Revista Lectura Lacaniana Número: XXXI
Lecturas Psicoanalíticas

"El sujeto en la experiencia analítica III"

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 17 mayo, 2015


La experiencia analítica es una experiencia de la palabra

 

En esta ocasión, Carlos Dante García destacará la importancia de precisar que, en la experiencia analítica, se trata de la experiencia de la palabra. Todo aquello que se aleja de esta dimensión se aleja, por ende, de ser una experiencia analítica, como por ejemplo, en el acting-out.

Será en la función sujeto, en donde la palabra como experiencia se realiza. Del mismo modo, la interpretación podrá valerse del poder de su vacío, allí en donde la palabra deviene creación de lo que no estaba.

 

Andrea F. Amendola

 

 

¿Cuándo se rechaza la calidad de analista? ¿Cuándo la experiencia de un análisis deja de ser un análisis? Cuando hay manipulaciones físicas. Cuando se pasa del hecho de las palabras a los hechos físicos. “Nada se inscribe en el proceso analítico, (agrego por mi parte, desde la primerísima enseñanza de Lacan al ultimísimo Lacan) sino mediante las palabras” (Texto citado página 213) Entonces, todos analistas mientras todos nos mantengamos en la dimensión de la palabra y de lo que allí se inscribe en la experiencia. Esto abre un capítulo que es el qué lugar tiene todo aquello que cae por fuera de la palabra en un análisis. Por ejemplo, abría que construir los efectos de aquello que se sitúa con un referente que no sea la palabra y que no necesariamente es la manipulación física.

Por ejemplo si en la experiencia de un análisis el analista supone que el cerebro está incidiendo sobre la obsesión de su paciente e indica la realización de tomografías computadas para el estudio de la localización anatómica y funcional de la obsesión. No es una manipulación física sino una manipulación “aparatosa” en la que el contenido del inconsciente va a quedar registrado en un estudio que va a tener consecuencias para la vida de ese paciente, ya sea bajo la forma de intervención quirúrgica o la forma de la intervención de medicamentos.

Lo que Miller formula entre aquello que es analítico, la palabra, y aquello que no lo es, la manipulación física, abría que ampliarlo hacia el concepto de referente.

Así , entiendo que Miller lo entiende así, baste como referencia bibliográfica, “La psicosis en el texto”: nos alejamos de la experiencia de un análisis cuando nos alejamos que el referente sea la palabra. Así se puede incluir todos los fenómenos de acting- out cuando el referente deja de ser la palabra. Esto merecería mayores precisiones pero por el momento estamos con la cuestión del sujeto. La interpretación puede tener un poder porque en el inconsciente no hay cosas hechas; podríamos ampliar.

La interpretación puede tener un poder a pesar que se suponga que en el inconsciente hay cosas hechas porque si no, no hubiera podido haber efectos analíticos y experiencias analíticas en casos en los que se suponía que había algo en el inconsciente. En otros términos, aclarados más adelante, el poder de la interpretación se fundamenta en que su vacío crea cosas que no estaban.

El acto de palabra existe, tendríamos que decir quizás que, sólo existe, en lo que lacan llama sujeto, en esa extraña función que sólo se realiza mediante la palabra. Gracias al sujeto.

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