el que nosotros damos vuelta todo el tiempo. ¿Por qué ellas dicen que si están enamoradas no se pueden casar? Porque ellas dicen que quieren que el vínculo con el hombre sea solamente un vínculo de amor. Los hijos son siempre de la madre, la plata es siempre de la mujer, un hombre de nuestra edad si quiere salir y necesita dinero se lo tiene que ir a pedir a la matriarca. No llevan dinero en el bolsillo.

Las únicas que tienen propiedades son las mujeres, los hombres no pueden tener propiedades. Las únicas que tienen cuarto propio son las mujeres, las únicas que tienen privacidad, que no es un detalle, son las mujeres. Entonces ellas dicen: “A mí lo único que me une a un hombre es el amor, y cuando el amor se termina la relación se termina”. Ellas dicen que el duelo por esa relación es mucho más corto. Las mujeres pueden tener relaciones sexuales con un hombre  un día, al día siguiente con el otro y al tercer día con uno distinto. Yo estaba con ellas y uno le daba un beso, pasaba otro y le daba otro beso, al tercero o cuarto que le daba un beso, “acá está pasando algo raro”, las mujeres tienen una vida sexual súper activa, ¿cómo hacen?. El hombre visita a la mujer, yo veía que las puertas tenían un gancho de madera, los hombres llevaban gorra. El hombre llega a la casa de la mujer, se saca el gorro, lo cuelga, entonces todo el mundo sabe que no puede ir a golpear esa puerta. Ahora bien, cuando se enamoran un hombre solamente visita a una mujer y esa mujer solamente recibe a un hombre. Mientras están enamorados la relación es única, no sale con otro. De hecho, en general esas relaciones se rompen cuando alguien sale con otro. Pero el tiempo es el que dura el amor, nunca, nunca van a vivir juntos , ni tener un proyecto en común.

C.D. G: Hay que ir anotando la fórmula: Amor sin convivencia y sin casamientos. (Risas)

R. C: Pero ahí tienes que aguantar que una mujer te grite todo el tiempo.

C.D. G: Reducción del superyó. Es interesante porque Lacan se pregunta por qué sobrevive el matrimonio. El matrimonio fue instituido por el cristianismo para tratar de prolongar la relación más allá de la relación de amor.

R. C: Una característica del matrimonio, cuando la gente se casaba, 1900… no existían los antibióticos, entonces uno dice: “bueno, voy a honrar a mi padre y me voy a casar para toda la vida”. Se casaban a los 18, 19 y se morían a los 35, ¿cuánto duraba el matrimonio? Quince, diciseis años. Ahora la gente vive mucho más y hay un montón de leyes e instituciones armadas de cuando el promedio de vida era de 35, donde se respetaba realmente lo que decían los padres. La duración del matrimonio era una cosa más o menos aceptable. Después se estira la vida, sobre todo con la aparición de los antibióticos, los médicos empezaron a lavarse las manos, para atender a la gente,  la gente empezó a vivir mucho más. Nosotros tratamos de hacer encajar estas cuestiones armadas hace tanto tiempo en una sociedad donde ya no funcionan más.

Bueno, entonces las mujeres quieren mantenerse de esta manera y cuando el amor se rompe se terminó,porque lo único que las unía a ese hombre era el amor. Entonces  buscan otro amor, no van a quedarse nunca junto a un hombre por otra cosa que no sea porque están enamoradas.

Piensen que juntar con una sola persona, el amor, la amistad, el sexo, la familia, la economía, la fidelidad, para toda la vida… es una creación moderna, que anda medio como puede. Así que bueno, la familia y el amor son fundamentales para estas mujeres. Las familias nunca se dividen, solamente van a estar con un hombre cuando están enamoradas.

También es interesante cómo se dan cuenta de que están enamoradas. En una época donde hay una confusión muy fuerte entre el sexo y el amor, el sexo le gana al amor por varios cuerpos. Una época donde “me encontré con ella y lo que sentimos…” La cuestión es que ellas se dan cuenta que están enamoradas de un hombre con el que han tenido relaciones, porque nada de ir a cenar antes, es porque con ese hombre pueden hablar y el hombre las escucha, ahí se dan cuenta.

C.D. G: Esto rompe la idea propia de la mujer urbana, por llamarlo así, que piensa que primero hay que hablar y después… (Risas) ¿Se entendió? El amor no surge a partir del goce que produjo en el encuentro, sino que surge y toma su raíz de la relación que hay entre el goce y la posibilidad de hablar.

R. C: Es algo fácil de compartir, aparte muy sencillo. Además, donde mandan las mujeres hablan todo el tiempo de eso, la broma de doble sentido, te quieren presentar todo el tiempo a alguien, te proponen tener hijos. Como ellas cambian cada noche de hombre, cuando quedan embarazadas no saben quién es el padre del hijo, tampoco les importa. Para mí es una cuestión hasta el día de hoy complicada, es inentendible pensar una comunidad sin padres, está la figura del tío que es muy cariñosos con los hijos pero es un tío que no es una autoridad. En otra sociedad, la que hablaba de la India, que sí tienen la figura del tío muy fuerte, entonces eso les permite, cuando el padre no anda del todo bien, el tío es que empieza a jugar de alguna manera. Acá no, acá es todo cariño  pero a pesar de que no existe instituida la figura del padre, atada al hombre, tienen sus reglas, tienen sus límites, no es que todo el mundo anda caminando por las paredes, son gente que trabaja, que estudia, se llevan bien. Lo que pasa es que la misma estructura familiar permite que la madre se defienda del padre para ir a trabajar y que el límite este puesto.

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