Revista Lectura Lacaniana Número: XV
Lecturas Psicoanalíticas

¿Qué es el sujeto efecto del significante?

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 29 enero, 2014


¿Qué es el sujeto efecto del significante en una experiencia de análisis?

En esta ocasión, Carlos D. García, sitúa cómo a partir de los fenómenos de las psicosis que Lacan abordó, fue que pudo notar cómo el sujeto era hablado. Freud se vale del lapsus y lo compara con los síntomas neuróticos, pues un lapsus da cuenta de qué modo la voluntad y la intención de decir algo fracasa ante la emergencia de otra cosa. La posición de quien comete el lapsus es decisiva, si presta su consentimiento ante la emergencia del nuevo sentido, sea éste o no a partir de la intervención del analista, entonces nos encontramos con el efecto sujeto, en donde quien habla conciente en ser hablado por lo que dice, permitiendo el desplazamiento del sentido otro.

Andrea F. Amendola

 

¿Qué es el sujeto efecto del significante en una experiencia de análisis? Lacan elaboró a lo largo de su enseñanza de manera muy precisa lo que es el sujeto efecto del significante. Lo hizo en un primer momento en dos escritos célebres ya: “Función y campo de la palabra y del lenguaje en el psicoanálisis” y Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”.

Porque la aparición de un lapsus, con la ruptura de lo que se quería decir, ya sea Primero lo presentó en los fenómenos de la psicosis y paradigmáticamente en el fenómeno de la alucinación verbal como muestra de que en el fenómeno de cualquier psicosis el sujeto no puede ser reducido a una facultad psíquica sino que queda determinado y dividido como percipiens por el perceptum de la cadena significante. También en el fenómeno de la relación del sujeto con su propia palabra en la que no puede oírse sin dividirse.

Los fenómenos primeros que Lacan abordó, los fenómenos de las psicosis le mostraron a él que en esos fenómenos se producía un fenómeno muy similar a los fenómenos de las neurosis: el sujeto era hablado. En efecto, un lapsus puede ser la manifestación de un sujeto como efecto del significante. No necesariamente lo es. El que comete el lapsus tiene que tener determinada disposición para que eso que le ocurrió sea un lapsus.

¿Por qué Freud comenzó su interés por los lapsus comparándolos con lo que ocurre con los síntomas neuróticos? el blanco de un olvido, una pérdida o la sustitución de un término por otro, cambia el sentido de lo que se está diciendo y en esto, tenemos que ser mucho más precisos: un lapsus cambia el sentido específicamente de lo que se quería decir, o de la intención de lo que se quería decir o de la voluntad de lo que se quería decir.

No cambia de inmediato el sentido de lo que se está diciendo como muchos afirman como si fuera algo mágico. Distingamos entonces tres situaciones muy distintas:

1- Alguien tiene la intención y la voluntad de decir algo y dice otra cosa (aquí se puede presentar el fenómeno de que no le cambió ni la voluntad de decir y esa voluntad no es desplazada ni el sentido de lo que estaba por decir. Son frecuentes los casos de adicciones o de las llamadas “nuevas subjetividades” en los que la aparición de un lapsus no es la aparición de un lapsus porque no permiten ni consienten que el lapsus- el significante que irrumpe- cambie su voluntad de decir o el sentido de lo que decía.

2- Alguien tiene la voluntad de decir algo o quiere decir algo y un lapsus cambia el sentido y la voluntad de lo que estaba diciendo y el sujeto sigue ese sentido que aparece y se deja llevar por el desplazamiento de la voluntad y el desplazamiento del nuevo sentido. Sería alguien que manifestaría una cierta disposición y consentimiento al análisis. Esto sería un efecto sujeto sin la intervención del analista.

3- Alguien habla y tiene la intención de decir algo y aparece otro término muy distinto de lo que quería decir y el analista destaca, toma ese término, lo introduce como significante introduciendo además una segunda detención de lo que el sujeto tenía intención de decir y de seguir diciendo. En éste caso ese alguien que produjo un lapsus por la intervención del analista que toma el término que provocó el lapsus se deja llevar por ese nuevo término y ese nuevo sentido producido por la aparición del término. Ahí también hablamos del efecto sujeto por el lapsus y la intervención del analista.

4- Alguien habla y continúa su marcha discursiva manteniendo lo que quiere decir con el objetivo de querer decir lo que quiere decir. En este caso, la interpretación del analista introduciendo un nuevo significante que cambia el sentido y la voluntad de lo que quiere decir si el paciente admite y consiente a ese desplazamiento de sentido y cambio de la voluntad de decir, a eso lo llamamos también efecto sujeto.

Notemos que en los dos primeros casos no tenemos el llamado efecto sujeto porque en ambos casos no hay consentimiento y al no haberlo por más que haya otro que pueda estar presente en el momento en que se produce el fenómeno, para el que habla no hay efecto sujeto porque para él, para el que habla, él no es hablado.

Hay efecto sujeto cuando uno es hablado por lo que dice cuando consiente a ser hablado y consiente en ser hablado cuando algo surge en uno que le hace decir cosas que poco tienen que ver en apariencia con lo que se quería decir. ¿Basta esto para que haya efecto sujeto?

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