Revista Lectura Lacaniana Número: XXII
Lecturas Políticas

De la resistencia al psicoanálisis a la división... III

Por Antoni Vicens
Publicado en Lectura Lacaniana: 10 agosto, 2014


De la resistencia al psicoanálisis a la división constitutiva de la Escuela. Lección política de un trozo de real.

Parte 3

Esta tercera entrega Antoni Vicens nos trae lo  desarrollado por Eric Laurent en su conferencia. Comienza designando el lugar éxtimo del psicoanálisis, y continúa ubicando que lo psicoterapéutico se puede  nombrar desde la psicoterapia misma o desde el psicoanálisis, fue Freud  quién nos legó una tensión en el psicoanálisis, la que hay entre el psicoanálisis puro y el psicoanálisis terapéutico, que fue retomada por Lacan.

Eric Laurent, toma la distinción establecida por Michel Foucault entre la sociedad organizada por la ley y la sociedad organizada por las normas. La ley establece claramente un dentro y un fuera; las normas configuran un espacio del Otro en el que el sujeto nunca está ni del todo dentro ni del todo fuera. Es ahí donde se ejerce el derecho de ingerencia del psicoanálisis, con la introducción de la lógica del no-todo.

Posteriormente  en Bruselas, se realiza un Foro Relámpago, “para informar y finalmente dar a entender que el psicoanálisis se distingue de la psicoterapia, que la práctica del psicoanalista está garantizada por la demostración de su formación y no por standards, que reducir la autorización de la práctica del psicoanálisis a la obtención de un diploma es una aberración psicoanalítica, que los charlatanes quieren hacer garantizar su práctica por una ley, que la libertad de expresión implica el derecho a la ‘libre asociación’ freudiana al abrigo de todo control.” 

Toda esta acción, concluye Vicens, encuentra su punto y aparte (no nos atrevemos a decir punto final) en el Comunicado de la Association de la Cause Freudienne en Bélgica, la Association Psychanalytique de la Cause Freudienne (Bélgica), la Sección Clínica de Bruselas y el Kring voor Psychoanalyse de la NLS.

Patricia Pena

Eric Laurent tomó como punto de partida para su conferencia un término introducido por Gil Caroz en una nota publicada en el número dos de Le Forum des Psychanalystes, titulada “Nombrar lo éxtimo”. Gil Caroz lee agudamente las frases del comentario al artículo 31 del proyecto de ley que hemos citado más arriba. Con su especial fórmula denegativa, ese comentario designaba exactamente el lugar éxtimo del psicoanálisis. Más aún, en otro lugar del comentario, se podía leer:“el psicoanálisis no es nombrado”: frase cuando menos paradójica, en tanto que su negación no borraba el nombre, sólo lo tachaba. Esto corresponde exactamente al lugar topológico que Jacques Lacan reserva para das Ding, esto es, lo primero que el sujeto ha podido separar de la denominación y de la articulación.

Sobre la conferencia de Eric Laurent podemos leer una reseña amplia de Patricia Bosquin-Caroz en Lacan Quotidien 363. Tomamos aquí algunos puntos.

Nombrar lo psicoterapéutico, explica Eric Laurent, se puede hacer desde dos lados, desde la psicoterapia misma o desde el psicoanálisis. Freud nos legó una tensión en el psicoanálisis, la que hay entre el psicoanálisis puro y el psicoanálisis terapéutico. Y tanto Freud como Lacan advierten sobre el furor curativo, que desembocaría en la rigidez de un método aplicado; para ambos, la curación, como solemos repetir, viene por añadidura. En “Variantes de la cura-tipo”, Lacan se burla de los psicoanalistas que se mantienen apartados del deseo de curar, porque en el psicoanálisis “se trata de curar al sujeto de las ilusiones que lo alejan de la vía de su deseo”.

Por tanto, la cuestión de la curación se plantea desde el psicoanálisis puro, y no desde el aplicado, supuestamente especializado en los resultados. Plantear la cuestión desde el psicoanálisis aplicado desemboca rápidamente en los efectos de obscurantismo provocados por los términos de la llamada higiene mental. En el “Acto de fundación” de 1967, Lacan enumera estos efectos por su nombre: “conformismo de los objetivos, barbarismo de la doctrina, regresión acabada a un psicologismo puro y simple y todo ello mal compensado por la promoción de una clericatura.”

Ésta clericatura viene a “resultar “una variante de la burocracia de expertos terapeutas distinguidos así”.

Poner la cuestión de la curación del lado del psicoanálisis puro significa plantearla fuera de toda norma, en el dominio de lo singular. Sólo los psicoanalistas ponen en cuestión seriamente el valor de este término de cura. Y el argumento se amplía, no sólo a la cuestión de la curación, sino que el psicoanálisis tiene mucho que decir sobre el campo “psi”, e incluso debe ejercer un derecho de ingerencia.

 El punto de partida, sigue argumentando Eric Laurent, puede ser la distinción establecida por Michel Foucault entre la sociedad organizada por la ley y la sociedad organizada por las normas. La ley establece claramente un dentro y un fuera; las normas configuran un espacio del Otro en el que el sujeto nunca está ni del todo dentro ni del todo fuera. Es ahí donde se ejerce el derecho de ingerencia del psicoanálisis, con la introducción de la lógica del no-todo. El psicoanalista es responsable de las reorganizaciones de ese campo normativo; y su intervención es posible, no con la erección de un superyó de nuevo cuño, antes al contrario: como facilitador de esa lógica agujereada, puede recordar “las consecuencias funestas de la evaluación y de la protocolización del mundo”. La multiplicación de los criterios de evaluación y de protocolización, junto con la forma, no ideal, sino deliroide, de un sistema operativo único que dominaría al mundo, producen un efecto real (en el sentido lacaniano) de abandono que ningún sistema de vigilancia puede compensar, antes al contrario.

Es ahí donde son convocados los profesionales psy, como instrumentos de control y vigilancia. La tarea del psicoanálisis es entonces la de “recordar a los sujetos la singularidad de su deseo, de su fantasma, de su síntoma.” Y concluía: “es esa ex-sistencia la que se trata en todo discurso de hacer valer.”

Nueve días después tenía lugar, en el nuevo local de la ECF de la rue Defacqz, en Bruselas, un Foro Relámpago, “para informar y finalmente dar a entender que el psicoanálisis se distingue de la psicoterapia, que la práctica del psicoanalista está garantizada por la demostración de su formación y no por standards, que reducir la autorización de la práctica del psicoanálisis a la obtención de un diploma es una aberración psicoanalítica, que los charlatanes quieren hacer garantizar su práctica por una ley, que la libertad de expresión implica el derecho a la ‘libre asociación’ freudiana al abrigo de todo control.” De ese Foro tenemos una reseña breve en el número 365 de Lacan Quotidien. Tomaron la palabra Jean-Daniel Matet, presidente de la EFP, la ensayista Corine Maier, y representantes de numerosas asociaciones psicoanalíticas belgas. Aunque el redactado de la ley mantiene una distinción entre psicoanálisis y psicoterapia, los oradores insisten en el peligro que subsiste de una confusión. Jean-Pierre Lebrun insiste sobre ese peligro: “Los psicoterapeutas de orientación analítica están organizándose para que el psicoanálisis sea englobado en la psicoterapia, lo que es lo peor para el psicoanálisis.

Los adversarios del psicoanálisis son aquellos que crean la confusión entre psicoterapia y psicoanálisis.” Jean-Daniel Matet recordaba que nuestro interés está en la garantía que aportan las Escuelas de Psicoanálisis, garantía que de bajo ninguna circunstancia debemos ceder al Estado. Los postfreudianos tienden hacia esta posición; más aún, algunos signatarios de la carta del 4 de noviembre se habían constituido en lobby para pedir que la ley que estaba en curso de elaboración pudiera garantizar, además, el ejercicio del psicoanálisis. Se echa de ver en esta operación, cuando menos, una falta de confianza en el valor de la formación que ellos mismos dispensan. O peor: se trata de obliterar la aparición de un trozo de real de nuestro tiempo. Más vale ponerlo de relieve y nombrarlo.

Toda esta acción encuentra su punto y aparte (no nos atrevemos a decir punto final) en el Comunicado de la Association de la Cause Freudienne en Bélgica, la Association Psychanalytique de la Cause Freudienne (Bélgica), la Sección Clínica de Bruselas y el Kring voor Psychoanalyse de la NLS, ampliamente difundido, y que reproducimos aquí:

“La proposición de ley que reglamenta las profesiones de salud mental, que legisla entre otros el campo de la psicoterapia, fue aprobado este miércoles 15 [de enero] en la Comisión de Salud del Parlamento Belga. En ocasión de estos trabajos y debates parlamentarios que tienen alcance jurídico, la señora Onkelinx, viceprimera ministra y ministra de Salud Pública, ha confirmado que el título y el ejercicio del psicoanálisis no compete a esta ley sobre la psicoterapia. De otro lado, todas las proposiciones y enmiendas presentadas que apuntaban a incluir al psicoanálisis en una ley sobre la psicoterapia han sido rechazadas. La ministra de Salud y los parlamentarios belgas han reconocido así la especificidad de la disciplina psicoanalítica. La aprobación de esta proposición de ley en estos términos es pues una victoria para el psicoanálisis, fruto de un combate que ha durado cinco meses.”

Firman el Comunicado: Sra. Monique Kusnierek-HIns (presidenta de la Asociación Psicoanalítica de la Causa Freudiana), Dr. Alexandre Stevens (director de la Sección Clínica de Bruselas y del Campo Freudiano en Bélgica), Sra. Lieve Billiet (Presidenta del Kring voor Psychanalyse de la NLS), Sr. Guy Poblome (presidene de la Association de la Cause Freudienne en Belgique)

 

http://nel-medellin.org/blog/de-la-resistencia-al-psicoanalisis-la-division-constitutiva-de-la-escuela-leccion-politica-de-trozo-de-real/

 

 

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