Revista Lectura Lacaniana Número: XXVI
Lecturas Científicas

Psicoanálisis, Ciencia y Real

Por Miquel Bassols
Publicado en Lectura Lacaniana: 11 diciembre, 2014


Parte III: El sueño de las neurociencias

Comenzamos esta tercera y última parte con una pregunta que se hace Bassols acerca del real en nuestras ciencias contemporáneas, dice: “¿Es posible atraparlo, encontrar alguna representación de su escritura imposible en el conocimientos científico de nuestros días”?

Propone la lectura de una referencia actual en el campo de las neurociencias, quien trata de representar el saber inconsciente en el mapeo cerebral de las neurociencias  actuales, el Dr. Antonio Damasio, neurólogo. Este propone una representación, una cartografía del cerebro, cartografía de la realidad, inclusive de lo real. Toda la actividad del pensar, los pensamientos humanos podrían ser representados en este mapeo cerebral, incluso los pensamientos inconscientes. Esta sería la meta ideal de las neurociencias: cartografiar lo real de los pensamientos humanos.

Pero, el inconsciente real es imposible de cartografiar, tanto como el real mismo que no cesa de no escribirse.

El inconsciente real será siempre imposible de cartografiar por medio de una resonancia magnética, hay que probar más  con resonancia semántica, con la resonancia que las palabras y el lenguaje producen en un ser humano, un ser que habla.

Para terminar, y volviendo a la pregunta inicial de la relación que guarda el real de la ciencia y el real del psicoanálisis, se puede decir que es un

inconsciente real  que permanece entre las ciencias, entre el conocimiento de las diferentes ciencias, apareciendo este real como una página en blanco en el libro de la ciencia.

 

Angela F. Vitale

 

 

El sueño de las Neurociencias

Ese es el real del psicoanálisis y ahora podemos plantear la siguiente pregunta: ¿dónde está ese real en nuestras ciencias contemporáneas? ¿Es posible atraparlo, encontrar alguna representación de su escritura imposible en el conocimiento científico de nuestros días?

Les propongo la lectura de una referencia actual en el campo de las neurociencias, la lectura de alguien que en algún momento se interesó por Freud y que trata de representar el saber inconsciente en el mapeo cerebral de las neurociencias actuales.

Me refiero a Antonio Damasio, neurólogo, autor de algunos best-sellers de difusión científica, el último titulado “Self comes to mind. Constructing the concious mind”. En este trabajo, Antonio Damasio propone una representación, una cartografía del cerebro que sería a su vez una cartografía de la realidad, inclusive una cartografía de lo real.

Aún si él propone la idea de la cartografía sólo como una abstracción útil, el procedimiento del mapeo de la actividad cerebral es hoy un procedimiento muy sugestivo publicado ampliamente en todo tipo de prensa con las coloridas imágenes del FMRI (las iniciales, en inglés, de imágenes por resonancia magnética funcional).

Toda la actividad del pensar, todos los pensamientos humanos podrían ser representados en este mapeo cerebral; incluso los pensamientos inconscientes, por supuesto. Inclusive la mancha blanca y la escritura de la fórmula de la Trimetilamina en el sueño de Freud. Esta es la meta ideal de las neurociencias: cartografiar lo real de los pensamientos humanos.

Pero el inconsciente real es imposible de cartografiar, tan imposible como el real mismo, que no cesa de no escribirse. El inconsciente real será siempre imposible de cartografiar por medio de una resonancia magnética, al igual que esas secciones que en los mapas antiguos estaban señaladas como “Terra incognita”, ensombrecida por nubes, una región inexplorada en la que sólo se podía leer: “Hic sunt Dracones” – aquí hay dragones – seres imposibles, pero no tan irreales. Para atrapar dragones en la tierra desconocida del inconsciente real, la resonancia magnética es absolutamente inútil; hay que probar más bien con resonancia semántica, con la resonancia que las palabras y el lenguaje producen en un ser humano, un ser que habla.

El momento más interesante de la lectura del libro de Antonio Damasio es precisamente el capítulo dedicado a Freud y el “inconsciente freudiano”. Tenemos ahí el privilegio de leer el testimonio de Damasio, de la singularidad de su ser, de su propio inconsciente, como en el texto freudiano de “La interpretación de los sueños”. Al contrario de Freud, Damasio no extrae ninguna consecuencia de sus sueños. De hecho, dice que se esfuerza para recordarlos, pero a menos que los escriba, desaparecen. ¿Todos? No, no todos. Hay por lo menos un sueño que se resiste a desaparecer de la mente científica de Damasio, “una suave pesadilla recurrente”, tales sus palabras; una formación del inconsciente que generalmente viene a su mente la noche antes de dar un discurso.

El propio Damasio confiesa su inquietud cuando alguien le invita a dar una conferencia sobre el tema de Freud y las neurociencias: “Es el tipo de asignación se debe rechazar enérgicamente”, escribe. Y entonces, aquí está la suave pesadilla que le molesta, con su mensaje del inconsciente real: “Las variaciones siempre tenían la misma esencia: llego tarde, desesperadamente tarde, y algo esencial falta. Mis zapatos pueden haber desaparecido; o la sombra de mi barba se está convirtiendo en una barba de dos días y mi máquina de afeitar ha desaparecido; o el aeropuerto ha cerrado con niebla y no puedo viajar. Me tortura y me avergüenzo a veces, como cuando (en mi sueño, por supuesto) me acerco al escenario

descalzo (pero en un traje de Armani). Por eso-añade Damasio -, nunca me dejo los zapatos para lustrar fuera de una habitación de hotel “ [11]

Es de hecho en uno de esos sueños de repetición donde Freud encontró la presencia de lo real con sus efectos traumáticos, en forma de una repetición que está siempre más allá del principio del placer. Por supuesto, necesitaríamos las asociaciones de Antonio Damasio sobre cada elemento del sueño para desarrollar las resonancias semánticas que se tejen en el texto de su inconsciente. Pero hay algo muy claro en este texto, algo que siempre falta, algo que el sujeto siente como una falta, algo perdido o desaparecido que lo tortura. El inconsciente real es precisamente esta falta, esta ausencia, este lugar imposible de representar en el mapa, este lugar donde el sujeto Antonio Damasio llega siempre tarde, desesperadamente tarde, demasiado tarde para decir que el inconsciente estará siempre ausente del mapeo cerebral.

Este es el inconsciente real que no cesa de no escribirse, que no deja de no ser representado, pero que insiste en ser escrito en el sueño del sujeto. ¿Y cómo insiste en ser representado? Insiste en ser representado como una falta, como una ausencia, como una perdida, como la falta de los zapatos que están tan presentes en su ausencia; que “por brillan por su ausencia”.

Y no hay necesidad de dejarlos fuera de la habitación para ser lustrados, es suficiente soñar con ellos como el objeto faltante, como el objeto más real. El sujeto pierde este objeto en la medida en que él siempre llega tarde a su reunión con el inconsciente freudiano. Todos llegamos siempre tarde. El inconsciente real es esos zapatos que Antonio Damasio teme perder y que no cesan de no estar fuera de su habitación de hotel cada noche antes de su discurso imposible, su encuentro imposible con el inconsciente freudiano.

Los zapatos de Antonio Damasio son, por lo tanto, una imagen brillante, como cualquier otra formación del inconsciente, como cualquier otro síntoma, para revelar el real con el que tiene que lidiar el psicoanálisis, el inconsciente real que sólo el sujeto puede decidir descifrar.

Hay una posición ética con respecto a esto, se puede pasar de eso o se elije descifrarlo, es una elección. Pero, por supuesto, para ello sería necesario primero admitir que esos zapatos, como un elemento simbólico, son un objeto interesante para representar el inconsciente como un cerebro.

 

La tinta roja de lo real

Podemos volver ahora a nuestra primera pregunta acerca de la para nada

obvia relación entre el real de la ciencia y el real del psicoanálisis. Podemos llamar a esta relación como el inconsciente real que permanece entre las ciencias, entre el conocimiento de las diferentes ciencias. No es de hecho una relación evidente, porque este real siempre aparece como una página en blanco en el libro de la ciencia.

Para hacerlo más evidente, para darles una breve vista de este lugar, no he encontrado un ejemplo mejor que una historia divertida y breve que alguien llamado Slavoj Zizek estaba contando hace poco, aquí en Wall Street, a algunas personas, tal vez sin extraer las consecuencias más interesantes. La breve historia es como sigue:

“Un hombre fue enviado de Alemania Oriental a trabajar en Siberia. Sabía que su correo sería leído por los censores. Así que le dijo a sus amigos: Vamos a establecer un código. Si la carta que reciben de mí está escrita en tinta azul, es verdad lo que dije. Si está escrita en tinta roja, es falso. Después de un mes sus amigos recibieron una primera carta toda escrita en tinta azul que decía: todo es maravilloso aquí. Las tiendas están llenas de buena comida. Las salas de cine exhiben todo tipo de excelentes películas norteamericanas. Los departamentos son grandes y lujosos. Lo único que no se consigue es tinta roja”.

De hecho, nos falta la tinta roja para decir toda la verdad; y esa es la razón

por la que Lacan dijo que sólo podemos medio-decir la verdad, que es diferente de decir: hablar verdades a medias. Hay una imposibilidad lógica para decir toda la verdad o todo lo real, por el inconsciente.

Nos falta la tinta roja, inclusive para decir que lo que estoy diciendo es falso. Pero la verdad habla por sí misma en lo que estoy diciendo, siempre más allá de mi voluntad consciente. Como decía Lacan: “Yo, la verdad hablo”, la verdad habla más allá de esa tinta azul que es la única que tenemos para hablar.

La ciencia se basa en la creencia de que uno puede deletrear y escribir todo lo real en tinta azul, que se puede decir la verdad del conocimiento que está escrito en lo real, sin ninguna falta. Sin embargo, esta creencia sólo dura hasta cuando uno se da cuenta de que algunos zapatos faltan definitivamente, que la tinta roja siempre va a faltar en cualquier discurso.

Por lo tanto, voy a decir como conclusión que el psicoanálisis es la tinta roja de la ciencia, como el sujeto del inconsciente es la tinta roja del discurso científico. Ambos, el inconsciente real y el psicoanálisis mismo están esperando ser escritos en tinta azul. Sin embargo, debemos tener cuidado, si se da el caso, uno podría conseguir, como el objeto más importante siempre faltando al deseo del sujeto, sólo una página en blanco para ser leída, con las resonancias semánticas que el lenguaje nos ofrece en la palabra “leer”[12].

 

Traducción del inglés: Nicolás Bousoño.

 

* Conferencia en Barnard College, Nueva York, 14 de febrero de 2014. Doy las gracias a Howard Rose por su corrección de este texto.

 

NOTAS

1.      Publicado en Scilicet n º 6-7. Du Seuil, París 1975.

2.      «Une pratique qui joue d’un autre réel» S. XIX, p. 240.

3.      Miller, J. A. «Un real para el siglo XXI», presentación del IX Congreso de la AMP. Accesible en: http://wapol.org/es/articulos/Template.

asp?intTipoPagina=4&intPublicacion=38&intEdicion=13&intArticulo=2468&intIdiomaArticulo=1

4.      Peteiro, J «Lo real de una ciencia a la otra, y retorno», contribución al IX Congreso de la AMP. Accesible en: http://www.congresamp2014.

com/es/template.php?file=Afinidades/Textos/Javier-Peteiro-Cartelle.html

5.      Miller, J. A. «La ciencia y lo Real», en Psychoanalytical notebooks 27, London Society of the Nerw Lacanian School, septiembre de 2013. La

conferencia fue pronunciada en 1988. http://londonsociety-nls.org.uk/Publications.htm#27

6.      En una entrevista en el «Figaro littéraire» por Gilles Lapouge, 1 er diciembre de 1996, n º 1076.

7.      Lacan, J. El Seminario, libro XXIV,» L’insu Que sait de l’une-bévue s’aile à Mourre «(inédito) «El psicoanálisis, lo he dicho, lo he repetido

hace poco, no es una ciencia. Él no tiene su estatuto de ciencia y no puede

más que esperarlo, añorarlo».

8.      Nos referimos aquí a los estudios de Joan-Ramon Laporte, director del Instituto Catalán de Farmacología, «Principios Básicos de

Investigación Clínica», AstraZeneca, Barcelona 2001.

9.      Johnson, G. «Nuevas Verdades Que sólo uno puede ver», en The New York Times, 20 de enero 2014.

10.    Freud, S. (1900) «La interpretación de los sueños (primera parte)», en Obras Completas, Tomo IV. Amorrortu, Bs. As. 1984.

11.    Damasio, A. “Self comes to mind. Constructing the conscious mind”, Ramdom House, New York 2012. Accesible en:http://

ahandfulofleaves.files.wordpress.com/2013/07/self-comes-to-mind_damasio.pdf

12.    N. del T. Juego de palabras entre red (rojo) y read (leer/leyó).

 

 

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