Revista Lectura Lacaniana Número: IX
Lecturas Científicas

La ilusión del cientificismo...Segunda Parte

Por Eric Laurent
Publicado en Lectura Lacaniana: 13 julio, 2013


Parte II : La angustia de los sabios.

Foucault interroga las condiciones en las cuales la racionalidad y la cientificidad pudieron ser instituidas como normas de verdad, la racionalidad está en juego, pero la cuestión de la verdad es la que se plantea; dice Laurent: es una cierta relación que el discurso, el saber, mantiene consigo mismo. Ese punto de recorte como “efecto interno” a un discurso en el Seminario 17 Lacan lo nombra “goce”.

¿Pero cúal es el goce propio del sabio, su posición de goce? Para hablar del sabio, Lacan nos habla de su angustia, la angustia del biólogo productor de las armas de destrucción masivas, dice Laurent, así como nosotros podríamos hablar de la angustia de Robert Oppenheimer (Conocido coloquialmente como “El padre de la bomba atómica”, quién expresó su pesar por el fallecimiento de víctimas inocentes cuando las bombas nucleares fueron lanzadas contra los japoneses en Hiroshima yNagasaki). Dice E. Laurent, habria que sumar a esta lista los médicos que han adoptado el paradigma de la MBE. .La “prueba estadística” se empleó como “justificación conceptual post–hoc para el nuevo mercado de crear y vender información clínica”.

El uso de los protocolos universales se extiende también a la prescripción de psicofármacos, no sería necesario que los prescriptores estén medicamente calificados, sino que estén dispuestos a una prescripción mecánica y uniforme, sometida a los criterios del marketing.

Patricia Pena

 

La angustia de los sabios

Foucault rompe con la concepción de una historia de las ciencias reducida a una descripción de la “ortogénesis de la razón”. Rompe con la perspectiva de una búsqueda de criterios de cientificidad “a la Bachelard”, para interrogar más profundamente las condiciones en las cuales la racionalidad y la cientificidad pudieron ser instituidas como normas de verdad. Desde este nuevo punto de vista, apunta Foucault, “la distinción de lo científico y de lo no científico no es pertinente”. Así, la investigación sobre los criterios de cientificidad nos lleva más bien a considerar la forma bajo la cual la ciencia se atribuye la determinación no sólo de las normas de racionalidad, sino más generalmente de la verdad misma. Si ya no es únicamente la racionalidad lo que está en juego, entonces es la cuestión de la verdad la que se plantea. Es una cierta relación que el discurso, el saber, mantiene consigo mismo. La verdad, en este sentido, no es en adecuación a un objeto exterior, sino “effet interne à un discours ou à une pratique”[8] [9]

En “El reverso del psicoanálisis”, Lacan nombrará este punto de recorte como “efecto interno” a un discurso como “goce”.[10]

Se trata entonces de investigar el goce propio a aquél que viene a ocupar el lugar del agente del discurso del saber, el sabio como tal. Y esto, no desde una perspectiva sociológica o psicológica, sino como posición de goce. El sabio es escuchado desde ahí, tal y como lo ponía de manifiesto Max Weber en “El sabio y la política”. El sabio, en el sentido de Max Weber, tiene una relación al saber fuera–de–sentido. Jean–Claude Milner acentúa el carácter de indiferencia que liga sabio y saber.[11] Esta posición no se sostiene según Lacan más que al margen de las crisis de la ciencia. Para hablar del sabio, Lacan nos habla de su angustia. En un primer tiempo habla, en “El triunfo de la religión” de la angustia del biólogo productor de las armas de destrucción masivas[12]. También podríamos hablar de la angustia de los físicos en los años ‘50, entre los cuales destaca particularmente el nombre de Robert Oppenheimer. Las Biografías de Oppenheimer, aparecidas recientemente, dan testimonio de ello.[13] [14]

Habría ahora que sumar, a los físicos y a los biólogos, a esos médicos inquietos por la potencia de destrucción del modo de prueba estadística que domina actualmente. La adopción del paradigma de la MBE ha producido efectos devastadores que se revelan hoy de forma cada vez más evidente.

Un rotundo editorial, publicado en febrero de este mismo año por uno de los observadores más calificados de la medicina contemporánea[15] muestra como la palabra mágica “prueba estadística” se empleó como “justificación conceptual post–hoc para el nuevo mercado de crear y vender información clínica”. El efecto de adopción de los protocolos universales de prescripción ha sido la de “destruir la espontaneidad terapéutica de la psiquiatría y atenuar el arte de prescribir, que pasa así de ser creativo y flexible a ser mecánico y uniforme. En consecuencia, no tenemos necesidad alguna de que los prescriptores de psicotrópicos estén médicamente calificados”. Se devela que la supuesta Medicina basada en la evidencia es una medicina basada en el marketing [16]. Esta nueva retórica de la prueba se confunde con la de la evaluación.[17]

 

Traducción: Héctor García.

 

Tomado de:

http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/009/template.asp?arts/Alcances/La-ilusion-del-cientificismo-la-angustia-de-los-sabios.html

Noviembre 2012 |

 

Notas:

8-“Efecto interno a un discurso o a una práctica”. Nota del T.

9-M. Foucault, “Entretien avec M. Foucault, Il Contributo, janvier–mars 1980”, en Dits et Ecrits IV, Gallimard, Paris, 1994, p. 54.

10-“(…) si las estructuras lógicas más radicales se vinculan efectivamente con ese pedículo arrancado al goce, se plantea a la inversa la cuestión de a qué goce responden esas conquistas que actualmente hacemos en la lógica. Como, por ejemplo, que no hay consistencia en un sistema lógico, por débil que sea, tal como se dice, que no indique su fuerza por un efecto de incompletud, en el que se marca su límite. Este modo de mostrarse la dehiscencia del mismo fundamento lógico, ¿a qué goce responde? Dicho de otra manera, ¿qué es aquí la verdad?”. Lacan, J., en El Seminario de Jacques Lacan, libro XVII, El Reverso del Psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 71.

11-Le savoir est indifférent à l’objet ; en retour, l’objet est indifférent au savoir. Ce n’est pas l’objet su qui fait que le savoir est savoir ; il est l’occasion du savoir. (…) Le savoir, lieu où personne ne dit rien sur rien et à personne. Lieu où de plus rien ne dure. Tout “accomplissement” scientifique demande à être dépassé et à vieillir » écrit Weber. (…)  De disparition en disparition, on pourrait autant dire qu’à l’étape finale du savoir, rien ne se passe qui ait un sens”. “El saber es indiferente al objeto; paralelamente, el objeto es indiferente al saber. No es el objeto sabido el que hace que el saber sea saber; él es la ocasión del saber. (…) El saber, lugar donde nadie dice nada sobre nada, a nadie. Lugar donde además nada dura. “Toda ‘realización’ científica necesita ser superada y envejecer” escribe Webber. (…) De desaparición en desaparición, podríamos añadir que, en la etapa final del saber, nada de lo que sucede posee un sentido”. Traducción del T. Milner,J.C., en Le juif de savoir, Grasset, Paris, 2006, p. 64.

12-“Il y a une chose dont Freud n’avait pas parlé, parce qu’elle était taboue pour lui, à savoir la position du savant. C’est également une position impossible, seulement la science n’en a pas encore la moindre espèce d’idée, et c’est sa chance. C’est seulement maintenant que les savants commencent à faire des crises d’angoisse. (…) Toutes ces petites bactéries avec lesquelles nous faisons des choses si merveilleuses, supposez qu’un jour, après que nous en aurions vraiment fait un instrument sublime de destruction de la vie, un type les sorte du laboratoire”. Lacan, J., en Le triomphe de la religion, Seuil, Paris, 2004, p.74 “Hay una cosa de la que Freud no había hablado, porque era tabú para él: la posición del sabio. Es también una posición imposible, sólo que la ciencia no tiene aún al respecto el más mínimo esbozo de una idea, y es su suerte. Es sólo ahora cuando los sabios empiezan a producir crisis de angustia. (…) Supongan que un día, todas estas pequeñas bacterias con las que hacemos cosas maravillosas, después de que realmente hayamos hecho de ellas un instrumento sublime de destrucción de la vida, va un tipo y las saca del laboratorio”. Traducción del T.

13-Pais ,A.J., Oppenheimer, R., en A Life. Oxford University Press, Oxford, 2006. También: Bird, K.; Sherwin, M.J., en American Promeheus: the triumph and tragedy of J. Robert Oppenheimer, Knopf, New York, 2005. McMillan, P. J., en The Ruin of J. Robert Oppenheimer and the Birth of the Modern Arms Race, Viking, New York, 2005. Bernstein, J., en Oppenheimer: Portrait of an Enigma, Ivan R. Dee, Chicago, 2005.

14-Goldstein, R., en Incompleteness, the proof and paradox of Kurt Gödel, Atlas Books, 2005, p. 239.

15-Berrios, G. E., « On Evidence–Based Medecine », escrito el 17 de febrero de 2010 en: http://www.psicoevidencias.es/Novedades/Editorial/on–evidence–based–medicine.html. German Berrios, peruano de origen, Profesor de Psiquiatría y de Historia de la Filosofía de las Ciencias en Cambridge. Es también redactor en jefe de la Revista Internacional de Historia de la Psiquiatría (International Journal of History of Psychiatry).

16-Spielmans, G.I.; Parry P.I., “From Evidence–based Medecine to Marketing–based Medecine: Evidence from Internal Industry Documents”, publicado el 21 de enero de 2010 en www.springer.com.

17-Laurent E., “The perverse effects of EBM and the Remedies that psychoanalysis brings”, en The Review (newsletter of the association for psychoanalysis and psychotherapy in Ireland), Issue 12, spring 2008.

 

 

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