Revista Lectura Lacaniana Número: XXXI
Lecturas Culturales

"Mujeres de muchos hombres"

Por Patricia Pena
Publicado en Lectura Lacaniana: 8 mayo, 2015


Un comentario a partir de la lectura del libro “Mujeres de muchos hombres”, escrito por Ricardo Coler, médico,  periodista. Fundador y director de la revista cultural Lamujerdemivida.

Viajó a China y Nepal, luego de eso escribió “El Reino de las Mujeres”, donde narra en forma de crónica de viaje, el funcionamiento de la última sociedad matriarcal china.

Más tarde publica “Ser una diosa”, sobre la única diosa viva del mundo en Nepal y en el 2008 “Eterna juventud”, sobre el caso de los habitantes de Vilcabamba (Ecuador), que viven más de ciento veinte años. Sus libros han sido editados en Uruguay, Chile, Brasil, Perú, Estados Unidos, México, Portugal, España, Alemania, Austria, Suiza y Turquía.

En Alemania, El reino de las mujeres figuró varias semanas en la lista de bestsellers.

 

Patricia Pena

 

 

Ricardo Coler autor de “El reino de las mujeres”, “Ser una diosa”, “Eterna juventud”, entre otros, escribe un nuevo libro: “Mujeres de muchos hombres”.  Un libro difícil de encuadrar, en el cual informa, da a ver cosas; un libro que reflexiona sobre el amor, el sexo, la familia y la pareja en Ladakh, un lugar cerca del Himalaya, donde la poliandria es oficial.

Un lugar donde las mujeres viven, sin secretos, con varios hombres, un lugar donde las relaciones simultáneas son aceptadas como una forma de vida y sin prejuicios.

Coler comienza ese viaje tras los pasos de lo que parecía una ficción, refiere en el texto: “Soy un ejemplo vivo del prejuicio, portador  de una idea pobre, tendenciosa y parcial pero sumamente poderosa.” “En esta comunidad viven como algo natural lo que otras mujeres mantienen en secreto.”

En una entrevista realizada por Lectura Lacaniana, nos habló de sus prejuicios: “…vos imagínate una mina que vive con cuatro tipos, vos te la imaginas todo el tiempo borracha, pintarrajeada, se acuesta  con uno un día, al otro día con el otro, tiene hijos con todos, y a la media hora que estás ahí es como que si fuiste a visitar a tu tía, es una casa, una casa con una madre, con sus hijos…  “

Y refirió que el psicoanálisis, le sirve frente a esas cosas que descubre en los viajes: “Ahí en general van los antropólogos y hacen descripciones, pero yo no lo soy ni me interesa serlo. Entonces si vos no vas con una lectura previa a ese lugar, a hacer una pregunta sobre el amor, sobre la familia, sobre sexo, sobre la relación con las otras mujeres, sobre el deseo, no vayas… o vas a escribir un libro que  cuente lo raros que son, eso es lo mismo que ir a un zoológico de gente. ”http://lecturalacaniana.com.ar/doc.php?doc=199

En este viaje él  se va reuniendo con diferentes familias e intenta hablar con las mujeres, las cabezas, de esas familias. En algunos casos lo logra y en otros no. Estas mujeres se casan con un marido y con varios de sus hermanos. Viven todos juntos. Ella va pasándose noche a noche de habitación o ellos van a la suya, dependiendo de la familia. La mujer tiene hijos con todos ellos y todos les dicen papa a los hombres de la casa. A veces una mujer cercana a los 35 años puede tener un marido de 45, otro de 35 y otro de 19.

Algunas respuestas a la poliandria extraídas del texto, del lado de los hombres: “En el pasado,  también en la actualidad, los hombres viajaban  a trabajar a otras zonas y dejaban a las mujeres solas mucho tiempo, que mejor que el hermano para cuidarlas y asegurarse la fidelidad.

La poliandria es el producto de una idea que alguna vez se llevó a cabo, consiguió adeptos y se transformó en costumbre. Los hermanos quieren mantener su familia de origen y creen que es la mejor forma porque de otra manera, muchas veces pasa, que – dicen ellos- las cuñadas se pelean y la familia se dispersa.

Uno de ellos plantea que  los hermanos eran unidos y esa unión los defendería de los demás, los conducía a sellar esa alianza, permanecer juntos y compartir la cama de una misma mujer….  ella era feliz los quería a todos por igual y bregaba por el bien de la familia.

Coler  deduce de esos dichos: “…si dos hermanos comparten durante la niñez una pelota o una bicicleta y les va bien y no se pelean cuando crecen, es conveniente que repitan el esquema con el cuerpo de una mujer. Cómo lógica es irrebatible.”

Ellos se casan por una cuestión de hombres y tradición, idealizan la relación fraternal y la llevan al extremo. La fraternidad es lo que funda la familia, no el amor a una mujer. Es más importante mantenerse unidos los hermanos.

La solidaridad entre ellos suena a excusa, un modo de no dejar sola  a una mujer, y librada a su voluntad era capaz de cualquier cosa, es un modo de controlar. Equiparan a su esposa con el ganado, son propiedad de los hermanos, pero parece que la propiedad domina al dueño en la poliandria, afirma Coler.

Pero ¿por qué las mujeres aceptan?

Algunas respuestas a la poliandria extraídas del texto, del lado de las mujeres: No cualquier mujer maneja a más de un hombre a la vez, estas entrevistadas son vivaces y parecen estar unos pasos adelantes que sus maridos, a pesar de no hablar,  llevan las riendas. En primer lugar se aseguran más entradas de dinero y además porque si alguno muere o decide irse su hogar no va a estar en peligro. Dolma, una de las mujeres entrevistadas, refiere:- si a una mujer le interesa criar a sus hijos y verlos crecer, debe ser precavida, los hombres se pueden enfermar y si hay varios, siempre alguno se hará cargo.-.

Lo ideal para un hijo es una mujer y tres hombres, dicen estas mujeres,  lo hacen para lograr un equipo, una unidad, cuando están con sus maridos parecen estar con tres chicos a los que no interrumpen cuando están entretenidos. Muchos maridos no significa vivir con varios hombres.

Dolma nunca ha sido una mujer enamorada. La familia era el proyecto. Ser la esposa de dos o tres le permite no ser la mujer de ninguno. Siempre tendrá un secreto sobre su intimidad que los maridos no podrán conocer en detalle.  Las mujeres de Ladakh, son la prueba de que se puede vivir sin amor, el matrimonio perfecto no tiene amor, pasión ni sexo.

Para los hombres: la fraternidad. Para ellas: los hijos

Los hombres no tienen función erótica.  Dolma es una madre.

Siguiendo la lógica del texto, tanto los hombres como las mujeres eligen la  poliandria como modo de evitar un peligro, la desunión fraternal-familiar o el sostén del hogar.

Seguridad, protección, cuidados, nos recuerdan en occidente la lógica del propietario. Miller en “De la naturaleza de los semblantes” refiere: -El tengo característico de la subjetivación masculina del órgano, de la sexuación-que significa subjetivación del sexo-, siempre se inscribe como una superioridad, al menos aparente, respecto del no tengo.

Es una superioridad del propietario, quien, como está permanentemente amenazado por el ladrón, tiene algo de temeroso. Dado que el propietario teme que le saquen su bien, posee una gran conciencia del riesgo que corre y está condenado a cierta prudencia.-

Si para nosotros, una mujer es un sujeto que no tiene y su deseo está marcado por este no tener.

Cabe preguntarse cuál es el modo en que viven en esas culturas las posiciones sexuadas.

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