Revista Lectura Lacaniana Número: XXXV
Lecturas Psicoanalíticas

El sujeto en la experiencia analítica VII

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 23 noviembre, 2015


El sujeto lacaniano es el sujeto de la experiencia del psicoanálisis

 

El sujeto lacaniano, señala en esta ocasión Carlos Dante García, es el sujeto de la verdad del inconsciente. Esa verdad que en el sujeto toca dos cosas: lo que comprende de las cosas y su posición misma como sujeto.

Esto será clave en la enseñanza de Lacan, pues aquello que será modificado en un análisis no pasa por lo que es comprensión del yo, sino por las transmutaciones subjetivas que tocan la posición del sujeto.

En ese movimiento dialéctico, en donde la palabra vehiculiza una verdad inconsciente, dependerá de cómo el analista, reciba la palabra del paciente.

Finalmente, Carlos Dante, nos propone ir vaciando también al sujeto, sugiriendo un texto: “Del sujeto por fin cuestionado”.

Andrea F. Amendola

 

En un psicoanálisis no se hace uso sino de palabras y en absoluto de lo mudo de los comportamientos. O sea, en otros términos, ¿qué se privilegia?: los rasgos mudos del comportamiento o las palabras. O sea que privilegiar las palabras no implica desconocer o ignorar algún rasgo del comportamiento.

El sujeto de Lacan es un sujeto de la verdad del inconsciente y para nada el sujeto de la filosofía. Es por lo tanto el sujeto lacaniano de la experiencia del psicoanálisis.

“Es notable que nadie hasta ahora haya subrayado que el caso de Dora es expuesto por Freud bajo la forma de una serie de inversiones dialécticas. No se trata de un artificio de ordenamiento para un material acerca del cual Freud formula aquí de manera decisiva que su aparición queda abandonada al capricho del paciente. Se trata de una escansión de las estructuras en que se transmita para el sujeto la verdad, y que no tocan solamente a su comprensión de las cosas, sino a su posición misma en cuanto sujeto del que los “objetos” son función.

Es decir que el concepto de la exposición es idéntico al progreso del sujeto, o sea a la realidad de la curación”.

Lacan va a interpretar el caso Dora bajo la forma de una serie de inversiones dialécticas y que esa serie no es un artificio de ordenamiento del caso sino de una escansión de las estructuras en que se transmite para el sujeto la verdad. Notemos que la dialéctica implica en éste caso la transmisión no de un sujeto sino para un sujeto, la transmisión para un sujeto de una verdad; ¿de qué verdad? No de una verdad de los hechos ni de recuerdos, que nos llevaría a un inconsciente conteniendo cosas, sino una verdad inconsciente. Una verdad para el sujeto. Esa verdad que llega al sujeto toca dos cosas: la comprensión del sujeto de las cosas y sobre todo, la posición del sujeto, su posición misma en cuanto sujeto. Observemos que ésta idea de que el advenimiento de una verdad inconsciente toca la posición del sujeto va a ser clave en la enseñanza de Lacan y en la experiencia analítica ya que lo que se modifica en un análisis no va a  ser tanto lo que se comprende como la posición del sujeto, lo que se ha de llamar, su transmutación subjetiva. El cambio va a estar en el sujeto y su posición y no en el yo.

En el párrafo que sigue veremos que al definir a la transferencia, la va a definir como pura dialéctica pero transferencia del sujeto; “…vamos a intentar definir en términos de pura dialéctica la transferencia de la que se dice, que es negativa en el sujeto, así como la operación del analista que la interpreta.”

El sujeto y su progreso se va a definir por su integración a lo universal: “Así la neutralidad analítica toma su sentido auténtico de la posición del puro dialéctico que, sabiendo que todo lo que es real es racional (e inversamente), sabe que todo lo que existe, y hasta el mal contra el que lucha, es y seguirá siendo siempre equivalente en el nivel de su particularidad, y que no hay progreso para el sujeto si no a por la integración a que llega de su posición en lo Universal: técnicamente por la proyección de su pasado en un discurso en devenir.”

¿Cuál es la idea de Lacan entonces con el sujeto? La idea es que en y mediante la palabra en la experiencia de un análisis el sujeto se realiza y se realiza en un movimiento que es el movimiento dialéctico de la palabra que vehiculiza una verdad inconsciente y ese movimiento y esa dialéctica va a depender de cómo el otro, el otro sujeto en un análisis, el analista,  recepciona la palabra del sujeto paciente. Por su manera de dar o no un sentido a lo que uno dice.

Al presentarles así al sujeto es necesario que también vaciemos al sujeto. Será necesario en el sentido argumentativo que recorramos un texto de Lacan poco trabajado: “Del sujeto por fin cuestionado”.

Print Friendly