Revista Lectura Lacaniana Número: XX
Lecturas Científicas

¿Debe el psicoanálisis cuestionar? III

Por Juan Fernando  Perez
Publicado en Lectura Lacaniana: 9 junio, 2014


Parte III

 

En esta tercera entrega  Juan Fernando Perez  comienza destacando  la importancia que tiene distinguir las neurociencias propiamente hablando de sus enlaces con el cognitivismo conductista .

Lacan para construir lo simbólico y Jakobson para su  teoría del lenguaje, se basaron en trabajos de neurólogos como Goldstein y otros especialistas en afasias, y originaron  un campo teórico constituido por los hallazgos de la neurología de la primera mitad del siglo XX.

Ninguno de los dos pasó por alto reconocimientos clínicos de la neurología relativos al lenguaje.

Eric Laurent ha mostrado que el hecho que haya una irreductibilidad del significante a la perspectiva actual de las neurociencias es algo que debería permitir el diálogo con los neurocientíficos,  y eso  abriría espacios para la investigación, para la clínica y para la teoría.

 

 Patricia Pena

 

 

Lacan y las neurociencias

He destacado la importancia que tiene distinguir las neurociencias propiamente hablando de sus enlaces con el cognitivismo conductista aun si, como es sabido, muchos neurocientíficos se asumen hoy como cognitivistas.

Este punto admite diversos análisis, pero en este contexto conviene al menos indicar una referencia que permita considerar la problemática señalada desde una perspectiva lacaniana.

Propongo un ejemplo, paradigmático a mi juicio, que se encuentra en la enseñanza de Lacan, y el cual está lleno de sugerencias importantes, más allá de lo que el mismo enseña directamente.

Es conocida la importancia decisiva que tuvieron los trabajos de neurólogos como Goldstein y otros especialistas en afasias, en las elaboraciones de Jakobson sobre su teoría del lenguaje, y de éstas en la construcción de proposiciones esenciales de Lacan acerca de lo simbólico, muy específicamente acerca de su concepción de la metáfora y la metonimia.

Se originó así un campo teórico constituido por los hallazgos de la neurología de la primera mitad del siglo XX, por la ordenación conceptual de tales hallazgos establecida por Jakobson desde la lingüística estructural y por la construcción teórica propuesta por Lacan con estas piezas, apoyada igualmente en las tesis de Freud acerca de los mecanismos de los sueños, los lapsus y otras formaciones del inconsciente, cuyas consecuencias no dejan aun de sentirse para el psicoanálisis.

Es claro que allí hay una decisión teórica tanto de Jakobson como de Lacan en el sentido de no pasar por alto reconocimientos clínicos de la neurología relativos al lenguaje, en tanto comprenden con claridad que los neurólogos estaban incapacitados para interpretar correctamente sus valiosas observaciones más allá de su saber.

Tanto Jakobson como Lacan son puntuales al respecto, si bien no dejan recaer la exclusiva responsabilidad en los neurólogos, sino que, como lo dice Jakobson, “también los lingüistas son responsables del retraso con que se ha emprendido una investigación conjunta sobre la afasia”. [Cf. “Dos aspectos del lenguaje y dos tipos de trastornos afásicos”, en Fundamentos del leguaje (con Morris Halle), Ayuso, Madrid, 1974, p. 101].

Una interpretación suficiente de tales hallazgos solo resultaría posible contando con el aparato conceptual conveniente que permitiera extraer de allí las consecuencias necesarias y posibles para el orden humano.

Los resultados de esa decisión permiten hoy afirmar que esa conjunción no solo ha incidido significativamente en varias esferas, entre ellas en todo el trabajo posterior de Lacan, sino que, por ello mismo, no debería ser considerado como un hecho excepcional en la historia del psicoanálisis; que constituye toda una orientación acerca de cómo sería posible avanzar en la comprensión de problemas de importantes para la interpretación de múltiples fenómenos.

Esto, desde luego, si tales fenómenos se examinan con las categorías epistemológicas, del lenguaje, clínicas y otras que permitan abordar adecuadamente las preguntas que así se plantean.

Eric Laurent ha mostrado en varias ocasiones (ver por ejemplo Papers 8) que el hecho que haya una irreductibilidad del significante a la perspectiva actual de las neurociencias es algo que, contrariamente a lo que se hace con frecuencia, debería permitir el diálogo con los neurocientíficos, y que al mejorar el intercambio en esa dirección, se abrirían espacios importantes para la investigación, para la clínica y para la teoría.

Lacan avanzó suficientemente en la construcción de categorías relativas al lenguaje, más allá de la lingüística, como para poder suponer que hay allí un aparato conceptual aun no totalmente explotado en esa perspectiva (hay excepciones, desde luego, en ese sentido

Un trabajo de H. Wachsberger, por ejemplo, señala líneas de trabajo en ese sentido. Ver, “L´enfant au magnétophone”, en Lettre Mensuelle de la ECF, No. 247, avril 2006, pp. 20-23) y por tanto, que existe una posibilidad indudable para producir nuevos reconocimientos y desarrollos de importancia.

Los límites de esta comunicación imponen restricciones a un examen más amplio de los asuntos que plantea la problemática aquí señalada.

Sin embargo, estimo que las anotaciones precedentes deberían servir como una aproximación a un tema que requiere abordajes que habitualmente no son acometidos en la orientación lacaniana.

 

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