Lecturas Psicoanalíticas

Mitos sexuales culturales y malestar actual- II

Publicado en Lectura Lacaniana: 3 marzo, 2013


Una mujer me ha dicho en su análisis: “Su silencio al principio de mi análisis me molestaba, porque pensaba que había algo que no quería o no podía decirme con su interpretación.

Hoy su silencio es otra cosa. Me da la posibilidad de que haya una contingencia posible en lo que digo. Lo que digo se aleja cada vez más de que cada ocurrencia se pueda leer, que haya una lectura previsible en mi destino”  Nos parece que ella testimonia una de las maneras en que se manifiesta la caída en el análisis de la función de la creencia, es el comienzo de esa caída; de la caída de la función del padre como función universal que provee un destino preestablecido; contemporánea a aquellas formulaciones se apaciguaba en forma notable el reproche al padre por cómo éste había incidido en su vida.

Un hombre dice en su análisis: “A los 40 años reconozco que no sé cómo tratar a una mujer; hufa! otra vez lo mismo; a mi mujer. Tiendo casi siempre a hablar en general. Lo que digo me hace recordar lo que decía al principio del análisis. Me gustan las tetas de las minas. Usted me preguntó: “¿de las?”. Continué hablando diciendo sí, de las, ¿qué tiene de raro? Hoy digo que es una teta, la de la izquierda y la de mi mujer. Usted ya sabe por qué”. Nos parece que testimonia de  las vacilaciones que implica el pasaje de lo universal a lo particular en el amor fetichista de un hombre.

Sin embargo se sugiere una línea en el horizonte, la de no disponer de algún elemento para leer cómo tratar a su mujer. Cabe aclarar que su mujer dice no soportar de él que sabiendo ella que él la ama siempre hable como si le hablara a otra, cuando habla, habla de alguna otra comparándola o habla en general de las mujeres.

¿Por qué estos dos fragmentos de análisis? Porque nos parece que afirman lo siguiente: el análisis se ve conducido a algo que suena parecido a lo que ocurre en el mundo actual: una feminización. Se puede constatar un efecto de feminización en los análisis, que también requiere revisión. Pero, en todo caso, ¿se trata de la misma feminización la que se produce en los análisis de la que se habla en el mundo contemporáneo con la expansión del derecho de las mujeres en casi todos los terrenos?

Los feminismos contemporáneos, testimonian de una feminización o del mantenimiento de nuevos mitos. La reivindicación de derechos, no todos, si sólo se sostienen en reclamar el reconocimiento de que tal rasgo pueda definir a una mujer, para nosotros analistas, a pesar de que el reclamo en lo manifiesto recae sobre las mujeres en tanto representación de un  género, éste recae sobre lo que Lacan denomina el lado macho de la lógica de la sexuación. En otros términos, Lacan cuando habla de feminización, en tanto que hay o no hay, cuestiona los discursos sobre el género.

Más específicamente, para Lacan no se trata en “ser hablante” de géneros, sino de especies, de dos especies (Disolución- clase 3 del 11 de marzo de 1980- Texto inédito) Sostenemos que uno de los mitos contemporáneos es que hay dos géneros.

En cambio el psicoanálisis se orienta hacia dos especies. ¿Qué son esas dos especies? Son dos especies de goces que llegan y califican al sujeto. Un goce fálico, y hay que reconocer en ello que ese goce fálico es común a los dos sexos, centrado en la marca del Uno, en la caída y las recaídas, en la función del órgano simulacro. Es el lado masculino de la especie en el que bien se pueden situar el hombre y la mujer.

Y la otra especie, la del goce menos localizado en el órgano, más difuso, menos susceptible a las recaídas y menos expuesto a la función exclusiva del órgano. Más familiar a algunas mujeres. Otro goce difuso. Es en éste sentido que los discursos reivindicadores de algunos feminismos favorecen el discurso capitalista acentuando un régimen de goce que es el fálico.

El discurso capitalista promueve el régimen del goce fálico. En cambio los testimonios modernos, individuales o sociales que muestran modalidades difusas de identificación, fenómenos clínicos de cuestionamiento de las identidades, la extensión de fobias sin localizaciones precisas, son algunos de los fenómenos que dicen de la feminización del mundo actual.

O sea la feminización del mundo, no es necesariamente representación, reivindicación, reconocimiento de derechos. Es manifestaciones de un goce no localizado.

En febrero de 2013 se publica un libro en Argentina por la Editorial Emecé que es una antología compuesta de 10 cuentos, diez relatos eróticos escritos por chicas. Su título: Cuarenta grados a la sombra. La compiladora, Julieta Bliffeld dice en el prólogo que la impulsó a concretar el proyecto el correr al hombre del papel principal y exclusivo productor de contenidos sexuales, colocándose del lado de aquella que vence prejuicios y preconceptos.

Freud en Pegan a un niño fue el primero que fundamento y corrió literalmente a los hombres como productores de contenidos sexuales.

Los relatos son muy interesantes ya que permiten considerarlos como testimonios de la  época en el sentido de la subjetividad de la época. Trataremos de incluir estos relatos en  lo que nos parezca pertinente al tema. Un anticipo de ello es que en la introducción la compiladora dice entre paréntesis que comentaba unos cuentos de ella subidos de tono y que por ese entonces había nacido su tercer hijo y una de las formas que había encontrado para luchar contra el estereotipo de la madre anulada como objeto de deseo y sujeto deseante fue escribir sobre sexo.

Una madre para el psicoanálisis en el inconsciente es un hombre por su posición fálica y que en todo caso los desplazamientos de la función de madre a la de objeto de deseo no constituyen una lucha y si así fuese, la maternidad para que se ejerza su función en un sujeto encarnado requiere de un hombre.

La erotización de la escritura, es uno de los rasgos contemporáneos de lo que se publica ya que por ejemplo en la Argentina así como en otras partes del mundo, constituyen best sellers los relatos de ficción como Cincuenta sombras más oscuras, Cincuenta sombras liberadas, Cincuenta sombras de Gray, relatos mediante los cuales como veremos más adelante, confunden erotismo, feminización, con género.

Se construyen nuevos mitos para tratar los malestares contemporáneos. Escribir es un modo de tratar el malestar. Continuaremos con otros mitos sexuales culturales.

 

Carlos Dante García

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