Revista Lectura Lacaniana Número: XV
Lecturas Políticas

"Psicoanálisis y Política XI"

Por Carlos Dante García | Buenos Aires
Publicado en Lectura Lacaniana: 1 enero, 2014


Iniciamos el año 2014 con el empuje del 2013, la inclusión de textos que muestren de qué manera los analistas participan de la política. En ésta ocasión incluimos la participación de Carlos Dante García en las Quintas Jornadas de Literatura y Psicoanálisis Autopistas de la palabra, dedicada a las series del acontecimiento Malvinas Agujeros en el tiempo, realizadas en la Biblioteca Nacional de la República Argentina los días 14 y 15 de abril de 2012, organizadas hace ya varios años, por Liliana Heer y Arturo Fridman.

Los textos mencionados por Carlos Dante García en su trabajo son Partes de Guerra de Graciela Speranza y Fernando Cittadini; MALVINAS diario del regreso (Iluminados por el fuego) de Edgardo Esteban; CRUCES, Idas y vueltas por Malvinas de María Laura Guembe.

“Tres esquirlas sobre Las Malvinas”.

 

Carlos Dante García

 

 

Las esquirlas

Las tres esquirlas literarias que me han propuesto para participar, en lo que considero un homenaje son muy distintas tanto en su construcción, en su contenido como en su mensaje. “Partes de guerra” es una composición de diferentes testimonios agrupados por los diversos momentos temporales que destaca del ramillete distinto de subjetividades, algunas constantes de cómo fue subjetivada la guerra. El texto en su conjunto está organizado como un montaje cinematográfico y esto mismo otorga una ventaja: se puede leer desde la espera, la espera subjetiva inocente, sorpresiva, ansiosa hasta perpleja; se pasa por la llamada odisea, que en verdad fue participar de la guerra bajo la forma de “oír la guerra” y que constituyó más una huída que un combate; la rendición y el regreso testimonian las distintas formas en que se intentó y se trató a un combatiente desde el lado de los ingleses o del lado argentino.

Este conjunto de testimonios es, por supuesto, como todo testimonio parcial; en su conjunto y en cada testimonio. ¿En qué reside su mayor parcialidad? Dicen de lo que padecieron pero no manifiestan la urgente necesidad de tramitar y de resolver el intento de reducción a un desecho subjetivo al que es sometido casi todo sujeto cuando es inmerso en la guerra. Es lo que se puede leer, en cambio, en “Diario del regreso”: “perdíamos nuestra dignidad y nos convertíamos en harapos”.

Esta frase indica lo que caracteriza la fuerza de este texto. De cómo el escribir ese diario, que no es lo mismo que entrevistas, le permitió subjetivamente alejarse de lo que fue el destino de muchos harapos de Malvinas, el suicidio. En el primero sobresale la incertidumbre de lo que va a pasar, ya que no había ni previsión ni anticipación en muy diversos sentidos. Los testimonios se organizan alrededor de una pregunta: “¿qué es la guerra?” No se trata del título freudiano, “¿por qué la guerra? Sino “¿qué es la guerra?”. Convengamos que nada sabemos, cada uno de nosotros, de lo que es una guerra, hasta no estar en una. El mismo General Balza destaca que ni la mejor preparación militar le dice a uno qué es una guerra. La cercanía de la flota inglesa y el oír las explosiones y disparos les comenzó a dar un posible significado. Perplejidad ante la inminencia de un real. Distinto es el caso del testimonio de  Esteban que nos dice que a cierta edad “nunca piensas en enfrentarte con la muerte”. El aporte de éste texto es esencial porque enuncia una serie de sin salidas fundamentales de las consecuencias de la guerra, dicho por el autor mismo: “.Al escribir este libro me pareció que incluso por mis propios fantasmas había que trabajar sobre el grave problema de los suicidios”.

Es un relato que se aproxima más y mejor a los callejones sin salida de los diversos dramas subjetivos a los que se enfrente quien participa de una guerra.

La tercera astilla combina textos y fotos. En esta maravillosa esquirla  se destacan dos características muy propias de los testimonios de una guerra: son pruebas y textos que se sobreponen a la censura. En el caso de los testimonios de los combatientes, -prefiero llamarlos así y no soldados-, todos fueron obligados a firmar un documento en el que se comprometían a no hablar sobre lo sucedido. En el caso de las fotos, todo lo que se había visto hasta el momento en que se publica “Cruces, idas y vueltas…” habían sido fotografías de propaganda en un contexto de severa censura y no fotos sacadas por los combatientes y los soldados británicos mismos que,  de alguna manera, mostraran lo que ellos vieron. Las fotos fueron aportadas en su mayoría por el Museo Imperial de Guerra Británico. La segunda característica es el testimonio de una pregunta crucial: “¿por qué te salvaste?” ¿Quién puede responder a ésta pregunta?

 

 El testimonio y la memoria

Estos testimonios literarios son esquirlas de una memoria que es necesariamente política, porque hay políticas que empujan a la represión del discurso y hay políticas que empujan a medio decir la verdad. Si no fuera así, el psicoanálisis sería posible en cualquier sistema político. Estos testimonios construyen una figura por fuera del testimonio ante la ley y la justicia. Estos testimonios se produjeron antes que se promulgaran leyes que alojaran y permitieran tratar los efectos de la guerra de las Malvinas.

Lo que no ha sido admitido en los hechos sociales por el discurso jurídico, para ser tratado en su seno, retorna como verdad en los escritos de la literatura. Estos contribuyen a la construcción de una memoria que supera la falsa antinomia: testigo memoria-olvido. Los testimonios literarios contribuyen a las modificaciones legales que obligan al Estado a responder por los desechos subjetivos.  Debemos distinguir del esfuerzo de subjetivación particular, es el camino de la relación sintomática que cada uno tiene con su inconsciente, del esfuerzo y tiempo de subjetivación social, en el que cada  sociedad aloja lo que rechazó de su seno.

 

El síntoma social

J. Lacan afirma que el origen de la noción de síntoma se halla en Marx cuando éste descubre que en el capitalismo retornan las relaciones de dominación, de explotación y de apropiación que caracterizaban al feudalismo. Así, la esperanza que suponía el capitalismo como superador de los modos de relaciones humanas del feudalismo se desvanecía porque retornaba una verdad en el misterio de la mercancía, la plusvalía.  El síntoma social se caracteriza para Lacan por ese rasgo: retorno de un valor de verdad que se creía superado. El proletariado viene a ocupar según él, el lugar de un ideal.

¿Qué ideal se pretendió sostener con el llamado a la recuperación de las islas Malvinas? Les recuerdo “el” y los “ideales” presentes en el discurso de Galtieri: el honor nacional; la unión nacional; el patrimonio nacional. Bravatas es el término preciso con el que se designó la amenaza con el fin de intimidar. ¿Qué verdad se pretendió rechazar mediante el llamado al combate para recuperar las Islas Malvinas sosteniendo éstos frágiles ideales? El verdadero estatuto de las relaciones sociales en dictadura: el abandono sistemático de la dignidad humana. ¿Acaso no es razón suficiente para que el psicoanálisis no progrese en las dictaduras? Propongo una pregunta que transformo en tal a partir de la psiquiatría inglesa y la guerra: ¿nos aproxima todo esto a una relación más verídica con lo real?

La pregunta con la que culmina el texto, pretende un acercamiento más verídico con lo real. Es una pregunta por lo menos, optimista, cuando el texto mismo sostiene dos tesis: hay distintas formas de tratamiento de lo simbólico, que no necesariamente son las vías simbólicas institucionales. La primera tesis: “Lo que no ha sido admitido en los hechos sociales por el discurso jurídico, para ser tratado en su seno, retorna como verdad en los escritos de la literatura. Estos contribuyen a la construcción de una memoria que supera la falsa antinomia: testigo memoria-olvido. Los testimonios literarios contribuyen a las modificaciones legales que obligan al Estado a responder por los desechos subjetivos” Esta tesis incluye una crítica a la oposición memoria olvido.

Por otra parte, la segunda tesis se basa en una distinción fundamental para un psicoanalista y para todo sujeto que haga una experiencia analítica estando incluido en ella la participación o el alcance de los hechos de una guerra o de un estado de derecho alterado como el terrorismo de estado, como ejemplo. Es dicho así: “Debemos distinguir el  esfuerzo de subjetivación particular, es el camino de la relación sintomática que cada uno tiene con su inconsciente, del esfuerzo y tiempo de subjetivación social, en el que cada  sociedad aloja lo que rechazó de su seno”. Dos formas en lo que índice el orden simbólico.

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