Revista Lectura Lacaniana Número: XXVIII
Lecturas Culturales

"VI Jornadas de Literatura y Psicoanálisis VI"

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 9 marzo, 2015


Sexta entrega: “La dimensión ética del ser humano, conversación”

 

En esta última entrega, Amalia Sato, Aníbal Villa Segura, Flavia Soldano, y otras intervenciones de algunos hombres y mujeres presentes en el público, entre ellos Noé Jitrik, realizan un enriquecedor aporte sobre las fronteras, los límites, la literatura, la política, el folletín, el delirio de vecindad y la dimensión ética del ser humano.

Es desde la dimensión ética que Carlos D. García puntualizó en su exposición, en donde todos los que han integrado esta conversación, arribaron a una bisagra común, es decir, el ser humano como esencialmente político, como aquel que en su hacer imprime consecuencias para él y para los otros, dimensión ésta que hace a la lectura lacaniana del sujeto parlante, que adviene como frontera emergente entre el cuerpo y la lengua.

 

Andrea F. Amendola

 

 

Amalia Sato: Yo te quería aclarar, Juan, como coordinador, cuando dijiste que yo le hacía una crítica política a César Aira, tomaba pertenencia la zanja de Alsina, simplemente entre el juego de solapa y contratapa que presenta el propio libro, ahí está la bisagra.

César Aira podrá escribir lo que quiera sobre la zanja de Alsina, sino que yo lo que marcaba era solapa y contratapa, nada más que eso. Pero me parece de lo que dijiste, que no es lo mismo una hondonada de La Pampa que la zanja de Alsina, eso de poetizar la historia no, la zanja de Alsina es la zanja de Alsina, sólo eso.

Aníbal Villa Segura: Lo que dijo Carlos me hizo pensar mucho, me provoca una serie de evocaciones, y yo soy del Norte, de Tucumán, y tenía un fácil acceso a Jujuy y en Jujuy estaba Humahuaca y alrededor de Humahuaca está el arroyo, en medio de las dos ciudades un arroyuelo.

Y yo a esto debía tener tres, cuatro años, era como cruzar la frontera, era todo una situación problemática y la frontera, desde el aprendizaje de un chico es algo que no se puede atravesar, hasta que un día iba con mi madre, mi padre, no me acuerdo, me animé, estábamos en Humahuaca, me animé a pasar la tierra a Villazón, y ahí le perdí el miedo a la frontera.

Después cuando me volvió a pasar exactamente lo mismo en la frontera seca, ¿vieron en Misiones? También fui, ahí me manejaba con una soltura, iba de Argentina a Brasil, de Brasil a Argentina, bueno una maravilla.

Con lo cual, bueno yo pienso un poco que este trabajo es producto de esta cosa que no sé si yo le llamaría idilio, pero de esta invención humana que por momentos parece necesaria, y que después podemos ponerle nombre de línea pero para la gente que lo discute por ahí es confuso, es una invención humana pero no hay que dar más por la invención que lo que la invención vale.

La otra cosa es que yo lo voy a tapar desde el lado de la literatura, que es la relación de la política con otras ramas de la praxis y del conocimiento humano. Yo me acuerdo que con un autor, hace muchos años, ¿vieron que los psicoanalistas somos muy afectos a hacer grupos de estudio? Sobre cualquier cosa hacemos grupos de estudio.

Hace muchos años participé de un grupo de estudio donde uno de los actores que se estudiaba, que estudiamos bastante fue Rorty, el pragmatista. Donde la comunicación entre literatura y política era imposible, la política es la política, la literatura es la literatura, punto y ahí se acaba, el literato que quiera hacer política que la haga por cuenta y riesgo de él, como quien maneja un auto pero no tiene nada que ver con su tarea fundamental que puede ser la literatura.

A mí siempre me pareció riesgoso ese tipo de condición porque lleva a deslizamientos en donde fácilmente se puede dar una condena sin que lo mismo cuente.

Entonces, yo abogo mucho decir, y ya lo hemos comentado un montón de veces, con este tipo de reuniones de la Autopista en donde el psicoanálisis, literatura, yo quise incluir de alguna manera y por eso dije intencionalidad, intencionalidad política, me parece fundamental, me parece muy importante.

Sobre todo en los tiempos que corren, y discúlpenme, mi posición política no está para nada oculta, esta es una época en la cual hemos ganado la discusión política, en agrandamiento de la Autopista. No hubiera sido dentro de esta década, que agradecemos que ya llevan 12 años haciendo estas Autopistas, si no hubiera sido, si hubiera sido en los ’90, por ejemplo, no sé.

En ciencia decir esto es nefasto, no se puede decir: no sé qué hubiera pasado porque no pasó, pero lo concreto es que esta autopistas con todas sus variantes, con todos sus derroteros abiertos, desde hace 12 años sigue marchando y va a tener 12 años más y habrá quienes lo continúen.

Intervención Mujer del público: A mí me pareció interesante tomar esta cuestión de las fronteras no sólo como vecindad o como límite frente un país, un pueblo o una casa y la de al lado. Me parece que lo que decía Amalia es importante y creo que la franja en la zanja de Alsina muestra otra franja, que

es lo que se incluye, es la política, es la ética, vos nombrabas a Rorty que también él marca una frontera cuando dice, en su concepción, podemos estar de acuerdo o no, en lo que lo humanista de la frontera es la crueldad.

Entonces, si nosotros nos ponemos de acuerdo pensar con lo que dice Amalia, pensar que es un accidente geográfico, la zanja de Alsina, porque ahí sí hay política y ahí sí hay crueldad y creo que ahí está la frontera que también marca una posición ética, ¿no? Que decide matar a otro, el que decide exterminar, o el que decide eliminar al enemigo como tal, creo que atraviesa una frontera, que no toda frontera es una cuestión geográfica como bien lo decía también, Freud habla de la frontera entre lo pulsional y el decir, entre la representación y la pulsión.

Entonces no podemos, nos quedamos muy cortos si lo tomamos en una cuestión geográfica, nomás.

Flavia Soldano: Yo, lo que quiero decir es que a mí, lo que me parece es que la literatura argentina, la lectura de la literatura argentina es una lectura necesariamente política, adhiero a lo que decía Carlos que el lazo social es político, es lo político, hay una diferencia con la política, y me parece que excede, digamos, excede a cualquier situación partidaria, ideológica, de temporalidad. Ha sido leída políticamente y me parece que va a seguir siendo leída políticamente, no hay forma de que no sea política la lectura y me parece que este tema de las autopistas y de la frontera, es un tema central, nodal en

la literatura argentina. Me parece que además no podemos pensarnos por fuera de la frontera, y quiero volver sobre el tema del folletín, porque es una frontera en folletines, digamos, ¿cómo tenemos la frontera según la anuncian Liliana y Arturo? La frontera en folletines, la frontera por entregas, la frontera es la distancia entre una entrega y la otra, es el entre, ¿dónde se juega la frontera?

Y no hay que ir muy lejos, vuelvo a mi trabajo, no es necesario irse a Jujuy ni a ningún lugar, vamos acá, al Riachuelo, acá tenemos una frontera clarísima, clarísima, acá nomás, muy cerca, hay una frontera clarísima que divide, y donde la crueldad se manifiesta y es palpable y los chicos cruzan el puente Avellaneda y son los otros, y adentro, desde su propio espacio repiten que son los otros mirados como otros.

Entonces me parece que bueno, esto es una articulación, es una articulación que también es parte de la literatura porque no deja de ser ficcional como relato, lo político, me parece a mí que es lo simbólico, las batallas se juegan en lo simbólico, lo político es esa lectura, es el accionar que tiene efectos en ese lugar, el pacto social es exactamente eso. Gracias.

Intervención hombre desde el público: Gracias, buenas tardes. Concretamente yo le iba a pedir a Flavia, yo no alcancé a pedírselo, que planteara la cuestión del folletín porque me parecía que era un tema sumamente interesante. Yo quería decir un par de cosas muy brevemente

sobre eso. Si tiene algo que ver con la frontera, el folletín, me parece que tiene que ver, en ese sentido, con la serialidad del tiempo, el folletín estaría operando sobre la serialidad del tiempo en términos de lo que sería la cronología del epígrafe.

Es decir, opera sobre la unidad temporal del día, el folletín opera sobre esa unidad temporal, justamente, para imprimir a la serialidad de la temporalidad cronológica la repetición de la entrega. Y ahí se produce un efecto verdaderamente interesante. Interesante porque es una redundancia se genera un efecto que permite captar la atención de un público muy amplio y muy diverso, la historia de la cultura argentina está llena de folletines verdaderamente significativos, de Juan Moreira para acá. Pero yo quería decir otra cosa que me pareció que podía ser una idea interesante para ser tenida en cuenta, yo creo que el folletín argentino hoy en día no pasa por los libros, no pasa por la literatura, el folletín argentino, hoy en día está en la pantalla de los televisores.

Flavia Soldano: Yo me refiero al folletín en cuanto al género, porque en la propuesta del título se señala un género, que es el folletín de los argentinos, entonces la frontera queda en determinado género, propuesto en este lugar.

El folletín es un género que tiene que ver con lo popular, bueno, sí con estos relatos parcelados y con el género que en algún momento se llamó las clases populares, las clases bajas. Estamos en temas donde me parece que a lo largo de todas las mesas el tema estuvo, por ahí no se mencionó directamente pero estuvo ahí.

Noé Jitrik desde el público: No, yo entiendo lo que dice Retamón sobre este. Yo personalmente, el folletín argentino, mi corazón sigue entre La Ferrere y Florencio Sánchez. Yo llamaría a la televisión argentina de otra manera, pero no creo que esté representada por el folletín, pero de cualquier manera es algo para discutirlo bastante.

Intervención Mujer desde el público: Lo de la Isla Maciel, ¿es una cuarta novela? Flavia Soldano: Bueno, yo hoy a la mañana pensaba, cuando volví a leer el texto entre ayer y hoy, después de tantos meses uno tiene como un extrañamiento con lo que escribió, y me preguntaba yo también qué hacía el texto de la Isla Maciel ahí, y pensé que bueno, que era parte de esta fuga, parte del deslizamiento de lo ficcional, donde un texto casi también con la dramática del sueño, donde entraba una frontera más en el laberinto de fronteras, una frontera más que es lo ficcional que tiene que ver con Argentina.

Intervención Hombre desde el público: Lo que preguntaba es de dónde surge, ¿surge de un libro, de su trabajo? Flavia Soldano: No, yo trabajo en la Isla Maciel, tengo mi consultorio y un equipo de trabajo en la Isla Maciel.

Noé Jitrik: Detalles nomás, por ejemplo, la expresión asociación libre me

parece que es un oxímoron, asociación significa un aparto lógico y libre lo contrario, ¿no? Es decir, no es el simple dejar caer sino que tiene un sentido más profundo y eso es lo que vieron los surrealistas.

Otra cosa, me parece que en lo que expuso Carlos hay alguna congruencia que creo que es rescatable, la frontera como delirio de vecindad, y la democracia, y la democracia, el fundamento de esa democracia a la cual se refiere él, es la propiedad. Entonces, cuando empieza el principio de propiedad a organizarse es porque previamente la propiedad está anexada a una situación casi abstracta en la que vivimos.

Está por todos lados y por lo tanto en ninguna parte, con la democracia la propiedad empieza a regular la relación. Claro, entonces ahí la frontera es una defensa entre unos y otros.

Luego esto que decía Flavia sobre lo político, a mí me gustó siempre hacer la distinción entre lo político y la politicidad, y la politicidad obviamente está en todas partes por la escena de que político quiere decir: lo relativo a la poli, a las ciudades, es decir donde vivimos, y de tal manera que todo cae.

Pero ahora, como se descubre el grado de apoliticidad o la temperatura de apoliticidad, ahí hay un efecto de lectura, no es necesariamente lo político lo que la muestra y a veces lo oculta, la disfraza y en otros la apoliticidad hay que leerla, ¿cómo se lee? Alguna vez, en los últimos tiempos, por ejemplo

decíamos que la lectura de Macedonio Fernández nos revela un universo de apoliticidad imprevisible porque se prensaba que todo era algo que no tenía que ver.

Y otra distinción, lo político es representable, la apoliticidad no es representable, es vivible o es vivida o es integrada a los cambios semióticos, diría yo en mi sistema semántico.

Eso, y todo lo demás, bueno, la frontera se ve, por todas las exposiciones que es un concepto itinerante, va de acá y de allá y en definitiva cubre casi todo, los países y la propia psicosis que tiene que ver con la frontera, no en vano hay una palabra que es la palabra “border”, que es la condición, que es el fronterizo, es el que va de una zona a la otra en su propio interior sin decidirse por ninguna de las dos.

(Aplausos) y cierre de la mesa.

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