Revista Lectura Lacaniana Número: XIV
Lecturas Científicas

"Un Real para el siglo XXI"

Por Eric Laurent
Publicado en Lectura Lacaniana: 1 diciembre, 2013


5 MINUTOS A LA RADIO
Eric Laurent
Entrevista sobre el tema “Un real para el siglo XXI”
realizada por Anaëlle Lebovits-Quenehen 

 

En esta entrevista,  Eric Laurent hablará  de lo que le inspira el titulo del próximo congreso: lo singular, de un real y no de lo real.

Es un siglo donde todo se contara, se acumulará y del surgimiento de dos significantes, Big data y de un sujeto cuantificado en el siglo XXI. Pasando por los nuevos gadgets, que suplantaran a las tabletas, computadoras, conectadas al cuerpo, pudiendo así dar una imagen cuantificada del cuerpo y su funcionamiento.

Del goce que está siempre y que retorna, como un tipo de real que no se puede absorber por el discurso común.

Asistimos, dice, a una crisis del modelo cuantificativo del DSM, finalmente,  no remite a nada “científicamente comprobado”: nada puede probar que estas categorías clínicas remitan a un real interesante.

Es necesaria una transferencia a cuerpos encarnados, es eso que se busca.

Y es por esta razón, que frente a la desmaterialización, la cuantificación, el lazo al psicoanálisis, el lazo transferencial al cuerpo a cuerpo que instaura el psicoanálisis, restituye en cambio un discurso que permanecerá y cada vez con más fuerza porque tendrá que vérselas con esta fragmentación cuantificada.

Por Angela Vitale

 

 

Anaëlle Lebovits-Quehenen: ¿Qué le inspira el título del congreso “Un real para el siglo XXI”?

Eric Laurent: Muchas cosas. Lo que primero me inspira es lo singular. A la vez, no es lo real en el siglo XXI sino un real. Esto me remite de entrada a la idea de nuestra orientación lacaniana para la que cada discurso aborda una modalidad de lo imposible que define lo real. El discurso de la ciencia tiene la suya, el discurso del psicoanálisis también.

Esta modalidad de real está en efecto determinada por las particularidades del siglo XXI.

Entramos en este siglo en lo que es necesario llamar la era numérica. Es un siglo en donde todo se contará, todo se acumulará. Y se ve el surgimiento, el florecimiento de un significante que se esparce como un reguero de pólvora y que marca la importancia de lo que son ahora los poderes del cálculo: Big data. El otro significante que se esparce en todo lo que es nuestro campo – digamos el de la experiencia subjetiva – designa la manera en la que el sujeto del siglo XXI tiene relación con una cuantificación de él mismo: el quantified self. El sujeto está rodeado de objetos como las tabletas, las computadoras, etc. Y se anuncia ya la nueva generación de gadgets que van a suplantar a las tabletas y que estarán directamente conectadas al cuerpo: no sólo los anteojos de Google, sino todo un conjunto de equipos que podrán dar permanentemente una imagen cuantificada del cuerpo y su funcionamiento.

Por un lado, está el quantified self y todo lo que se puede poner en números y por el otro, lo que no se puede poner en números: el goce que está siempre, ya sea en exceso, ya sea en falta, y no cesa de alojarse en las fallas de todo lo que puede venir a ponerse en números.

A.L.-Q.: Justamente, ¿qué es esta pretensión cada vez más insistente de calcular todo, incluido lo incalculable, cambio en la manera en la que el goce se manifiesta?

E.L.: Lo que cambia, es que en primer lugar, este goce retorna. Retorna justamente como un tipo de real que no se puede absorber en el discurso común, ni vía las ficciones jurídicas o ni los cálculos – es decir que este goce escapa al mundo de la certeza calculable que es el único modo de certeza admitido en nuestro mundo. En segundo lugar, el modo de retorno de este goce hace que sea el goce de cada uno, uno por uno que no llega a cifrarse y a entrar en el procedimiento que permitiría dar con el “buen” goce. Digamos que, frente al uno por uno del goce, habrá siempre más manifestaciones del para todos. Es lo que provoca el llamado a un encuadre para todos, y los fundamentalismos religiosos.

A.L.-Q.: En efecto, si seguimos sus desarrollos sobre la fragmentación de los modos de goce, es tal vez muy complicado hacer una civilización Una en el siglo XXI. Ya no hay casi otra cosa que modos de gozar que escapan al para todos y que entonces exigen un para todos cada vez más estricto y marcado, en todo caso claramente definido.

E.L.: El mundo de la ley y el del fuera de la ley se reemplazan ahora por un mundo de normas. Un mundo de normas que no cesa de definir un universo en el cual estamos en la norma y fuera de la norma al mismo tiempo. Y, en el fondo, el fragmento se lleva muy bien con este espacio, con esta topología de lo ilimitado, que redistribuye las ficciones alrededor de esta producción de las normas constantemente renovada, con esta puesta en normas permanente del sujeto cuantificado.

A.L.-Q.: A partir de que lo ilimitado, en cierta forma se ve más, se experimenta más para los sujetos, hay una redefinición permanente de las normas. Es necesario crear nuevas ficciones para tratar de responder sin parar a lo ilimitado del goce. ¿Sería para usted una de las maneras de especificar el siglo XXI?

E.L.: Con la producción legislativa desenfrenada y el famoso “un suceso, una ley”, se ve que hay algo del orden del trastorno profundo en la ley que es deviene en una especie de producción de normas que se renuevan sin parar, mientras que los estatutos de la ley y las normas tienden a confundirse constantemente.

En el campo de la psicopatología, asistimos a una crisis del modelo cuantificativo del DSM. Mientras que durante 30 años, se lo quiso establecer como el software de pilotaje del campo de la psicopatología y de la psiquiatría, ahora está dividido en varios elementos de software muy parciales y muy competitivos, sin ningún modelo dominante. Esta gran tentativa de cuantificar, de poner en orden, de cifrar, se está viniendo abajo ya que el DSM, para retomar las proposiciones del Director del Instituto Nacional de Salud Mental americano, finalmente no remite a nada “científicamente comprobado”: nada puede probar que estas categorías clínicas remiten a un real interesante.

En todo caso, no sirven de mucho ya que en treinta años de despliegue de este manual, llegamos al punto en el que los grandes grupos farmacéuticos – Big pharma – declararon el verano pasado que cerrarían uno a uno, todos los laboratorios de investigación sobre las moléculas ya que, “en el estado actual de la ciencia”, es demasiado riesgoso, demasiado peligroso, continuar con la investigación sobre los medicamentos – explican que no se sabe lo suficiente para llegar a un resultado, sería necesario volver a empezar sobre nuevas bases.

A.L.-Q.: Lo que queda claro en lo que dice es hasta qué punto la ficción es ficción. Tenemos la impresión que hasta hace poco la ficción era suficientemente contigua a lo real para tratarlo, y que hoy en día, por el contrario, hay una desconexión entre las ficciones y lo real que se supone deberían tratar – y entonces la necesidad de renovar incesantemente estas ficciones.

E.L.: Constatamos que todo eso produce un tipo de lazo social qua está precisamente en busca de un lazo. Para tomar ejemplos políticos, mire la relación entre la tecnología y la primavera árabe, o los indignados en Europa y los Estados Unidos. Asistimos a maneras inéditas de acordar una cita gracias a las nuevas tecnologías. Pero – como decía Kissinger a dos responsables de Google –, el problema es que se puede acordar una cita una vez, dos veces, diez veces, quince veces en un sitio, pero después ¿qué hacemos?

Muchos comentaristas dijeron que las Primaveras fueron formidables ya que se trataba de una multitud sin líder. Lo vimos, eso se paga. Como ya nadie sabe qué hacer, asistimos entonces al retorno del antiguo sistema: el tirano Erdogan, los militares en Egipto… Toda esta fragmentación está en busca de lo que llamamos no simplemente leadership, sino la transferencia. Es necesario una transferencia a cuerpos encarnados, es eso que se busca. Y es por esta razón que frente a la desmaterialización, la cuantificación, el lazo al psicoanálisis, el lazo transferencial al cuerpo a cuerpo que instaura el psicoanálisis, restituye en cambio un discurso que permanecerá y cada vez con más fuerza porque tendrá que vérselas con esta fragmentación cuantificada.

A.L.-Q.: Eric Laurent, muchas gracias.

 

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