Revista Lectura Lacaniana Número: XXIV
Lecturas Científicas

Psicoanálisis, Ciencia y Real

Por Miquel Bassols
Publicado en Lectura Lacaniana: 9 octubre, 2014


En esta oportunidad les presentamos una Conferencia titulada: Psicoanálisis, Ciencia y Real,  dictada por Miquel Bassols en Barnard College, Nueva York, el 14 de febrero de 2014 y  publicada en la Revista Digital Virtualia N°  28, del mes de Julio de 2014.

Esta Conferencia la editamos en tres entregas, octubre, noviembre y diciembre del año 2014.

Parte I: El psicoanálisis no es una ciencia. Reales diferentes. El método del uno por uno.

En esta primera entrega, Bassols trae la afirmación de Lacan: “El Psicoanálisis no es una ciencia” y agrega; es una práctica que se ocupa de algo de real, un real diferente del que se ocupa la ciencia. Tanto en la ciencia como en el psicoanálisis lo real no es la realidad.

Cada ciencia tiene su propio trozo de real, diferente al de las otras ciencias, al decir del científico Javier  Peteiro, hay distintos reales en la ciencia, el real en Química no es el mismo que en Física, en Biología, etc.

El psicoanálisis  concibe la vida solo como fenómenos en el campo del lenguaje, como ese real específico, llamado goce. El sujeto de la ciencia es el sujeto que el psicoanálisis trata en su práctica, es el sujeto que hace signo de goce, de un real que rompe la homeostasis en la vida, el goce que emerge en el síntoma como malestar.

Bassols se pregunta: ¿Cómo podemos hacer medible el sufrimiento subjetivo, el sentido del sufrimiento y el malestar, el significado subjetivo de un síntoma?

Afirma, no se puede. Cuando se trata de una experiencia subjetiva, tomar el principio de la creencia en la aplicabilidad universal del método científico, no se puede cuantificar el sufrimiento.

Para terminar, dice que el psicoanálisis no es una ciencia, además, porque no puede reproducir la experiencia de una sesión psicoanalítica o de una interpretación. Cuando se trata del sujeto del inconsciente se lidia con un real que no puede ser reproducido.

Hay que tomar cada caso como un caso, nuevo. Uno por uno. Cada caso tiene su propia demostración y validación por los efectos alcanzados en el tratamiento psicoanalítico.

Angela F. Vitale

 

 

Psicoanálisis, Ciencia y Real

“El psicoanálisis no es una ciencia” *

Esta fue la afirmación de Jacques Lacan en la conferencia que dictó en el Instituto de Tecnología de Massachusetts [1], durante su visita a los Estados Unidos en 1975.

Llegó a esta conclusión después de algunas décadas de haber referido el psicoanálisis al campo de la ciencia, primero mediante la lingüística y la antropología, y más tarde a través del uso de las matemáticas y la lógica.

Sigmund Freud siempre pensó que el psicoanálisis tenía sus referencias en el campo de las ciencias naturales, habiendo surgido de estas ciencias, como una práctica derivada de la medicina. Fue durante los años 50 y 60 que Jacques Lacan vinculó el psicoanálisis – en una ruptura epistemológica con las ciencias naturales – al campo de la antropología estructural y la lingüística, utilizando el trabajo de Saussure y Lévi-Strauss; y algún tiempo después al campo de las matemáticas, la lógica y la topología.

El psicoanálisis sería entonces una ciencia, homóloga a la función y el campo de la lógica, un campo que él definiría como “la ciencia de lo real”. La lógica como ciencia de lo real; y quizás el psicoanálisis podría ser también ciencia de lo real.

Pero en su Seminario, durante esos mismos años, Jacques Lacan añadió algo más: El psicoanálisis no es una ciencia, es una práctica que se ocupa de algo real, un real diferente del real del que se ocupa la ciencia [2]. Por lo tanto, siguiendo esta afirmación, se puede plantear la pregunta: ¿Cuál es el real del que se ocupa la ciencia, y cuál es ese otro real del que se ocupa el psicoanálisis? ¿Y cuál es la relación entre ellos, si es que hay alguna?

Este será, por otro lado, el tema del próximo Congreso Internacional de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, que se celebrará en París en el próximo mes de abril, bajo el prometedor título de: “Un real para el siglo XXI”. Espero arrojar algo de luz sobre esta cuestión en el día de hoy.

Reales diferentes

En primer lugar, tenemos que distinguir dos registros que no deben ser confundidos nunca: tanto en la ciencia como en el psicoanálisis lo real no es la realidad. De hecho, incluso la física de nuestros días subraya esta distinción como necesaria para construir su objeto y su práctica. El progreso mismo de la ciencia ha sido fundado en esta distinción: lo real calculado y construido por la ciencia no tiene nada que ver en última instancia con la realidad de la materia.

Como Jacques-Alain Miller señaló en la presentación del tema del Congreso: “no ha sido posible hacer una equivalencia entre lo real y la materia; con la Física subatómica, los niveles de materia se multiplican”. Y hay que decir que el artículo determinado La en la expresión “La materia” no existe como una cosa universal, que “La materia, al igual que el artículo universal de La mujer, se desvanece” [3].

Conocen, quizás, la sorprendente afirmación de Jacques Lacan en los 70 ‘: “La mujer [como un universal] no existe”, sólo hay una mujer, otra mujer y otra mujer…; deben ser tomadas una por una y nunca forman la clase universal de La mujer. Bueno, con la materia y lo real en la ciencia tenemos la misma cuestión: no hay “La materia”.

Lo real concebido y construido por la ciencia contemporánea hace que la materia se desvanezca en trozos de real, trozos que tienen que ser considerados uno por uno.

Por lo tanto, la nueva epistemología de la ciencia afirma que cada ciencia tiene su propio trozo de real, diferente al de las otras ciencias. Podemos decir entonces, como el científico español Javier Peteiro asevera – él es nuestro respetado interlocutor en estos asuntos -, que “hay distintos ‘reales’ en la ciencia; que el Real en Química no es el mismo que en Física, en Biología o en Antropología”. [4]

Por ejemplo, el real de la biología, la vida misma, no se puede reducir al de la física. No sabemos aún que es ese real llamado “vida”, hoy tenemos las mismas dificultades para definir la “vida” que hace mil años.

El texto inaugural, del físico Erwin Schrödinger – titulado precisamente “¿Qué es la vida?”, de 1947 – preserva su enigma sin una respuesta clara.

La vida no es reductible a una combinatoria de átomos, o incluso una combinatoria de genes que, por otra parte, en sí mismos son materia muerta.

Por su parte, el psicoanálisis concibe la vida sólo como fenómenos en el campo del lenguaje, como ese real específico que ha sido llamado “jouissance”; goce. La vida es lo que hace signo de un placer más allá de la homeostasis de energía en el universo. Donde hay vida hay “jouissance”, hay una pérdida de la homeostasis y hay un desequilibrio de energía que introduce a su opuesto en el campo del lenguaje, es decir la muerte.

Y sólo hay vida y muerte para un sujeto de lenguaje, para un ser afectado por ese virus, por ese parásito – como dijo Lacan – que es el lenguaje. Para Lacan el lenguaje parasita al cuerpo. A veces, los científicos se confrontan a este real del “goce” de la vida con algo de angustia, cuando descubren un signo de vida que podría ir más allá de su control y convertirse en su opuesto, en la muerte.

Por lo tanto, este real llamado “jouissance” está un poco entre lo real de la física y lo real de la Biología.

Este es un ejemplo del lugar que el psicoanálisis tiene hoy en día en el campo de las ciencias. “Su lugar entre las ciencias” como dijo Jacques-Alain Miller hace algunos años en una conferencia, originalmente en Inglés, que ha sido publicada recientemente en The Psychoanalytical Notebooks con el título, “Psychoanalysis, its place among the sciences (El psicoanálisis, su lugar entre las ciencias)” [5].

“Entre las ciencias” no significa fuera de las ciencias, no significa fuera de la frontera de lo científico sino, por el contrario, en el interior de la ciencia misma, en el espacio entre una ciencia y otra, en los intersticios, por así decirlo. El psicoanálisis se encuentra, entonces, justo en el lugar donde las ciencias descubren ese real que no puede ser definido por sus conceptos, ese real que Jacques Lacan introdujo en los años 60 ‘con la expresión “el sujeto de la ciencia”. Fue la expresión de Lacan para señalar ese real en la ciencia.

El sujeto de la ciencia es precisamente el sujeto que el psicoanálisis trata en su práctica, es el sujeto que hace signo de “goce”, de un real que rompe la homeostasis en la vida, el “goce” que emerge en el síntoma como malestar.

Cuando tratamos con el síntoma, nos ocupamos de ese otro real que no puede ser totalmente definido en el campo científico. Esa es la razón por la que Lacan dijo que “el psicoanálisis no es una ciencia” añadiendo, sin embargo, que “no hay ninguna práctica terapéutica que constituya una ciencia, incluso la medicina no es una ciencia sino un arte” [6].

Cuando se ocupan del sujeto, del sujeto de un síntoma, de la singularidad del síntoma en el sujeto que sufre, no hay ciencia posible, siempre se trata de un arte que no puede evaluarse por el método científico.

Podemos pensar, tal vez, que Lacan tenía una idea muy exigente de lo que constituye una ciencia y que todos sus esfuerzos para hacer del psicoanálisis una ciencia eran una especie de empresa desesperada.

De hecho, en otra clase de su Seminario, repitió esta afirmación: “El psicoanálisis, lo he dicho y lo he repetido hace poco, no es una ciencia; no tiene el estatuto de la ciencia y sólo puede esperarlo, anhelarlo “ [7].

Esto significaría que el psicoanálisis – una práctica que es un producto, un efecto de la ciencia moderna – no es una ciencia todavía, sino una práctica que está a la espera de ser una ciencia entre las otras, tal vez en este siglo XXI. Esto puede querer decir que su constitución como una nueva ciencia será operativa en algún momento y que su inclusión en el campo de las ciencias cambiará el estado de la ciencia misma.

El método del “uno por uno”

Pero, de hecho, ¿Por qué el psicoanálisis no puede ser considerado como una ciencia en su sentido moderno? Es una pregunta muy simple, una pregunta demasiado simple a primera vista.

El método científico, siguiendo a las ciencias naturales desde el siglo XVII, se funda sobre todo en la cuantificación de los fenómenos. El principio de Galileo se encuentra en sus fundamentos: “Medir lo que es medible y hacer medible lo que no lo es”.

Pero, ¿Cómo podríamos hacer medible el sufrimiento subjetivo? ¿Cómo podríamos hacer medible el sentido del sufrimiento y el malestar, el significado subjetivo de un síntoma, incluso el significado de una experiencia o de un acontecimiento significativo en la vida de un sujeto?

Cuando se toma este principio científico y se lo hace extensivo a todo el campo del sufrimiento subjetivo se llega a un pensamiento absurdo. Es lo absurdo de los cuestionarios, etiquetados a veces como “científicos”, que incluyen preguntas como ésta: “¿Se ha sentido feliz en los últimos 7 días? Responda en una escala de 1 a 10” (Es un verdadero ejemplo de lo que se puede encontrar hoy en día en los llamados “cuestionarios científicos “ de psicología). No, no se puede hacer medible el significado de una experiencia subjetiva; hay un profundo error en esa extensión del método científico que llega a lo que es llamado, por el mismo pensamiento científico, el cientificismo.

Es decir, la creencia en la aplicabilidad universal del método científico, concebido como cuantificación, a todos los fenómenos humanos. Cuando se trata con una experiencia subjetiva no se puede tomar ese principio como guía.

Pero hay un argumento más evidente para decir que el psicoanálisis no es una ciencia, según las condiciones del método científico moderno. Este método requiere al menos la condición de reproductibilidad de una experiencia o estudio bajo las mismas condiciones, obteniendo los mismos resultados.

La condición de reproductibilidad es de hecho una condición ideal, hay muchas teorías científicas que se consideran operativas en ciencia que no pueden ser probadas por la reproducción de la experiencia que las confirmaría.

Pero ¿cómo se podría reproducir la experiencia de una sesión psicoanalítica, o de una interpretación psicoanalítica? Es completamente imposible. Cuando se trata con el sujeto del inconsciente, se lidia con un real que no puede ser reproducido.

No se pueden reproducir bajo las mismas condiciones las formaciones del inconsciente que son la emergencia del sujeto del psicoanálisis; no se pueden reproducir bajo las mismas condiciones un sueño y su interpretación; no se pueden reproducir bajo las mismas condiciones un acto fallido, un lapsus o, lo que es más importante; no se puede reproducir el efecto de una misma interpretación psicoanalítica.

La interpretación que ha sido eficaz en un caso de neurosis obsesiva, por ejemplo, no necesariamente va a ser eficaz en otro caso de neurosis obsesiva.

El psicoanalista, siguiendo los consejos de Freud, tiene que tomar cada caso como un caso completamente nuevo, uno por uno. Aún más, tiene que poner entre paréntesis todo lo que sabe acerca de otros casos para ser capaz de escuchar la singularidad de ese caso, único.

Esta es la razón por la cual definimos a la clínica psicoanalítica de la Orientación Lacaniana como la clínica del “uno por uno”, nunca puede ser reproducida bajo las mismas condiciones. Cada caso tiene su propia demostración y su propia validación por los efectos alcanzados en el tratamiento psicoanalítico.

De hecho, ésta es también una cuestión para muchas de las prácticas científicas existentes. Por ejemplo, en el campo de la Farmacología están los bien conocidos ensayos clínicos para un medicamento, los ensayos clínicos diseñados como aleatorios, los ensayos ciegos y controlados con placebo, los experimentos planeados con un grupo de prueba y un grupo de control.

Pero, siguiendo las observaciones de algunos farmacólogos críticos – especialmente después del gran fiasco de la industria farmacéutica con el virus de la gripe A – el mejor ensayo clínico, la prueba más eficaz y fiable es la que se llama “ensayo clínico en un único paciente” [8] . Este consiste en la modificación, de una manera sistemática, del tratamiento de la enfermedad en un único paciente en una serie predeterminada de períodos.

Es decir, se prueba un medicamento en un único paciente, tomado en su singularidad, siguiendo sus efectos sin compararlo con otros, “uno por uno”. Se podría pensar que este método es imposible de seguir, demasiado largo y costoso; pero en algunos casos será, sin duda, el más eficaz y el más preciso.

En el caso de la clínica psicoanalítica, donde no se puede reproducir la misma experiencia o los mismos fenómenos en las mismas condiciones, es la única manera de verificar la eficacia del método y del tratamiento.

 

Traducción del inglés: Nicolás Bousoño.

* Conferencia en Barnard College, Nueva York, 14 de febrero de 2014. Doy las gracias a Howard Rose por su corrección de este texto.

 

NOTAS

1.  Publicado en Scilicet n º 6-7. Du Seuil, París 1975.

2.   «Une pratique qui joue d’un autre réel» S. XIX, p. 240.

3.   Miller, J. A. «Un real para el siglo XXI», presentación del IX Congreso de la AMP. Accesible en: http://wapol.org/es/articulos/Template.

asp?intTipoPagina=4&intPublicacion=38&intEdicion=13&intArticulo=2468&intIdiomaArticulo=1

4.      Peteiro, J «Lo real de una ciencia a la otra, y retorno», contribución al IX Congreso de la AMP. Accesible en: http://www.congresamp2014.

com/es/template.php?file=Afinidades/Textos/Javier-Peteiro-Cartelle.html

5.      Miller, J. A. «La ciencia y lo Real», en Psychoanalytical notebooks 27, London Society of the Nerw Lacanian School, septiembre de 2013. La

conferencia fue pronunciada en 1988. http://londonsociety-nls.org.uk/Publications.htm#27

6.  En una entrevista en el «Figaro littéraire» por Gilles Lapouge, 1 er diciembre de 1996, n º 1076.

7. Lacan, J. El Seminario, libro XXIV,» L’insu Que sait de l’une-bévue s’aile à Mourre «(inédito) «El psicoanálisis, lo he dicho, lo he repetido

hace poco, no es una ciencia. Él no tiene su estatuto de ciencia y no puede más que esperarlo, añorarlo».

8.  Nos referimos aquí a los estudios de Joan-Ramon Laporte, director del Instituto Catalán de Farmacología, «Principios Básicos de

Investigación Clínica», AstraZeneca, Barcelona 2001.

 

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