Revista Lectura Lacaniana Número: XII
Lecturas Culturales

Diálogo con R. Jakobson. Segunda Parte

Publicado en Lectura Lacaniana: 10 octubre, 2013


En esta segunda parte Jakobson afirma   que para poder distinguir el sujeto  del enunciado y del sujeto de la enunciación  el niño tiene la necesidad de elaborar los pronombres personales. El niño para distinguir quien es el sujeto del enunciado del sujeto de la enunciación tiene que recurrir al pronombre. ¿Por qué sería necesario el uso de los pronombres personales para que se produzca el sujeto de la enunciación?  

¿Qué propone Lacan al respecto?

El enunciado es lo que se quiere decir. La enunciación es lo que aparece en el lugar de lo que se quería decir, el sujeto. Lacan ubica los dichos del Yo como el discurso del Yo, y  los dichos del inconsciente.

Jakobson también nos hablará de Bulgaria y sus diferentes formas verbales, las influencias de una lengua sobre otra y la posibilidad en los bilingües de interactuar y jugar con  las diferentes lenguas.

Su respuesta ante la pregunta de Lacan de si su formación de lingüista conlleva un sello o marca  al momento de resolver un problema responderá que   si bien se pueden ver los problemas desde otro punto de vista va a ser contundente  al afirmar que la presión de las disciplinas es enorme y  nos sorprenderá más aún al decir: “el lingüista es un hombre que guarda una actitud infantil para con la lengua”.

Florencia Vidal Domínguez.

 

Esta lectura se encuentra en un nuevo dominio, hace falta no olvidar que la lectura y la escritura son siempre una superestructura, una estructura secundaria, si no se habla es patología, si no se lee es analfabetismo (si no se escribe también), después de las últimas estadísticas de la UNESCO, en el sesenta por ciento, de la población del mundo este fenómeno existe. Hace falta no olvidar que esos son fenómenos completamente diferentes, es decir, que la lectura, la escritura reenvían desde ya a la base que es el lenguaje hablado, pero esto no quiere decir que la escritura es simplemente un espejo del lenguaje hablado. Hay nuevos problemas que aparecen y uno de esos problemas es la pregunta del espacio. La escritura no es solamente temporal, es también espacial, y eso que aparece es la cuestión derecha izquierda, esto introduce una cantidad de principios nuevos desde el punto de vista, por ejemplo, de la estructura de la escritura, lo que es más  interesante es el análisis de diferentes formas de dislexias y de agrafías que muestran los mecanismos y las desviaciones individuales y personales y las desviaciones mentales, esas desviaciones están relacionadas.

Para la cuestión de la relación entre el problema semántico y el problema sintáctico, cada vez que vemos la oposición de estos fenómenos a riesgo de devenir demasiado rígidos; en el dominio sintáctico se trata del orden de combinación, de agrupamientos, pero cada combinación se opone a otra combinación posible y la relación entre estos dos fenómenos sintácticos es un fenómeno semántico.

Estamos necesariamente al mismo tiempo en el dominio de lo semántico, de lo sintáctico y de lo gramatical. Es imposible separar estas cosas. Para un lingüista en general no hay fenómeno en el lenguaje que no posea un aspecto semántico, la significación es un fenómeno que concierne no importa a qué nivel del lenguaje. Ustedes saben que existe ese problema que ha sido planteado de bella manera, la más bella puede ser en la vieja doctrina de los gramáticos tan filósofos del lenguaje hindú. Es que la lengua tiene muchas articulaciones y particularmente una según esa vieja terminología hindú, la doble articulación de los elementos que no son significativos sino necesarios para construir unidades significativas. Esos elementos que son significativos  como lo han dicho los hindúes, como ha sido repetido en la edad media, en la lingüística de los años treinta, esos elementos son distintivos y participan de la significación, si no se respetan esos elementos se obtienen el efecto de una homonimia.

La significación comienza desde el principio y el fenómeno o el rasgo distintivo son igualmente signos, signos a otro nivel, signos auxiliares, pero, sin embargo, signos. Si se me pregunta cuál es el problema más actual de la lingüística, el problema interdisciplinario, al revés de la psicología, el psicoanálisis, la etnología es el problema del contexto. El contexto tiene dos aspectos; el contexto verbalizado que esta dado en el discurso, y el contexto no verbalizado, la situación, el contexto no verbalizado pero siempre verbalizable.

Pienso que no es esta cuestión de verbalización, no digo que el psicoanálisis se reduce al problema de la verbalización sino que es lo que el psicoanálisis tiene en común con la lingüística, que juega un rol esencial, principal, en esos dos dominios.

Ahora pasemos al sujeto de la enunciación y al sujeto del enunciado; para que esta distinción sea alcanzada, el niño tiene necesidad de elaborar los pronombres personales, pero es un problema más complicado. Es un problema general de la enunciación que implica citaciones, cuando hablamos o decimos: —Juan ha dicho eso- o -Como lo ha dicho Juan, se presume que si bien citamos decimos cosas que no hemos visto, y que en un cierto orden deben tener sufijos especiales. Le habíamos oído decir; no hemos visto como Julio Cesar fue matado pero si hablamos de eso, es que nosotros citamos. Si analizamos mejor nuestras enunciaciones nos damos cuenta que la cuestión de las citaciones juega un rol primario, esencial. La oratio directa, la oratio oblicuae, son problemas más amplios que lo indicado por la gramática clásica; es uno de los problemas que no está hoy aún elucidado hasta su punto final. Es una cuestión que el psicoanalista y el lingüista deben trabajar juntos.

Un fenómeno muy curioso es que en Bulgaria que tienen diferentes formas verbales el fenómeno del cual se está seguro que se ha visto y los fenómenos que se supone que se han oído decir.

La pregunta se plantea, a saber, porque en Bulgaria esto ha sido desarrollado. Hay razones históricas de este surgimiento; justamente la influencia de una lengua sobre otra lengua, del turco sobre el búlgaro y sobre otras lenguas.

Cuestión interesante no solamente desde el punto de vista histórico, sino desde el punto de vista estructural; cada cuento verbal, cada lengua no es una lengua monolítica, cada cuento supone variedades de subcuentos. En los bilingües está la posibilidad de hablar en dos lenguas diferentes, y no hay cortina de hierro entre las dos lenguas que se emplean, hay interacción, juego de dos lenguas, hay un fenómeno importante que juega un rol, es como una lengua del bilingüe cambia por otra lengua. Hay una cantidad de posibilidades: es el problema de nuestra actitud hacia las lenguas que se hablan. Si por ejemplo, hablo de nuestra generación, de los intelectuales rusos, debo decir que para nuestra generación hemos podido ser bilingües o tener muchas lenguas, ruso y alemán, ruso e inglés, pero era  una imposibilidad del código del ruso emplear en el mismo mensaje el ruso y el inglés, el ruso y el alemán, introducir palabras, expresiones alemanas en una frase rusa era considerado como un fenómeno cómico, mientras que se podían incluir tanto frases como palabras francesas en el ruso, saben por La guerra y la paz de Tolstoi, que era posible.

Choca a veces en Francia cuando digo desde el punto de vista de mi generación, de los intelectuales rusos, que el francés no era una lengua sino simplemente un estilo del ruso hablado. Son importantes estas relaciones, que una palabra juega un gran rol en toda la actitud, no solamente para con las lenguas y su estructura, para con la cultura, etc. Esta pregunta de la complejidad del código juega un rol esencial. ¿Por ejemplo este fenómeno búlgaro, que es lo que cambia?

En los fenómenos gramaticales que empleamos, los que aparecen en una lengua, cada uno tiene su función, pero si se habla la otra lengua se puede muy bien expresar lo que está ausente en la gramática de la primera lengua. Si hablo búlgaro, francés y ruso, puedo muy bien decir he visto el barco venir o bien creo que el barco ha llegado, hay ahí una gran diferencia, que esté dada en la gramática o que solamente haya una posibilidad de explicarlos por medios léxicos. Para expresar esta diferencia empleo siempre un ejemplo muy simple: si cuento en inglés que he pasado la última noche con a neighbour, con un vecino, si me pregunta: ¿era un hombre o una mujer? le debo responder: it is not your bussines, mientras que en francés debo decir que era un vecino o una vecina. Esto que debemos decir y esto que debemos omitir, no es en este auditorio que debo explicar la enorme diferencia.

La pregunta de mi amigo que admiro tanto y que sus trabajos son para mí siempre una fuente de instrucción. Me siento, para emplear a una palabra del Dr. Lacan, me siento su discípulo. Debo decir que tengo grandes dificultades a su pregunta.

Querría que él me la formule de una manera más breve, sino esto demandará para responder un libro tan voluminoso como su último libro. Yo le prometo responder esta pregunta en mi próximo viaje.

[Dr. Lacan]: — ¿Es que usted piensa que un lingüista formado en la disciplina lingüística engendra en él una marca tal que su modo de abordar todos los problemas es algo que lleva un sello absolutamente original?, ¿usted es aquel que transmite esta suerte de disciplina que es la próxima a la nuestra, es que el modo de relaciones que hacen surgir

en la suya, de hecho usted es aquel que transmite esa disciplina, es que para usted la dimensión del discípulo es algo esencial, exigible?

Prof. M. Jakobson: — Responderé a esta pregunta de la misma manera que he respondido a aquella de la diferencia entre las estructuras gramaticales de diversas lenguas. Es posible para un lingüista la tarea de cesar en ciertos momentos de ser solamente lingüista y ver los problemas desde otro lado, bajo el aspecto de un psicólogo de un antropólogo, etc. todo es posible, pero la presión de las disciplinas es enorme.  Cuál es el tipo mental del lingüista, es curioso, un lingüista, casi no existe que se devenga lingüista.

Los psicólogos han mostrado que las matemáticas, la música son preocupaciones de las capacidades, que aparecen en la edad infantil, si ustedes leen las biografías de los lingüistas verán que se los ve desde ya predispuestos a advenir lingüistas a los seis, siete u ocho años, es el caso de Sausurre y de una gran cantidad de lingüistas. ¿Que es lo que eso quiere decir? Me permito decir que la gran mayoría de los niños saben muy bien pintar y dibujar, pero a una cierta edad la mayoría pierde esa capacidad y aquellos que devienen pintores guardan una vierta adquisición infantil, un rasgo infantil. El lingüista es un hombre que guarda una actitud infantil para con la lengua, la lengua misma interesa al lingüista como interesa al niño deviene para el fenómeno más esencial en complejidad, aquella permite al lingüista ver las relaciones internas, las leyes  estructurales de la lengua; pero hay también un peligro, que la relación entre el lenguaje y los otros fenómenos pueden ser deformados fácilmente a causa del acento demasiado unilateral planteado sobre la lengua. Ahí está la gran necesidad del trabajo que se nombra con ese término ambiguo, vago pero importante al mismo tiempo, lo interdisciplinario. Mi experiencia en Nueva York, mis encuentros con psicoanalistas, un antropólogo como Lévi-Strauss, yo y algunos otros lingüistas, cuando discutimos nuestros problemas me han hecho ver que era importante devenir por un instante el discípulo de esas otras disciplinas para ver la lengua desde fuera, como se ve la tierra desde un Sputnik.

 

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