Revista Lectura Lacaniana Número: XX
Lecturas Culturales

Dos escrituras como ironías del ser y no ser nadie

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 10 junio, 2014


“Dos escrituras como ironías del ser y no ser nadie”

Primera parte

Por Carlos Dante García.

 

El siguiente artículo fue publicado en el número 51 de la revista Quid. En esta oportunidad será dividido en tres entregas. En él Carlos Dante García logra la difícil tarea de unir dos lenguajes, el de la literatura y el psicoanálisis para relacionar la producción de dos escritores, Fernando Pessoa y Robert Walser.

En la primera parte  plantea la concepción de Freud que toma a  la obra de arte, ya sea una obra  escrita, una pintura o una escultura, como una formación del inconsciente, la obra puede ser analizada, es decir, la obra quiere decir algo.

“La obra no quiere decir nada porque no habla”, nos dice Carlos Dante García . Propone una lectura lacaniana, lectura que se define por no buscar el sentido de una obra.  No considera al artista como un paciente, el paciente viene con un padecimiento pidiendo que lo libere de su síntoma, el artista y su obra no. Dirá que un neurótico es lo contrario del artista porque padece de un síntoma. Afirma que un artista hace con su obra un síntoma sin padecimiento: un sinthome.  

Sugiere como alguien se puede relacionar en forma particular con su lengua y su escritura para resolver un padecimiento. Va a  contraponer a dos escritores Fernando Pessoa y Robert Walser  dando cuenta de  esta particular forma de relacionarse con la lengua en la que  cada escritor puede encontrar un alivio subjetivo, e inventar una forma de auto curación.

Florencia Vidal Domínguez.

 

A finales del siglo XIX se originó una idea en los medios psiquiátricos y culturales de Europa: la idea de la obra como psicopatología. El efecto en los medios artísticos fue que la vanguardia literaria elogiaba la locura porque ésta manifestaba una resistencia a la racionalidad, a la censura, a la lógica; la locura era una experiencia que alcanzaba algo de la verdad humana. Aún hoy persiste esa idea acompañada con cierta liviandad al abordar la locura prevalentemente del lado artístico y creativo dejando de lado el drama subjetivo del artista.Hay un prejuicio moderno sobre lo creativo: si se toma la dimensión de locura de una obra y de un autor, se deprecia a la obra misma, reduciendo su calidad y sus aportes a la llamada cultura. Se reintroduce en la modernidad bajo la forma de una interpretación errónea lo que la psiquiatría de aquel entonces sostuvo hasta la segunda guerra mundial: los locos eran degenerados y como tales manifestaban todo tipo de déficits de las diversas funciones psíquicas. La locura y la creación del lado del déficit.

Freud elaboró el concepto de la obra de arte es como un síntoma, un sueño, una formación del inconsciente. ¿Qué significa esto?;  que una obra de arte puede ser analizada como un paciente. ¿Qué significa analizada? Significa que la obra quiere decir algo, que tiene su origen en conflictos infantiles, que se puede leer el retorno de lo reprimido en la obra o en el artista mismo. Que la obra tiene un sentido que hay que descubrir. Este método de lectura de la obra de arte condujo a poder tratar la obra de un artista como se trataba el material inconsciente de un paciente, estando en análisis. Esto dio lugar al llamado psicoanálisis aplicado a los procesos de creación y al psicoanálisis del artista. La desviación más conocida de esto fue la llamada psicología del artista. Por un lado favoreció la extensión del psicoanálisis y al mismo tiempo produjo un efecto de temor por lo que pudiese ser interpretado del artista y de la obra.  La objeción más evidente a este punto de vista es que una obra artística, sea escrita, sea una pintura o una escultura es que es muda. La obra no quiere decir nada porque no habla.

Convengamos que no todo loco (utilizamos el término como sinónimo de psicótico) crea ni contribuye con lo que hace a la civilización. Las formas más precarias de escritura, la de ciertos esquizofrénicos, son trazas sin forma, garabatos, tachaduras, escritura sin significación. Esa actividad frenética de escritura, en algunos pacientes contribuye a su curación sin que la misma llegue a ser una obra. Inventan pero no crean. Hay que distinguir invención de creación.

En estos terrenos tan delicados hay que tratar de ser precisos. La característica principal de la creación es que surge a partir de nada: creación ex nihilo. Se crea lo que no está. La invención participa del descubrimiento por que se inventa a partir de lo que ya está ahí.  La invención se hace a partir de materiales existentes.

Freud localizó que el delirio y las alucinaciones, no todas,  cumplían una función: la curación. Abrió así un campo retomado por Lacan en el que el interés en las producciones de los locos, no solo las escritas, permite aprehender cómo alguien se relaciona en forma particular con su lengua y su escritura para inventar formas de auto- curación.

Los artistas escritores, manipulan la lengua y en ese sentido disponen de recursos excepcionales de un material preexistente. La lectura lacaniana que propongo es una lectura que se define por no buscar el sentido de una obra e interpretarla como lo hacía Freud.  El artista anticipa y precede al psicoanalista y a la época, captando en su obra recursos subjetivos inéditos. No tomo al artista como un paciente, por dos razones: el paciente viene a hablarme y me pide que lo libere de su síntoma. El artista y su obra no, porque no pide ser liberado de algo que lo hace sufrir.  A no ser que el artista se dirija a un analista porque padece de un síntoma. En un artista, hay un saber hacer muy particular. Un neurótico es lo contrario del artista porque padece de un síntoma.

Un artista hace con su obra un síntoma sin padecimiento que en psicoanálisis llamamos sinthome.

En ésta oportunidad y de manera muy sumaria elegí dos escritores: Fernando Pessoa, Robert Walser en contrapunto. Trataremos de extraer sus trazos singulares para apreciar el valor del esfuerzo subjetivo de cada uno que nos presenta un quod, una existencia escrita sin su quid, su significado.

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