Revista Lectura Lacaniana Número: XLIII
Lecturas Políticas

¿Qué es el femicidio y el acto de matar? Ultima Parte

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 19 mayo, 2016 | Fecha artículo original: 16 diciembre, 2016


Continuación..

El “femicidio” en tanto pasaje al acto no es una mera acción sino que se lo define a partir de la estructura del lenguaje y se puede encontrar “un decir”: “Era ella o yo”- “Eran ellas o yo”- “Era mía o de nadie”- “No había nadie que la pare”- También se puede encontrar en la ocasión la constatación de que ya no funcionaba para el sujeto el semblante y los protocolos que daba el nombre del padre: “ Nunca supe qué hacer con ella”-“No sé qué hacer con una mujer”- “No hacía lo que yo quería”-“Se lo merecía..era una…”

El “femicidio” como pasaje al acto sin llegar a ser el acto de matar, requiere como necesario reconstruir las coordenadas inconscientes en que éste se produjo. Por lo general, como fenómeno de violencia se produce el pasaje al acto cuando alguien en una relación de pareja- y digo alguien para no identificarlo necesariamente a una mujer- introduce en la realidad de esa relación algo que va más allá del goce fálico. Ese más allá del goce fálico lo denominamos lo femenino. La mayoría de los hombres piensan y en consecuencia actúan echándole la culpa a la mujer. “Es por culpa de ella” sería la frase que organiza el pasaje al acto hacia la mujer cuando ésta presentifica sin saberlo o sabiéndolo una extraña experiencia: la experiencia de presentificación de lo femenino, para ella, para él, que no debe confundirse con los semblantes de la feminidad ni con los atributos de la feminidad.

Lo femenino tiene dos nombres: el goce femenino y la no relación sexual, lo que no puede escribirse en lo real. Reconstruir las coordenadas inconscientes conduce a verificar que el fantasma de cada uno de los partenaire se abre entre el sujeto del significante y el objeto, condición proclive a la violencia.

El “femicidio” como acting-out implica como ya dije una relación de dominio en la palabra en la que se actúa en esa escena en dirección a la mirada del Otro.  En el mundo actual, hay una tendencia a explicar la llamada violencia de género por un rechazo de lo femenino. Puede ser cierto pero esto deja de lado dos cuestiones fundamentales: ¿Hay algo nuevo en la violencia actual contra las mujeres que el “femicidio“ vela? ¿Por qué fallan las políticas de género verificado en la extensión cada vez mayor del “femicidio”?

Antes mencioné al pasar lo que llamo “la clínica del significante amo- femicidio” Esta clínica como clínica psicopatológica, judicial, social y de salud mental, no puede orientarse en su implementación sino a partir de ciertos valores de nuestra época: una época en la que se prioriza como fundamental la información, el juicio moral anticipado, etc. Si no se tiene en cuenta cómo se organizan las “acciones lógicas” implementadas para y por el “femicidio” me parece que es difícil encontrar una alternativa a los impasses que se presentan en el tratamiento del tema.

Tomo las palabras de J.A.Miller en Libèration, del 11 de abril de 2005: “Creer que la información determina la decisión es un error psicológico y epistemológico ya que saber y acto son dos dimensiones distintas. La certeza es rara en el orden del saber, no se obtiene sino localmente, por construcciones lógicas, siempre artificiosas, impera la impostura de la objetivación sin límites, la tiranía de la vigilancia generalizada y el goce obsceno de la transparencia, la falta viene a faltar y la angustia invade la escena: (no se puede explicar)

Estar informado no necesariamente conduce a la acción. La certeza no se obtiene mediante el saber. Se pretende obtener certezas mediante construcciones lógicas que pretenden ser objetivas. Se sigue en estos casos una vigilancia generalizada para actuar que linda con la tiranía. En el nombre de la transparencia se realiza un goce obsceno. En éste contexto y éstas condiciones, la falta viene a faltar: se genera angustia. Considero que es necesario revisar cómo se diagnostican los actos de los que participan en los “femicidios”, tanto los protagonistas como los agentes, así los podemos llamar, “agentes del significante amo” que participan en el modo en que se recogen los testimonios, en que de deciden acciones.

El ideal de la acción calculada, del que hacemos un patrón de medida en relación al cual medir la inadaptación del acto, incluso su inmotivación, conduce a errores crasos. Las acciones que ponen en continuidad la acción con el pensamiento tienen una condición previa: la función de que lo que está en juego en el acto sea considerada como establecida, que la naturaleza de lo que está en juego se haga sin equívoco. O sea que, sabemos lo que ya está puesto en juego en el sujeto que va a actuar, sabemos sobre el sujeto del acto: en el acto de matar a una mujer se ataca a las mujeres y al género femenino y que necesariamente  quiere su propio bien y el del otro; que quiere lo útil. El sujeto del “ femicidio” es pensado en la forma de pensamiento ( del femicidio) el sujeto no quiere el bien de las mujeres y sí lo quiere el agente. Ni racional, ni bien, ni útil. La ética: incluye un juicio, una razón ética. La epopeya y la ridiculez. ¿Cómo anticiparlo? Cuando no hay anuncio.

El actuar no está definido para nosotros psicoanalistas por el objeto o persona contra o a partir del cual se actúa, la víctima. El acto de matar, como el suicidio entra en la categoría del pasaje al acto o acting- out. Hay femicidios y femicidios.  Si tomamos el “femicidio” como acting-out, el que no llega al acto de matar, el de la agresión progresiva, el de la violencia verbal o los golpes, es porque en él hay un mensaje y un llamado que es dirigido al Otro.

Se los puede llamar “femicidios fallidos”, cuando no son escuchados. Los “femicidios logrados” se pueden incluir en la categoría del pasaje al acto y suponen como tales un suicidio del sujeto, no de la persona que lo hace. Suicidio del sujeto quiere decir que el sujeto ya no va a ser el mismo después de realizarlo: delincuente, condenado, asesino. Efectos definitivos sobre el sujeto. Una verdad que dice el “femicidio”: hay algo de lo femenino. Más que un rechazo hacia lo femenino, cualquiera sea el “femicidio”, éste es un no saber que hacer con “lo femenino”. El sexo es “lo femenino” dice Lacan. El llamado “femicidio” es un no saber hacer con el goce como tal. Cada femicidio es un ataque a una mujer, no al género.

 

CARLOS DANTE GARCÍA

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