Revista Lectura Lacaniana Número: XL
Lecturas Psicoanalíticas

"Los primeros pasos del análisis". Ultima Parte

Por Carlos Dante García | Causa Clínica, Buenos Aires.
Publicado en Lectura Lacaniana: 1 febrero, 2016


Ultima entrega de esta Conferencia, donde se señala lo importancia  de realizar la reducción proposicional, es decir, de cómo los enunciados del paciente deben converger hacia un enunciado esencial, hacia un S1 que comanda su vida. Estos significantes amos tienen que ver con la elección, el tema es el porque, tales elementos tuvieron y tomaron tal valor para el sujeto. Verificaciones en el sujeto histérico y obsesivo. Del lado de la  histeria el gusto y el dolor de no estar en su lugar y el obsesivo se refugia en la jaula de su narcisismo.

Angela Vitale

 

Carlos García: Pág. 346, para que entiendan la dimensión de esto, forma parte de los primeros pasos: “Es parte integrante de la formación del analista, aprender a realizar la reducción proposicional”. De todas las explicaciones la interpretación produce el rasgo, tiene que aprender a reducir eso, pasar de lo imaginario a lo simbólico. Pág. 348. “Es necesario que el analista mismo sepa acompañar este movimiento, percibirlo, señalarlo, es una exigencia de su formación aplicar la operación reducción”. Como si yo sacara todo lo imaginario para sacar lo simbólico.

La interpretación podría ser: “infiel”. Pero ella no hace nada. “Las tres me hicieron comentarios de las relaciones anteriores”, “¿por sí solas?”, “no, yo les pregunté un poco”.

Cómo fue alimentada esa relación imaginaria que tiene que ver con la elección de objeto y el fantasma. Es decir, la reducción es cómo los enunciados van convergiendo hacia un enunciado esencial. Eso es el concepto de S1, son significantes amo que comandan la vida de un sujeto.

Hay muchos significantes amo y todos tienen que ver con la elección. Solo quiero agregar este punto, hasta ahora les expliqué este movimiento de lo imaginario a lo simbólico. Miller dice que esto es explicar la dimensión significante, la dimensión simbólica, ¿cómo vamos hacia lo real?

Recuerden que lo planteamos como lo que no se puede evitar. No puede evitar elegir una mujer sin estas características. Esto es la elección de una mujer bajo la forma de lo necesario, solo puede elegir a una mujer bajo esta forma. Falta el elemento de por qué tales elementos tuvieron y tomaron tal valor para el sujeto.

Miller lo dice en la pág. 356: “¿Por qué tal palabra del Otro tomó un valor determinante para el sujeto?” Por ejemplo: “toda tu vida vas a hacer un atorrante”, “vas a ver cuando seas madre”, el asunto es cómo esa frase tomó un investimento, un valor. Freud lo llamaba valor cuantitativo. En Lacan el nombre de eso es significación. La manera de poder localizar esa dimensión real, es cuando determinada significación es prevalente y toda determinada significación.

Por eso está incluido en la pág. 372 la significación más importante de todas, que es la más querida para la histeria y la obsesión, es la que trata de comprobar la histérica, es la significación universal del ser excluida.

Miller toma ese ejemplo y desarrolla tres o cuatro puntos. El sujeto histérico es un ser que no tiene lugar en el otro, con el hombre, en el trabajo. La libido inviste de manera electiva este ser excluida. Hay una razón estructural que no voy a explicar, que es que el sujeto se constituye en forma excluida.

La histérica se caracteriza por verificar esto. “El exceso de presencia del sentimiento de no estar nunca en su lugar, el gusto y el dolor de no estar en su lugar”, “no siento que esta sea mi casa, no siento que sea madre”. La dimensión de sentir no ocupando un lugar.

“El sujeto histérico se desvela por verificar esto de todas las maneras posibles, provoca el ser rechazada”. ¿Cómo lo provoca? Viniendo de lo imaginario. Va a venir siempre el otro.

Estando dos viviendo en casas separadas él se muda pensando que van a vivir juntos y alquila una casa enorme, pensando que ella va a ir con él. Le pide la garantía a la madre de él y a la hermana, ella se enoja y le dice: “no me tomás en cuenta, por qué no me la pedís a mí”… La segunda, la ropa para lavar, se la da a la mamá de él, “¿por qué no me dijiste a mí?” “Para no molestarte no te di la ropa”.

La histérica se encarga de verificar todos los signos de exclusión del otro. ¿Qué caracteriza a la histérica? La exclusión como mujer. Verifica que es rechazada, esto se produce en el análisis. Hay toda una clínica del ser excluida. Pasa también con el síntoma, pasa con los actings.

El síntoma histérico es la parte que no está incluida en el encuentro del cuerpo con el otro. Esa parte del cuerpo también está excluida. Es la clínica del desmayo. Toda esta particularidad es la significación permanente de que podemos empezar a ubicar como real. El sujeto histérico queda por fuera de la asunción femenina del goce. Hay muchos otros puntos más.

Público: ¿Y en la obsesión?

Carlos García: La obsesión también verifica esto, pero bajo una forma diferente que la histeria. La histeria lo hace bajo la forma del acting y castrando al otro. El obsesivo se refugia en la jaula de su narcisismo, provocando una dimensión de arrastrar a su pareja a la jaula. Ella le dice: “vamos al teatro”, él le dice: “compremos una pizza”. “Otra vez encerrados”. Él cuando va a análisis dice: “Qué tranquilo cuando estoy solo”, para el obsesivo es todo un conflicto la demanda y la circulación del deseo. Entonces se excluye, porque la histérica hace todo el movimiento de exclusión, diciendo: “este es un tonto porque le llevó a lavar la ropa a la mamá”. Después él le da la ropa a lavar y a los tres meses ella dice “cree que soy su sirvienta”.

La histérica va cambiando de lugares quejándose y provocando la exclusión. Lo más difícil en la histérica es llevarla a que se fije en un lugar.

Con toda la castración del otro. En el obsesivo, que pueda entender que lo que el analista le interpretó es distinto de lo que él quiso decir. Porque la jaula de su narcisismo no es que se quede en la casa el fin de semana. La jaula del obsesivo es en el diálogo analítico, cuando habla, uno le interpreta y él dice: “yo no dije eso que me está diciendo”.

Es lo que genera la discusión con la pareja. “Vos estás cambiando lo que dijimos”. No tolera que haya una separación entre significante y significado.

La jaula de su narcisismo es que no haya equívoco. Para eso, lo mejor es estar solo. Por eso el obsesivo tiende a la masturbación, a la pornografía de internet.

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