Revista Lectura Lacaniana Número: XXVII
Lecturas Políticas

Entrevista a Miquel Bassols Parte II

Por Miquel Bassols
Publicado en Lectura Lacaniana: 11 enero, 2015


Parte II: Acerca de las Coordenadas de trabajo. Invención de nuevos centros asistenciales

En esta segunda parte de la entrevista, Bassols plantea las coordenadas de su trabajo como Presidente de la AMP.

Propone la creación de instituciones de base, a pie de calle, tan a pie que deben ser finalmente independientes de las redes de salud mental establecidas, debiendo ser  instituciones creadas más bien como laboratorios de trabajo, como  talleres de investigación clínica a “pie de calle”, tal como ha sido de hecho el proyecto de los CPCT en sus orígenes. Se  priorizará el trabajo en intensión sobre la demanda del Otro social y los imperativos del discurso del Amo.

Transmite que las leyes que los analistas se imponen  a si mismos,  son de mayor exigencia que cualquiera de las leyes vigentes que existen para la formación de psicoterapeutas en los distintos países, dirá que no hay ninguna Universidad capaz de integrar todo eso en una licenciatura, grado o máster. Tal el caso, que apareció en esta misma Sección del mes de junio, Revista XX, http://www.lecturalacaniana.com.ar/revista/simple.php?p=44&s=4&h=1, acerca del caso de los colegas belgas que han conseguido modificar una ley en el momento que lograron conversar con algunos políticos.

Era una ley que iba a disolver al psicoanálisis en el campo heterogéneo y cada vez más confuso de las psicoterapias.

Y para finalizar, nos hablará de un artículo de su autoría publicado hace tiempo en la revista Uno por uno, el cual fue traducido recientemente al hebreo. En dicho artículo retoma el tema del cartel, como un dispositivo fundamental para introducirse en la lógica y la experiencia de la Escuela, para entrar en ella. Fue entonces también cuando Jacques-Alain Miller propuso un dispositivo de entrada en la Escuela a través del pase. Y así volvemos a tener al cartel y al pase como los dos dispositivos fundamentales para romper la endogamia propia del grupo.

El cartel es un modo de llamar “desde el interior”, es la mejor manera de entrar a ese espacio tan particular que es la Escuela siguiendo la lógica de la posición del inconsciente.

El cartel está concebido de esta manera, es una bisagra de la puerta para entrar en la Escuela llamando desde el interior, con un trabajo efectivo, epistémico, colectivo por una parte, pero donde su valor y su producto se muestra solamente en el uno por uno. Es un trabajo en el que cada miembro del cartel elabora su producto particular, pero con los otros.

“La puerta de la felicidad se abre hacia adentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez mas”. Soren Kierkegaard.

 

Angela F. Vitale

 

 

ZF. En el último Congreso en Paris, en su primer discurso como presidente de la AMP, expuso las coordenadas de su trabajo y entre ellas habló de la vivacidad necesaria para la invención de nuevos centros asistenciales sin que compitan con las “multinacionales” del ramo. ¿Puede ampliar este concepto?

MB. La cuestión es poder crear instituciones de base, a pie de calle, tan a pie que deben ser finalmente independientes de las redes de salud mental establecidas, que a veces determinan demasiado esos espacios y los convierten en maquinarias que trabajan y sirven para una orientación diferente. El problema es cómo generar instituciones, fundaciones, espacios, instancias diversas, que tengan una estructura institucional pero que no intervengan con la lógica de las grandes redes. Yo llamaba a esas grandes redes “las multinacionales de la minería”. Por el contrario, las instituciones que debemos crear son más bien laboratorios de trabajo, es decir, talleres de investigación clínica a “pie de calle”, tal como ha sido de hecho el proyecto de los CPCT en sus orígenes. J.-A. Miller puso en marcha estos dispositivos no como el proyecto de creación de grandes dispositivos de atención social, que deberían llenar el vacío finalmente dejado por la política de salud existente en los sistemas actuales, vacío que no se llenará nunca. En la medida que el psicoanálisis se integra en esa lógica se ve devorado por esos agujeros imposibles de colmar. Es el peligro que hemos constatado en algunos momentos a partir del crecimiento de los CPCT en distintos países.

Estamos ahora en un momento de rehacer la lógica de las posibles creaciones institucionales. Sucede lo mismo en campos distintos, en el de la atención al autismo, el de la adolescencia, en el campo de la inserción social, de la psicosis, etc. Tal como dije en el discurso de presidente entrante de la AMP, se trata de pensar más en esos dispositivos como laboratorios, de trabajo en intensión, lo que necesariamente requiere de un trabajo de extensión para sostenerlos. Debemos priorizar el trabajo en intensión sobre la demanda del Otro social y los imperativos del discurso del Amo.

ZF. ¿Qué ocurre cuando las leyes de las redes difieren a las de la comunidad?

MB. Lo que hay que saber transmitir tanto a las instancias políticas como sociales es que las leyes que los analistas nos imponemos a nosotros mismos son de mayor exigencia que cualquiera de las leyes vigentes que existen para la formación de psicoterapeutas en los distintos países. Finalmente, cuando uno comienza a ver los programas y lo que exige la Escuela, la AMP, constata que las leyes que nos imponemos nosotros para la formación del analista son mucho más exigentes que cualquiera de las leyes que están funcionando en el mundo para la formación de psicoterapeutas. Sin tomar en consideración los años que lleva la formación del analista, el trabajo en la Escuela, la cantidad de horas que eso implica…

No hay ninguna Universidad capaz de integrar todo eso en una licenciatura, grado o master. De este modo debemos saber transmitir que si hay alguien exigente en la formación del practicante somos nosotros, tanto en las Escuelas de la AMP como en los Institutos. Y luego debemos ver las diferencias e incompatibilidades que se presentan en algunos lugares. Aquí es donde se nos presenta la lucha de orden social y político que debemos llevar a cabo en cada caso, cuando ciertas leyes tienden a ahogar la especificidad misma del psicoanálisis.

Ultimamente se presentó, por ejemplo, el caso de los colegas belgas que han conseguido modificar una ley en el momento que lograron conversar con algunos políticos. Era una ley que iba a disolver al psicoanálisis en el campo heterogéneo y cada vez más confuso de las psicoterapias. Pues bien, nuestros colegas han conseguido detener esa ley explicando la exigencia analítica que nosotros ponemos en juego nada más y nada menos que en el dispositivo del pase. Lo han logrado explicando el sentido de la experiencia “High Tech” de la orientación lacaniana, que es “la clínica del pase”, y han sabido trasmitirlo a políticos que no tenían ningún conocimiento sobre el tema. Les han hecho entender que, en efecto, el psicoanálisis es otra cosa. Es un buen ejemplo, notable, de lo que debemos saber transmitir en cada lugar y ocasión cuando se plantean este tipo de incompatibilidades, cuando las leyes psicoterapéuticas pueden disolver la especificidad del psicoanálisis en un magma que finalmente lleva a lo peor.

ZF. ¿Qué vigencia tiene su artículo ̈ Las puertas de la escuela ̈, que fue traducido al hebreo recientemente por el GIEP-NLS?

MB. Yo mismo me sorprendí un poco por esa vigencia que me señalaron, porque este breve artículo fue publicado en la revista Uno por Uno en sus inicios, durante el tiempo de la creación de lo que fue la Escuela Europea de Psicoanálisis, especialmente a partir de lo que era su gestación en España. Fue entonces cuando pudimos ver en la práctica que el cartel era un dispositivo fundamental para introducirse en la lógica y la experiencia de la Escuela, para entrar en ella. Luego fue el propio pase el que permitió un dispositivo de entrada a la Escuela. Fue entonces también cuando Jacques-Alain Miller propuso un dispositivo de entrada en la Escuela a través del pase. Y así volvemos a tener al cartel y al pase como los dos dispositivos fundamentales para romper la endogamia propia del grupo. El cartel es un dispositivo no solamente para esto cuando uno ya esta en la Escuela, es también una buena manera de solicitar la entrada en la Escuela. Es, como yo decía en ese artículo, un modo de llamar “desde el interior”, es la mejor manera de entrar a ese espacio tan particular que es la Escuela siguiendo la lógica de la posición del inconsciente, tal como Lacan nos lo recuerda en su texto ̈titulado precisamente así, “Posición del inconsciente”, donde señala la paradoja del inconsciente freudiano, que se cierra cuando llegamos a su puerta. Y para entrar hay que llamar a la puerta desde el interior, hay que abrir la puerta desde el interior. Es una paradoja topológica muy interesante.

El cartel está concebido de esta manera, es una bisagra de la puerta para entrar en la Escuela llamando desde el interior, con un trabajo efectivo, epistémico, colectivo por una parte, pero donde su valor y su producto se muestra solamente en el uno por uno. Es un trabajo en el que cada miembro del cartel elabora su producto particular, pero con los otros.

ZF. ¡Muchas gracias, por su tiempo, por su generosidad!

MB. ¡Gracias a usted por sus preguntas que me han hecho trabajar muy bien!

 

Entrevista revisada y autorizada por Miquel Bassols.

 

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