Revista Lectura Lacaniana Número: XXX
Lecturas Psicoanalíticas

"El sujeto en la experiencia analítica II"

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 14 abril, 2015


El sujeto lacaniano y el inconsciente vacío

 

En esta ocasión, Carlos Dante García, continúa tomando como referencia la conferencia de Jacques A. Miller citada en el apartado anterior, pero en esta ocasión desplazará el acento desde el sujeto lacaniano hacia el concepto de inconsciente y, según el concepto de inconciente que el analista tenga, eso se verá reflejado en el modo de concebir la cura, en las intervenciones, el modo de construir los casos y en los efectos en la vida del paciente de acuerdo al posicionamiento del analista.

Destaca que el inconsciente para Lacan es un inconsciente vacío, al modo del inconsciente freudiano, en donde el instante, como fulguración, como un relámpago en donde la luz adviene por un momento y surge el lapsus, evoca cómo lo sorprendente puede surgir desde el vacío mismo, revelando un otro decir.

 

Andrea F. Amendola

 

 

¿Por qué Lacan introduciría un término, el sujeto, ligado en su uso a la conciencia para relacionarlo con el inconsciente? J.A.Miller en la página 212 del texto citado dice: “En Lacan el concepto de sujeto es verdaderamente renovador del concepto de inconsciente mismo.

Porque el peso que hay sobre la práctica del análisis está del lado del analista. “Dicho concepto, el del sujeto agregamos, rompe con la idea de que el inconsciente sería como un continente donde, mediante la investigación podrían encontrarse cosas, cosas escondidas (acá una pulsión, acá un fantasma, un poco atrás una tendencia, un instinto, una perversión desconocida, una herida narcisista mal destacada), es decir, como si el inconsciente fuera un continente de cosas ya hechas que el analista va a buscar durante tres cuarto de hora estandarizado” .

Las consecuencias clínicas, las consecuencias para la experiencia, las consecuencias para la vida de un paciente, las consecuencias para la orientación de un analista son muy diferentes y extraordinarias. Las consecuencias clínicas son la manera en que los analistas organizan y leen las sesiones y construyen los casos llamados “clínicos”. Por ejemplo Miller nos enseña que los kleinianos tratan de investigar las fantasías inconscientes. Sus modos de intervención son muy extensos; hablan mucho. Las interpretaciones son explicativas. Notemos que mínimamente la clínica cambia en la construcción de casos; en el modo de entender la intervención del analista, la interpretación; en el modo en que se posiciona el analista y el paciente

en las sesiones ya que se investiga algo que ya hay; cambia el concepto de inconsciente que “es un continente que contiene cosas” que el analista “modifica” o “cambia” con sus intervenciones. Consideremos que no hay que ser un analista kleiniano para analizar así.

Lo puede hacer cualquier analista que entienda que la experiencia del análisis se organiza a partir de un inconsciente continente. Continúa diciendo Miller en ese texto en la página 213: “De cierto modo, con el concepto de sujeto se produce con Lacan una limpieza del inconsciente. El inconsciente, según Lacan, es un inconsciente vacío. Es el inconsciente freudiano de los lapsus, de los actos fallidos. Lo que se produce en un instante, como una fulguración. Resulta un poco sorprendente”. “Aquí, los que respetan las grandes líneas del dispositivo analítico son analistas y Lacan nunca rechazó la calidad de analistas a analistas de otras corrientes.

Se trata de saber lo que uno hace, y lo que uno hace en un análisis. Desde este hablar a otro, eso que es un hecho. Hablar a otro tiene consecuencias, cuando uno habla uno puede decir una palabra, que sí, que no, mas no decir las cosas así: asumir o negar”.

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