Revista Lectura Lacaniana Número: XLI
Lecturas Científicas

El bien decir del psicoanálisis frente a la ilusión...

Por Ana Simonetti
Publicado en Lectura Lacaniana: 3 marzo, 2016


El bien decir del psicoanálisis frente a la ilusión de la ciencia

La autora, Ana Simonetti, asienta en este artículo, el cual será dividido en dos entregas, cómo las políticas desarrollan una tendencia a actuar sobre el sufrimiento humano bajo la forma de controlar su malestar, hecho éste que va en detrimento del verdadero cuidado hacia mismo.

Propone que tres son las cuestiones que convergen en esta temática intrincada: La voracidad de los Estados por los capitales, el borramiento de la subjetividad y la angustia de los expertos ante el empuje de la estandarización, a la hora de tomar en cuenta la singularidad del hombre, esa en donde habita el deseo que humaniza.

Primera Parte:

En esta primera entrega, la autora destaca cómo los ideales del siglo pasado sobre la prevención de enfermedades mentales, rápidamente han caído en una devaluación inevitable, dado que no hay lugar para prevenir de modo universal aquello que hace a lo contingente en la vida de un sujeto humano.

Como consecuencia,  se ha tendido hacia la normalización que generaliza y la impostura de las figuras jurídicas que no reemplazan las figuras parentales en su función. Pasaje preocupante del ejercicio del derecho a la vigilancia de que se demuestre cómo se lo ejerce, destello éste de la decadencia de la autoridad que la época nos revela.

Andrea Amendola

 

Nos convocan hechos preocupantes que en la AMP y el Campo Freudiano se advierten: la transformación y el descuido del sufrimiento humano. Podríamos entender “bajo control”, la forma encontrada por el que sufre para controlar su malestar. Y no está mal. Pero no. Nos referimos a políticas decididas que instauran las formas de vigilar, evaluar y controlar la vida de las personas bajo la falacia del cuidado.

Para tratar este tema propongo considerar la convergencia de tres cuestiones: el problema financiero de los Estados por la voracidad de los capitales, el rechazo del sufrimiento humano en tanto subjetividades y la angustia de los expertos ante el desbarajuste en la civilización.

 

El quiebre financiero como causa de los “programas” sanitarios

Es una causa esencialmente en el sentido que es lo que determina cómo se programa el “derecho” a la salud que los gobiernos deben garantizar.

El problema financiero de los Estados lleva a que la salud, los estamentos sanitarios y sus programas para todos, desechen la idea de causalidad.

En el siglo pasado, los ideales de prevención como solución a las enfermedades llamadas mentales, situaban las causas enlazadas a la orfandad con la falta de cuidados maternales. La figura del padre, cabeza de familia, iba enlazada a una madre guardadora de la familia que cuidaba a los hijos. Lo que llevó a indicaciones sobre cómo prevenir estas posibles falencias.

Por cierto pudimos constatar en el tiempo, el fracaso de estos ideales porque por estructura hay imposibilidad lógica de una prevención universal en el campo humano. La devaluación de estos ideales tuvo consecuencias: 1) sustitución por ideales de normalización sin respeto por la singularidad y 2) el mandato de sustituir las figuras parentales por las jurídicas. Simultáneo a este cambio vemos cómo los Estados buscan regular el gasto con menor inversión en salud, de lo que resultan programas sanitarios que sólo salen al cruce de problemas ya desencadenados, coyunturales o para uso de remanentes (utilizar la misma vacuna antigripal por años consecutivos porque se compraron partidas excesivas).

Constatamos que las figuras paternales tienden a extinguirse y ser sustituidas por los estamentos judiciales que por otra parte dan cuenta de sus limitaciones ante una demanda fuera de su campo.

Otro punto, La Declaración de los Derechos del Hombre, a la que se adosan los del Niño, ha llevado a un deslizamiento reflejado en cierto cambio del estatuto de “derecho”: se trata de un pasaje de estar respaldado por él, a la demanda de demostración de su ejercicio, y de allí al mandato de ese ejercicio.

Les propongo captar esta diferencia ya que bajo la nominación de ejercer un derecho: Ud. tiene derecho a…, el niño tiene derecho a cuidados maternos…, se impone “demostrar” que se lo ejerce: las instancias escolares, hospitalarias, los servicios sociales en un rol de vigilancia deben constatar que el niño es cuidado por la madre, y ante lo que se valora como fracaso, pasamos a la intervención de la justicia y de las instituciones que “cuidan” de los niños desamparados de sus padres y/o familiares.

Por otro lado, sabemos de los nuevos órdenes en la civilización, que no trataré aquí, y cómo la época nos revela la decadencia de la autoridad, del rol protector de la familia, etc.

Entonces, los psicoanalistas ¿a qué somos convocados por distintas instancias institucionales? ¿Va la ética del psicoanálisis con los fines de este llamado?

Print Friendly