Lecturas Psicoanalíticas

Mitos sexuales culturales y malestar actual. III

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 31 marzo, 2013


Partamos de un fenómeno verificado en forma constante en la clínica analítica y frecuente en la vida cotidiana y en el delirio de la vida cotidiana: a los seres humanos les cuesta mucho orientarse respecto de la sexuación.

Como psicoanalista escuchamos constantemente la queja, el lamento, la incertidumbre, la necesidad, el rechazo, la ambigüedad, el anhelo, la desesperación, la resignación, la frustración de la incertidumbre respecto de la identidad sexual, del enigma de la sexualidad, de la perplejidad de la sexualidad. En la época actual la respuesta como mito ante el fenómeno conflictivo de la sexualidad, es la respuesta de la identidad de género, sostenida en la noción gramatical en términos de género dado por la lengua: hombre- mujer, masculino femenino; o sostenido por el estar y funcionar ante un partenaire, este estar y funcionar daría la identidad.

El psicoanálisis desde Freud no parte de una identidad sino de haber descubierto un vacío en el inconsciente: Freud afirma que no existe una pulsión femenina, sino sólo una libido de naturaleza masculina. Lacan retomó y reformuló ese vacío bajo la elaboración precisa de la función del falo como única referencia para los dos sexos en el inconsciente.

 El psicoanálisis parte de lo siguiente: hay indudablemente dos sexos anatómicos ( aunque se pueda modificar la anatomía, como en algún momento lo veremos); hay el falo como principio del sexo en el inconsciente ( falo que puede ser rechazado en el caso de las psicosis); y hay una pulsión acéfala que no respeta los semblantes y que exige constantemente satisfacción.

En el psicoanálisis también hay un saber acumulado de su práctica que intenta transmitirse como un saber de las estructuras clínicas con sus rasgos diferenciales y específicos. Hay también lo que se produce en un análisis como saber singular de un caso clínico, que nunca está antes de haberse desarrollado la experiencia de ese análisis.

Lacan nos dice con ciertas frases lo que no hay: “No hay relación sexual”; “La mujer no existe”. Frases que dicen explícito que no hay y sugieren de manera más precisa un vacío descubierto por Freud. ¿Qué quiere decir  “no hay relación sexual” si los hombres y las mujeres y no sólo ellos tienen “relaciones” sexuales, según lo que se constata, se verifica, según lo que el sentido común y el mundo de lo evidente manifiesta?

Quiere decir que el psicoanálisis descubre a través de su práctica que no hay una ley psicoanalítica que de cuenta en fórmula, en una escritura, como una ley universal, como una regla, de qué manera se atraen, se pueden o deben atraer lo que llamamos un hombre y una mujer. No existe en el inconsciente ni en la subjetividad de un ser hablante una ley escrita de cómo ser y cómo establecer una relación con un partenaire. En contraste con esto, el mundo de la biología describe mediante lo que se llama etología cómo hay reglas para el acoplamiento de los animales en tanto los animales están orientados por sus instintos. Ellos no se encuentran domesticados, desnaturalizados por el efecto del lenguaje.

Una de las formas de hablar, si no es la principal, en el psicoanálisis de lo real es en el psicoanálisis la ausencia de una escritura de la relación sexual.  Su real específico que lo distingue de lo real de la ciencia. El real de la ciencia es la escritura universal de una ley. Hay dos reales y dos imposibles. Para el psicoanálisis lo imposible de su real es el escribir una escritura, una ley universal que aparee al hombre y a la mujer.

Este imposible tiene consecuencias fundamentales para la subjetividad del ser hablante en muy diversos sentidos pero sobre todo respecto de lo que se llama goce. Para la ciencia el imposible surge del límite de lo que puede escribir como leyes universales. Queda pendiente cómo en la experiencia analítica que es una experiencia fundamentalmente de palabra se pasa de ésta a un real que sólo se basa en lo que se escribe.

En nuestro desarrollo hemos hecho dos afirmaciones: imposibilidad de la relación sexual en el inconsciente y la existencia del falo en el inconsciente. ¿Qué relación hay entre una afirmación y otra? La función del falo cumple un papel  tal que si no fuera el único significante que localizara el goce, que funcionara para los dos sexos, entonces tendríamos la posibilidad que la relación sexual podría escribirse, podría estar escrita en el inconsciente y decir cómo hacer con el hombre, con la mujer. Es llamativo que hay una gran proliferación de representaciones imaginarias de la relación sexual y que casi todas ellas se basan en una dualidad, en una polaridad imaginaria.

Había mitos, representaciones de la relación sexual: el varón y la niña, el pene y la vagina, lo activo y lo pasivo, el hilo y la aguja, el ying y el yang, etc. Pares imaginarios que velan y encubren la imposibilidad de escribir la relación sexual. Esto sugiere cuatro caminos a recorrer: ¿todas las dualidades representando la función del hombre y de la mujer en la relación sexual surgidas en la historia de la humanidad son representaciones imaginarias que velan una verdad de estructura, un real?;  ¿cuáles son las representaciones actuales, los mitos actuales de las representaciones hombre, mujer?;  ¿qué función cumple el falo en la relación sexual, ya que sólo por lo dicho queda indefinida su función en el encuentro que podemos distinguir así: ¿es un medio?, ¿es un obstáculo?, ¿es un límite? ; si el psicoanálisis ha encontrado específicamente la función de los mitos en la subjetividad, ¿el psicoanálisis no ha propuesto mitos?  Respecto de esto último, la respuesta inmediata es que sí: el mito de Tótem y Tabú, el mito de las pulsiones en Freud.

¿Y Lacan propuso algunos mitos?

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