Lecturas Políticas

Freud, su política: I

Publicado en Lectura Lacaniana: 3 marzo, 2013


Hubo acontecimientos en la vida de Freud, varios, que hacen pensar que Freud llevaba adelante una política para el psicoanálisis y tenía una concepción, quizás una idea de la política.

Para nuestra sección en la Revista de Lectura Lacaniana, inauguramos con éste texto, tres series de trabajos de los que no disponemos en un principio de un orden preestablecido. Recordamos que nuestra lectura de la política parte de la idea que la práctica analítica misma es política y en razón de ello nos interesa sobre manera cómo el psicoanálisis puede incidir en la subjetividad de quien fuera en su posición política como así también nos interesa la lectura Lacaniana de los políticos, si los hay.

Hay para nosotros una propuesta realizada por Jacques A. Miller que se desarrolló en tres Seminarios llamados Seminario de Política Lacaniana dictados en 1997-1998. En ellos articuló en forma precisa tres sentidos del término política: la política en general; la política en el psicoanálisis y la política en la cura que oportunamente trabajaremos.

Pero antes de ir hacia esa elaboración de Miller, las tres series que nos interesan son: Freud y su política- Política Lacaniana- Los políticos y el discurso analítico. Estas tres series nos parece necesaria para dar cuerpo a una sección de la que nos llega de diversas formas que es complicada, conflictiva, enigmática, problemática, etc. así que desde ahora en adelante, los textos que se publiquen en esta sección tendrán su inclusión en alguna de estas series. Hoy inauguramos la serie I de Freud, su política.

Comenzaremos por comentar un texto que nos interesa sobre manera porque en él se afirma que el psicoanálisis es política y política de liberación de las trabas que sujetan.  Que sujetan a uno mismo, al otro, al mundo. El libro se llama “Freud. Una biografía política” de René Major  y Chantal Talagrand, publicado en 2006. Se trata de una biografía muy particular ya que aborda la vida de Freud siguiendo la noción de retroacción, que según los autores “ el sentido de una experiencia o de una impresión es diferido en el tiempo, donde lo que aparece como retraso da un sentido nuevo a marcas dejadas con anterioridad, donde recién en un tiempo aún por venir sabremos de las promesas o de las amenazas de ciertas huellas no obstante archivadas”.

René Major es un psicoanalista nacido en Montreal que practica el psicoanálisis en París. Fue Director del Instituto Psicoanalítico de París de la Sociedad psicoanalítica de París. Participó en los debates alrededor de un control estatal sobre la posible formación de los analistas, considerándose entonces al psicoanálisis una disciplina dentro de las psicoterapias. Fue uno de los protagonistas de Los Estados Generales del Psicoanálisis en julio del 2000 junto a J.A.Miller  y muchos analistas y gente del mundo psi en defender la independencia de  la práctica del psicoanálisis y de la formación de los analistas de toda injerencia del Estado, cualquiera sea éste.

Chantal Talagrand es una psicoanalista francesa miembro de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y del Psicoanálisis en Francia.

Ambos psicoanalistas se unieron momentáneamente a otros psicoanalistas y practicantes del mundo psi cuando el psicoanálisis ha sido amenazado por intereses económicos y políticos al pretender reducirlo a una psicoterapia más en Europa. Estas amenazas e intenciones por su puesto no han terminado. Estos analistas denuncian que: “Freud rompe drásticamente con todas las prácticas de reducción a servidumbre que han marcado la historia occidental”. Al “instaurar un análisis de la sexualidad como productora de sentido dentro de la singularidad de una historia, en oposición al uso que de ella hacen todos los dispositivos de poder para domesticar a los “usuarios” de la vida, para “normalizarlos” evaluándolos, calificándolos, cuantificándolos”.

Se alinean en una posición Foucaultiana, cuando citan en el prólogo a Michel Foucault en La voluntad de saber, cuando éste rinde homenaje a Freud: “ Es honor político del psicoanálisis- o al menos de lo que en él pudo haber de más coherente, el haber sospechado cuanto de irremediablemente proliferante podía haber en aquellos mecanismos de poder que pretendían controlar y gerenciar lo cotidiano de la sexualidad[…] Hay que reconocerle al psicoanálisis el haber estado- con alguna excepción y en cuanto a lo esencial- en oposición teórica y práctica con el fascismo”.

En la misma línea el libro es la insistencia de recordar la actualidad del pensamiento de Freud y recordar que para los autores la práctica inaugurada por Freud es una praxis propiamente política, “profundamente reacia a cualquier aleccionamiento”.

Este libro nos parece que puede interesar a muchos, a pesar que no es un texto de analista que provienen del campo freudiano, porque introduce una manera de interpretar la biografía “distinta”, porque contiene una infinidad de datos de la relación de Freud con las prácticas de poder y la política, porque nos muestra, algo que por supuesto había ya leído Lacan, que Freud leía los acontecimientos sociales presagiando la ola de barbarie que abatió a Europa, años más tarde.

Freud escribe en 1933 a Marie Bonaparte: “Alemania es la peor de las celdas […] Han empezado por tomar al bolchevismo como su enemigo mortal, pero terminarán de hacer con ellos- con la diferencia de que, a pesar de todo, el bolchevismo ha adoptado ideales revolucionarios, mientras que los hitlerismo son puramente medievales y reaccionarios”.

Si bien recomendamos este sesgo de la lectura es para abrir el debate y los límites que presenta el libro respecto de la relación del psicoanálisis con la política, de la relación de Freud con la política y en especial, en el significado que se le da a que la praxis analítica es política que apunta a la liberación. La manera en que proponemos leer éste texto es posible porque nos orienta la lectura que hace J.A.Miller sobre la política.

En un libro de reciente aparición, publicado por nuestra colega y amiga, Silvia Tendlarz en su Colección Diva, titulado Punto cenit, política, religión y el psicoanálisis, de Jacques Allan Miller, en el capítulo “Lacan y la política”, dice: “ Freud inauguró algo diferente, que es el reconocimiento y la aceptación de “la carne”, es decir de las pulsiones que deben satisfacerse, a falta de lo cual hay malestar, enfermedad, neurosis, síntoma[…] En definitiva, mi politólogo concluirá que en el campo de la política Lacan está en contra de todo lo que es peor. (Agreguemos que Freud tenía esa posición al decir en la carta a Bonaparte al distinguir ideales revolucionarios de ideales reaccionarios: lo peor)[…] A los ojos de Lacan la política procede por identificación, manipula los significantes amos, busca a través de eso capturar al sujeto. Aquel, hay que decir, no pide más que eso por ser inconsciente, en falta de identidad, vacío, evanescente[…] Es aquí que juega su rol el Otro, no más divino sino político si se quiere, eso que Lacan llama el discurso del amo, en donde no ve nada menos que el reverso del psicoanálisis. Puesto que el psicoanálisis va contra las identificaciones del sujeto, las deshace una por una, las hace caer como la piel de una cebolla”

Se desprende de la secuencia que proponemos que la relación entre psicoanálisis y política no es sencilla. Que no basta afirmar que Freud se oponía a toda práctica de aleccionamiento. Freud descubre algo que en cada sujeto no es de fácil o sencilla alineación: la pulsión.

Podríamos decir que hasta Freud eso no formaba parte de la política. Se deduce también que en Freud, es lo que sugerimos en nuestra lectura, la lectura política que hace, su política, parece coincidir con Lacan en estar en contra de lo peor.

Tendremos que ampliar la relación de Freud con la política para construir, su política. La política freudiana que nace en una época histórica, la de las sociedades disciplinarias como lo ha propuesto Miller en su curso “El Otro que no existe y su comités de ética”.

Para ello, en el próximo número, publicaremos un artículo escrito por Jorge Alemán  sobre Freud con algunas observaciones nuestras al respecto.

Por último, ponemos en el horizonte la relación de Lacan con la política que se sitúa en otra época histórica que presenta una paradoja; si el Otro no existe, ¿qué función la de los ideales, aquellos que dijimos siguiendo a Miller que en la operación analítica son cuestionados porque consiste en des identificar?

 

Carlos Dante García

Print Friendly

Deja un comentario