Revista Lectura Lacaniana Número: X
Lecturas Psicoanalíticas

Mitos sexuales culturales y malestar actual VII

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 4 agosto, 2013


En este artículo leemos de qué modo la ciencia pone a cuenta de las mujeres elecciones variadas que van desde decidir el sexo del hijo por venir, como así también de si serán madres solteras o darán lugar a un padre para ese hijo y en qué momento, produciendo de este modo un incremento notable en la ferocidad de la función del superyó que ellas encarnan.

Una diferencia se impone: el anhelo materno no se identifica con el deseo de hijo, pero la oferta de tratamientos prolifera convocando a un “deseo loco de hijo”. La importancia subjetiva sobre cómo incidir sobre la elección del sexo de un hijo antecede en creencias y mitos diversos a los procedimientos que hoy la ciencia ofrece al respecto.

Desde la maternidad bajo la forma de la pasión hasta el deseo de mujer  que aspira también a un hombre y no sólo a un hijo, se tratará de interrogar lo que eso implica en el inconsciente a los fines de ubicar el goce allí puesto en juego.

Andrea F. Amendola.

 

En la nota anterior desarrollamos parcialmente lo que se dice de los aportes llamados científicos sobre la elección del sexo al concebir un hijo. O sea, sobre la incidencia que pueda tener la ciencia en le elección del sexo de un hijo, toca el deseo de hijo en la madre y el deseo de un hijo en la función paterna. La ciencia va separando cada vez más la reproducción y el acto sexual y esto conlleva diversas posibilidades para las mujeres y los hombres. Sobre todo para las mujeres.

Las posibilidades de llevar adelante lo que se llama “deseo de hijo” cambian con la ciencia. Cambia a tal punto de centrar en las mujeres, si desea o no tener un hijo, el decidir la elección o no de un padre para su hijo; genera en las mujeres síntomas nuevos, poderes nuevos. Las mujeres se confrontan a elecciones muy variadas: pueden elegir el sexo de su hijo según parece; puede elegir cómo tratar su esterilidad; puede elegir si es madre soltera o elige un padre antes o después de concebir un hijo. La ciencia, es nuestra impresión contribuye a que las mujeres encarnen con una mayor ferocidad la función del super yo llevándola a tener que pronunciarse como jueza de la maternidad y sus modos y como jueza de cómo debe ser un padre. Es necesario decirlo: el anhelo materno no se identifica con el deseo de hijo.

El deseo de hijo de un sexo no se identifica con el deseo de hijo. En los “tratamientos” propuestos por esterilidad y por el deseo de elegir un sexo a su hijo, los centros de atención, las clínicas, los centros de investigación reconocen en parte que el deseo de hijo no es igual al deseo de un hijo con determinado sexo. A pesar de ello, no siempre, sabiendo esta diferencia actúan en consecuencia. Alimentan lo que Lacan en algún momento llamó “deseo loco de hijo”.

No habiendo necesariamente razones médicas para elegir el sexo de un hijo, hay instituciones en el mercado que promueven la elección del sexo de un hijo. La Genetics and IVF Institute (Instituto de genética y FIV): este cuenta con sucursales en Virginia y Maryland. Las parejas que deseen recibir el tratamiento deberán estar casadas, tener por lo menos un niño y desear un hijo del sexo opuesto. The Sher Institutes for Reproductive Medicine (Institutos de medicina reproductiva): este cuenta con siete sucursales alrededor de Estados Unidos. Los posibles pacientes son seleccionados caso por caso y las parejas sin hijos no se excluyen de la selección. El Reproductive Specialty Center (Centro especializado en reproducción): se encuentra en Newport Beach en California y se limita a las parejas que tienen por lo menos un hijo y desean un niño del sexo opuesto.

Una de las técnicas promovida por el mercado para elegir el sexo de un hijo se llama MicroSort. Es una técnica que utiliza colorante para reconocer y luego separar los espermatozoides que producen hembras de los espermatozoides que producen varones. Los espermatozoides del sexo deseado se introducen directamente en el útero, por lo general mediante inseminación artificial.

El método tiene aproximadamente el 90 por ciento de éxito para la selección de niñas y alrededor del 74 por ciento para la selección de varones. Estos porcentajes son por embarazo y no por ciclo.

El método se  basa en la premisa de que los espermatozoides “femeninos”, es decir los que contienen los cromosomas X, son más grandes que los espermatozoides “masculinos”, que son los que llevan los cromosomas Y. El procedimiento consiste en colocar colorante fluorescente en una muestra de semen y luego exponer los espermatozoides a un láser que ilumina el colorante. Los cromosomas X, es decir los más grandes, absorben más coloración y brillan más que los Y.  Los espermatozoides son luego separados de acuerdo al supuesto sexo y el sexo preferido se transfiere al útero, generalmente mediante inseminación artificial. En algunos casos se utiliza la fertilización in vitro, que puede aumentar la probabilidad de embarazo pero es más invasiva y costosa. La inseminación artificial no presenta prácticamente ningún riesgo de salud y es más económica que la FIV. Pero es posible que la mujer tenga  que tomar medicamentos para la fertilidad, que pueden producir efectos secundarios y aumentar las probabilidades de tener embarazos múltiples.  Dado que el método comúnmente utiliza la inseminación artificial en vez de la fertilización in vitro, no hay de qué preocuparse  respecto a qué hacer con los embriones sobrantes.  El procedimiento todavía se está probando en ensayos clínicos y aún no cuenta con la aprobación de la Agencia de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos. Dado que MicroSort es relativamente nuevo (ha estado disponible desde 1995 y, las estadísticas más recientes, que datan de 2004, indican que se han logrado más de 500 embarazos), se sabe poco acerca de los posibles riesgos. MicroSort no puede garantizar un sexo específico porque la tecnología no excluye por completo el esperma del sexo no deseado. El porcentaje de embarazos para cada ciclo de inseminación artificial es moderado: 16,6 por ciento.

En el caso de la FIV, el porcentaje de embarazo es del 43 por ciento. El costo es de aproximadamente $3000 dólares por ciclo de tratamiento si se recurre a la inseminación artificial. Los medicamentos para la fertilidad pueden incrementar el costo en otros $2000. La fertilización in vitro agrega al costo de cada ciclo $12 400 en promedio. Todas estas tarifas pertenecen a Estados Unidos. Los requisitos para llevar adelante el tratamiento es las parejas que estén casadas, tengan por lo menos un niño y deseen tener un hijo del sexo opuesto reunirán los requisitos para el método MicroSort. La demandante o la donante de óvulos, deberán tener como máximo 39 años.

Otro método utilizado es el Ericsson. Es una técnica que se utiliza para separar los espermatozoides “masculinos”, los cuales nadan más rápido, de los espermatozoides “femeninos”, que son más lentos. Los espermatozoides del sexo deseado se introducen directamente en el útero mediante inseminación artificial. Ericsson sostiene que su técnica tiene una efectividad del 78 al 85 por ciento cuando se trata de elegir a varones y del 73 al 75 por ciento cuando se trata de elegir a bebés del sexo femenino. Esta técnica, que existe desde la década de los 70, intenta separar los espermatozoides que producen varones de los que producen mujeres colocando una muestra de esperma en un líquido pegajoso dentro de un tubo de ensayo. Todos los espermatozoides nadan naturalmente por el líquido pero los “masculinos” tienden a ser más rápidos y a llegar al fondo primero. Una vez separados los espermatozoides más rápidos de los más lentos, te inseminarán los espermatozoides que permitirán que concibas al bebé del sexo que deseas.  No hay garantías de éxito. El precursor de esta técnica, Ronald Ericsson, ha publicado muchas investigaciones sobre el tema, a través de las cuales sostiene un porcentaje de éxito de aproximadamente el 75 al 80 por ciento. Pero algunos médicos de fertilidad cuestionan esta cifra y dicen que el porcentaje no supera el 50 por ciento.  La inseminación artificial no es tan efectiva como la fecundación in vitro y puede ser que transcurran muchos ciclos antes de que la mujer quede  embarazada, lo que dependerá de su edad y del grado de fertilidad.

El método de Shettles consiste en programar las relaciones sexuales en días específicos del ciclo. Los defensores de Shettles sostienen que la técnica tiene el 75 por ciento de efectividad, pero otros expertos lo cuestionan. Hay que tener presente que siempre se tiene alrededor del 50 por ciento de probabilidad de concebir el sexo que se desea. La teoría es que los espermatozoides que llevan los cromosomas tipo Y (los que producen varones) se mueven más rápido pero no viven tanto como los espermatozoides que contienen los cromosomas X (los que producen niñas). Por eso si se quiere tener un varón, de acuerdo al método de Shettles, se deberá  tener relaciones sexuales lo más cerca posible de la ovulación. Si se desea tener una nena, se deberá tener relaciones entre dos a cuatro días antes de ovular. El método de Whelan consiste en programar las relaciones sexuales en días específicos del ciclo de la mujer. La doctora Elizabeth Whelan, sostiene que su técnica tiene una eficacia del 68 por ciento para los varones y del 56 por ciento para las niñas, pero muchos expertos lo cuestionan.

¿Qué dicen los expertos sobre la elección del sexo?

Los métodos de alta tecnología para la elección del sexo han suscitado una gran polémica en la comunidad médica. Algunos médicos piensan que es una excelente manera de equilibrar las familias, mientras que otros creen que se está caminando por terreno resbaladizo. Mark Sauer, especialista en fertilidad y director del programa en el Center for Women’s Reproductive Care (Centro para el Cuidado Reproductivo de la Mujer) de la Universidad de Columbia en Nueva York, sostiene que elegir el sexo del bebé con el fin de equilibrar las familias no es ético y no debería tener cabida en los tratamientos de fertilidad.”No puedo aprobar la destrucción de embriones humanos normales porque sean del sexo no deseado”, dice Sauer. De acuerdo a un informe reciente, cuatro de cada 500 embarazos logrados con el método MicroSort se terminaron por esta razón. No todos los médicos de fertilidad están de acuerdo con Sauer. Si bien la Sociedad Estadounidense para la Medicina Reproductiva se opone oficialmente al diagnóstico genético de pre implantación por razones que no sean médicas, sostiene que no se debería condenar la elección del sexo en todos los casos y que no debería volverse algo ilegal.

Desde tiempos remotos se han intentado distintos procedimientos para elegir el sexo del bebé, desde la consulta al oráculo antaño, o bien en nuestros días, la puesta en práctica de distintas rutinas que abarcan la alimentación, las posiciones, preparativos y momento de ejecución del acto sexual y las técnicas cronológicas chinas con su tabla de concepción. Aún cuando no hay consenso, podría gestarse un bebé niña o niño considerando el coito con relación al momento de la ovulación. Se sabe que los espermatozoides Y (niño) se mueven más rápido que los X (niña) pero durante menos tiempo. Teniendo en cuenta esta premisa y conociendo la fecha de ovulación, la probabilidad de gestar un niño aumenta cuando el coito fecundante se produce durante la ovulación y para una niña es mayor cuando el mismo se realiza de 2 a 4 días antes de la ovulación. Desde un punto de vista científico sólo hay certeza, debemos matizar, muy relativa, empleando técnicas de fertilización asistida como la selección espermática, que se utilizan con los animales de granja mediante la inseminación con semen tratado (centrifugación) para separar los espermatozoides con cromosomas X o Y.

Hay tantas creencias y mitos sobre cómo incidir sobre la elección del sexo de un bebé que los procedimientos que ofrece el discurso de la ciencia parecen recientes a la importancia subjetiva de la elección del sexo.

Es un viejo sueño de parte de la humanidad, que se puede ver plasmada en una película hace poco estrenada: Superman, El hombre de acero, estrenada en el 2013 con la dirección de Zack Snyder y protagonizada por Henry Cavill. El argumento es el sueño de la ciencia, hacer que cada ser sea creado a partir de los códigos genéticos esté determinado en forma absoluta antes de nacer: así se puede elegir desde el sexo de un individuo hasta aquello a lo que se va a dedicar y hacer por el resto de su vida. Ser un guerrero, un magistrado, un investigador está previamente determinado. Así los kryptonianos están todos predeterminados por el desarrollo de su ciencia. Superman es el resultado de una concepción azarosa, entre el padre de y la madre de Karl- EL. Esto no impide que su padre no incluya en su cuerpo, el secreto de todos los genes de la historia de Krypton.

Para concebir un niño se puede, según dicen los mitos reducidos por el discurso científico, más precisamente el discurso pseudo- científico, hacer determinadas dietas: para un niño: comer carne roja, ingerir alimentos ricos en sal, ingerir bebidas cola. Para una niña; comer pescado; comer  chocolates; ingerir  dulces en general. No mencionamos las tradiciones sobre posiciones, días según la luna, etc. Los métodos que han surgido no tienen la evidencia científica para ser tomados en serio por la comunidad médica. Sin embargo, la gente los hace.  Los únicos métodos que tienen mayor probabilidad de éxito son el diagnóstico genético pre implantacional y la clasificación/selección de esperma, y en ambos casos se requiere el uso de las técnicas de fertilización in vitro. Pero aún así.

Entonces, cómo incide el discurso de la ciencia en la subjetividad sobre la elección sexuada. Si nos atenemos a los resultados, son verdaderamente de bajos porcentajes. Si nos atenemos a las consecuencias, el deseo de hijo puede llevar al enloquecimiento ya que por lo menos se corre el riesgo de tener mellizos.

Pero el efecto mayor recae sobre los dramas subjetivos y síntomas que provoca: no se percibe que el discurso sobre el tener un hijo y el tener un hijo de determinado sexo pone en juego un goce y que ése el goce que elige a un sujeto para que lleve adelante esa empresa, ese sueño de elegir el sexo de un ser. Cuando en un análisis, la fijeza de la pretensión de tener un hijo de un sexo determinado se puede aflojar, encontramos por lo general la manifestación de un deseo que no es deseo mujer.

El deseo de la mujer en una madre en alguien que desea tener un hijo funciona de límite a ese deseo de hijo que si no está acotado, limitado por el deseo de mujer es un la manifestación de una maternidad bajo la forma de la pasión. Es la manifestación de una falta que no es una falta fálica única.

En otras palabras. El deseo de hijo que realiza la falta fálica en la mujer, necesita estar limitado por el deseo de mujer que aspira también a un hombre, y no solo a un hijo. Entonces el deseo de hijo como falta fálica exclusiva manifiesta una falta que la hace toda. Si el deseo de madre se centra en el deseo de un hijo de determinado sexo, hay que interrogar lo que eso implica en el inconsciente, ya que los deseos nunca son tan específicos.

 

Carlos Dante García

Print Friendly

Deja un comentario