Revista Lectura Lacaniana Número: XXV
Lecturas Culturales

VI Jornadas de Literatura y Psicoanálisis III

Publicado en Lectura Lacaniana: 8 noviembre, 2014


Tercera entrega: “Las marcas de la herencia” por Aníbal Villa Segura

 

Aníbal Villa Segura es médico cirujano, psiquiatra, psicoanalista, docente de Salud Mental en la Facultad de Medicina de la UBA, profesor titular de Teoría de la Técnica en AUDEBA, profesor de Ética y Salud Mental de la Facultad de Filosofía y Letras, autor de trabajos técnicos – teóricos, y especialista en teorías implícitas al psicoanálisis y además es militante y coordinador de Salud Mental del Frente Para la Victoria.

Segura introduce su comentario partiendo del epígrafe de un libro de Jorge Alemán, el mismo pertenece al seminario Aún de Lacan, reza: “El saber de un Marx en política, que no es cualquier cosa, no se comercia, si me permiten, así como no se puede con el de Freud hacer fraude”.

Desde el cruce entre goce y discurso, irá hacia las fronteras que no se ven y se mueven. Cita a Eugenio Artigas y su Razón Fronteriza, en donde Artigas dice que Freud construyó un borde, una bisagra entre el campo del sentido y el campo de la pulsión.

Juntura que une y separa, somos los límites del mundo, en donde emoción, pasión y usos del lenguaje, empapelan el mundo en el que habitamos.

La Mamacoca, para Segura, es un tratado simbólico político de hombres y mujeres que viven en la triple frontera y que, comercian desde la ilegalidad. el bien más preciado: el cuerpo y su poder. Fronteras que separan, embebidas de amnesia acerca de las huellas de quienes por allí al pasar sembraron su rastro.

En Trenzas, el hogar es el mar donde el malentendido es a la vez frontera.

Sin la liquidez del conformismo, Ema es recreada re enhebrando los diversos materiales de una literatura histórica. Se relativiza la dicotomía civilización y barbarie, y en un gusto por la acción, Ema encuentra sus límites siendo capitalista.

Finalmente, Segura nos hace notar de qué modo, las marcas de la herencia, esas que trazan y surcan la subjetividad, hacen un lazo común en estas tres sensibles obras, en donde desde la ética de la alteridad, en cada cual presente, la patria es el otro. Frontera que en la huella, aunque no se recuerde, talla fronteras.

Andrea Fernanda Amendola.

 

Juan Laxagueborde: Muchas gracias, Flavia. Vamos a escuchar ahora a Aníbal Villa Segura que es médico cirujano, psiquiatra, psicoanalista, docente de Salud Mental en la Facultad de Medicina de la UBA, profesor titular de Teoría de la Técnica en AUDEBA, profesor de Ética y Salud Mental de la Facultad de Filosofía y Letras, autor de trabajos técnicos – teóricos, y especialista en teorías implícitas al psicoanálisis y además es militante y coordinador de Salud Mental del Frente Para la Victoria.

Aníbal Villa Segura: De todo lo primero, ya soy ex, de lo único que actualmente como Coordinador y militante de Salud Mental para la Ciudad Autónoma de Bueno Aires. Bueno, con esta aclaración que acabo de hacer, también quiero decir que mi trabajo tiene claras intencionalidades políticas, esto, por supuesto, no implica que los otros trabajos no las hayan tenido, no hayan tenido lecturas políticas como lo vimos ayer, como lo vimos hoy mismo, a través de muchos y muy valiosos aportes.

El problema que se me plantea a mí con este trabajo, fue que yo quería ponerle un epígrafe y se me ocurrieron dos epígrafes, siempre en relación a la frontera, uno de ellos era: “Donde existe una necesidad, nace un derecho.”, de Eva Perón, necesidad – derecho, y el segundo que se me ocurrió es: “Llevo en mis oídos la más maravillosa música, que para mí es la palabra del pueblo argentino.”, de Juan Domingo Perón, así que este momento, el clamor de un pueblo se vuelve música para los oídos, me pareció interesante.

Pero bueno, yo soy psicoanalista en última instancia, entonces decidí quedarme sin epígrafe porque pensaba que tenía que ser un epígrafe más en el contexto de lo psicoanalítico, y anoche me acordé que tenía este maravilloso libro de Jorge Alemán, que si Jorge hubiera estado en Bueno Aires, seguramente hubiera estado en las Autopistas, y que en el primer capítulo tenía un epígrafe que a mí me gustó muchísimo que dice así: “El saber de un Marx en política, que no es cualquier cosa, no se comercia, si me permiten, así como no se puede con el de Freud hacer fraude.” Seminario Aun de Jacques Lacan.

El Seminario de Jacques versa sobre el goce y el discurso, me pareció que era adecuado en este trabajo. En este trabajo que, de alguna manera se me planteó lo mismo que a Flavia, de folletín, de la cuestión por entregas y decidí hacer una especie de folletín, entonces tiene siete partes que son consistentes.

La primera parte se llama Recuerdos de la vida escolar, ¿qué son las fronteras? Restringido al ámbito político geográfico, este término se refiere a una región o franja, en tanto que el término límite está aliviado en una concepción imaginaria. ¿En dónde se marcan? Si es en tierra, es decir, en tierra, aire, ríos, mares y lagos. ¿Son fijas e invisibles? Si son terrestres suelen ser fijas y visibles, las aéreas son líneas imaginarias. Si hay montañas se emplea la unión de una línea entre los picos más altos o el fin de la cadena montañosa.

Si la frontera es un río, la división se hace en la vaguada, o sea la parte más profunda del río. Pero si este queda muy cerca de la costa de uno de los países, se utiliza una línea imaginaria que divide al río por la mitad. En conclusión, las fronteras no se ven y se mueven.

Siglo XXI, es difícil pensar la geografía, pero más aún la transformación de los modos de pensar lo político sin ataduras de matricidio. Formular actualmente la experiencia en política, nos conduce a revelar la estructura y la constitución del sujeto que la sostiene y es responsable de la misma. Con lo que las transformaciones son las relativas al sujeto o a la circularidad del mundo.

El pensamiento político, tradicionalmente se ocupaba en la línea de las corrientes emancipadoras, casi exclusivamente del orden colectivo. Surge la hegemonía de Laclau, la lógica del acontecimiento de Badiou, Schlesinger aporta a Hegel, el dinamismo alemán, la cultura pop, a lo que se suman Grandchy y Tomenelli, quienes influyen en nuestra concepción.

La razón, persiguiendo las fronteras, nos encontramos con la razón, o sea, hasta dónde, y de ahí en más entramos en el terreno de Eugenio Artigas y su razón fronteriza. En psicoanálisis no se pueden pensar en oposición la pulsión y la renuncia, tal y como sabemos, la renuncia a su vez alimenta la pulsión.

No podemos tampoco reflexionar sobre el individuo como enfrentado a la sociedad, ni la libertad versus la restricción. Es allí donde Eugenio Artigas y su Razón Fronteriza vienen en nuestra ayuda, Freud construyo un borde, una bisagra entre el campo del sentido y el campo de la pulsión, dice Artigas, en un libro que les recomiendo mucho, creo que se puede conseguir: Conversaciones con Eugenio Artigas, de Jorge Alemán.

Freud construyó un borde, una bisagra entre el campo del sentido y el campo de la pulsión, pero no en la concepción de Wittgenstein que determina el sentido de lo que no se puede hablar, sino a una juntura que separa y une a la vez, o como lo dice en Ética y Condición Humana, y creo que en esto trato de responderme un poco lo que decía Arturo. Lo que dice Artigas es lo siguiente, trato de redondear el tema este: somos los límites del mundo, en razón de nuestras emociones, pasiones y usos lingüísticos dotamos de sentido y significación el mundo de vida en el que habitamos.

El cuerpo, Libertad Demitrópulos además de jujeña era peronista, y de las de antes, las de siempre. La Mamacoca es un tratado simbólico político de hombres y mujeres que viven en la triple frontera y comercian desde la ilegalidad el bien más preciado: el cuerpo y su poder. Aquí aplicamos lo que aprendimos en la escuela: las fronteras no se ven y se mueven, y además, como diría Artigas, le otorgan nuevos límites a esos mundos.

Su protagonista, la niña Justina opera con virilidad rodeada de millonarios mercenarios y en cuerpo sexuado en el que se juega la frontera, frivolidad y muerte. Escrita en 1994 como denuncia a un Estado neoliberal, otorga sentido no sólo ficcional, sino amplificador en la lucha actual contra ese mismo Estado neoliberal que pelea por quedarse. Mamacoca nos advierte que las fronteras más allá de la razón separan y borran las huellas de los que pasaron, y lo barren.

Susana Szwarc es chaqueña, nació en Quitilipi, su apellido es de origen polaco y es la autora de Trenzas, lo que me produjo una penumbra de jurisdicción, que me trasladó a la poesía del hogar, quizás del origen, de la dicha pero también de lo trágico, todo esto es el hogar. También es un malentendido y una frontera.

Como los vínculos son imaginarios, esto sucede, pero como además el otro me precede, tengo que acomodarme para no ser confundido, esto, los que hemos tenido varios hermanos o varios hijos, en mi caso varios hijos lo sabemos, ¿no es cierto? Quizás a lo que refiere Susana, el hogar es el mar donde se iluminan las cuestiones y nuestros hermanos y nuestros padres abandonan la confusión y nos reconocen, guardando, sin embargo, el secreto a voces acerca de quién es el más amado, estableciendo así una frontera de la cual son los únicos dueños.

Quizás tendríamos, y uso la primera persona porque me incluyo, quizás tendríamos que preguntarnos, ¿por qué nos fuimos a la ciudad? Dejando el pueblo y sin embargo volvemos siempre, ¿alguna vez nos fuimos? Sólo en el seno del hogar puede un viejo pelear por sus hermanos muertos por los uniformados y enojarse ante el argumento maniqueo que peor fue Vietnam, Auschwitz o Hiroshima. El viejo tiene su hogar, el lugar le da su nombre, lo arranca del anonimato y permite que su dolor sea el más grande de la tierra, quizás Trenzas sea el lugar más allá de.

César Aira es bonaerense, nació en Pringles, donde recrea Ema, la cautiva. Novela de frontera que se amplía, sello de mestizaje, de un pasado ilustre como Carlos lo mencionó, en el que yo incluyo, además a Mansilla, Floger y en una de esas la borgiana. Pensamos en una novela histórica pero no tiene la liquidez del conformismo. Hay, desde luego, pensamientos sobre prevalencia, en donde un tema esencial, emanado del mito nacional, es tratado con un nivel de lenguaje que elude cualquier imprevisibilidad, a pesar de que re enhebra todos los tipos de materiales de una literatura histórica.

Mantiene el lenguaje como una extraña ecuación lírica, como una maquinaria incesante que trabaja con un material delicado y exótico, y allí vemos que Ema ingresa y satura el universo de La Pampa, tanto el de la frontera como el de los territorios salvajes, con todos los signos de la híper civilización. Relativiza a cada paso la dicotomía civilización y barbarie por la disposición irónica para el ocio de los miembros que la rodean.

Ema, con sus mapas y sus hijos, transcurre en esta frontera, obra de Valentín Alsina entre Azul, Pringles y el Sur argentino, a diferencia de los hombres, su marido, que insisten en el apartamiento del alcohólico. Ema demuestra una prisa singular por la acción, creando un mundo nuevo con jóvenes faisanes, poniendo en marcha un centro de reproducción artificial de faisanes. Ema encuentra sus límites siendo capitalista.

Y al final, volver con las marcas de herencias y de grados como nos han dicho Libertad Demitrópulos, Susana Szwarc y César Aira, permiten una ética de la alteridad y hablar del otro presente en mi completamente, para decirlo más sintético, más compresible y más actual, esto equivale a decir: la patria, la patria es el otro. Gracias.

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