Revista Lectura Lacaniana Número: XLIII
Lecturas Científicas

El psicoanálisis, su lógica y la ciencia. Parte I

Por Vicente Palomera | Barcelona, España
Publicado en Lectura Lacaniana: 19 mayo, 2016


Vicente Palomera es psicoanalista en Barcelona, AME, miembro de la ELP y de la AMP. Ex AE (1999-2002). Docente del ICF. Autor de varios libros y director de dos colecciones, “Escuela Lacaniana de Psicoanálisis” y “Mente, Salud, Sociedad”.

Texto publicado el 25/02/2010 en Universidad Popular Jacques Lacan.

En este escrito, que será dividido en dos entregas, Vicente Palomera, destaca el valor de la invención del Psicoanálisis  por parte de Freud. Una pregunta recorre el texto, ¿cómo siendo el psicoanálisis hijo de la ciencia no se iguala a ésta? Lo universal de la ciencia, su saber experimental para todos, se diferencia radicalmente con la práctica analítica, pues como experiencia, aloja lo particular del sujeto que sufre.

La palabra deviene la operatoria esencial por la cual se realiza el psicoanálisis. Plantea que Freud, con su descubrimiento del inconsciente, nos permite alcanzar el axioma que gobierna nuestra vida, es decir, la lógica de lo real puesta en juego.

Finalmente, destaca que las neurociencias no hacen al psicoanálisis como referencia, pues no se trata de la salud mental para todos en tanto el alcance de una normalidad común, sino que aquella salud a la cual el psicoanálisis apunta es la que oferta a quien padece la posibilidad de elegir.

En esta primera entrega, Vicente Palomera señala el valor de la robustez del procedimiento freudiano, que si bien está ligado al nacimiento de la ciencia, no obstante no se iguala a ella. Experimentación y evaluación para todos, no es lo mismo que una experiencia que permite arribar a la verdad singular de cada sujeto.

 

Andrea Améndola

 

 

Al inventar el psicoanálisis, Freud fundó una profesión de la que vive un número apreciable de practicantes debidamente licenciados. Su seguridad descansa en parte en el éxito cultural del psicoanálisis, que suscita curiosidad, y en el ambiguo cobijo que le ofrece la medicina. Pero esta seguridad emana de la robustez del procedimiento freudiano.

Nunca sorprenderá lo suficiente que baste con acostar a un ser hablante que sufre proponiéndole asociar libremente para que ame a su psicoanalista, le preste confianza y vea aliviarse sus síntomas hasta desaparecer tras un tiempo más o menos prolongado. En esto radica el hecho de que el psicoanálisis sea freudiano.

Lacan señaló que el descubrimiento del inconsciente está ligado a la existencia de la ciencia. La pregunta que se plantea es ¿por qué el psicoanálisis siendo hijo de la ciencia no se iguala a esta?

El psicoanálisis es antes que nada un tratamiento del sujeto que sufre. No es una ciencia si se parte de que esta elabora y construye un saber que se demuestra, transmisible, en cuyo campo la experimentación es reiterable, es decir, elabora un saber “universalizable”.

El psicoanálisis está en oposición radical a la experimentación por el hecho de ser una práctica que acoge las demandas de quienes sufren de lo que llaman sus síntomas, lo cual motiva que no se dedique a nada “universalizable”.Se aboca a la queja, es decir a lo más peculiar del sujeto, queja que se trata de elaborar. También en el psicoanálisis hay una elaboración, pero, a diferencia del ideal de la ciencia, es de lo más peculiar del sujeto.

Quien pide un psicoanálisis es alguien que sufre un síntoma y tiene la impresión de que no saca de su vida lo que tiene derecho a esperar. Por ello el que hace un psicoanálisis se ve llamado a convocar lo más íntimo, su verdad, pero la encuentra en una experiencia que es una prueba singular distinta del carácter reiterable de la experimentación científica. El psicoanálisis es una experiencia, no una experimentación. Si la ciencia puede ser un saber universal se debe a que excluye la peculiaridad del sujeto.

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