Seminarios Martes EOL

Reseña XXVII. Seminario EOL. Carlos Dante García

Publicado en Lectura Lacaniana: 10 noviembre, 2014
  “El goce final: Preferiría no hacerlo,
Bartleby, El escribiente, de Herman Melville"
 
Martes 28 de octubre de 2014
                                                                                   
 
En el texto de Carlos Dante García “El deseo del analista y la lectura”, publicado en la Revista Virtualia N°27 de Diciembre del año 2013, señala que, de lo que se trata, es de cómo se lee el cambio en la relación de aquel que habla con lo que dice.
 
Vaciado de significación: lo que dice no produce ni pregunta ni interpretación al propio sujeto.
 
Este texto tiene dos títulos, el primer título: “El vuelo de la abeja” y el segundo “el saber leer fuera del sentido”.
 
Al final de la clase III en el seminario Aún, Lacan, especifica que la dimensión del leerse es la dimensión que demuestra que estamos en el discurso analítico y que en éste se trata siempre de que lo que se enuncia como significante se le da una lectura diferente de lo que significa.
 
Sin embargo leemos en el gran libro del mundo, nosotros tendemos a leer que el animal lee ¿Y en el discurso analítico? En el discurso analítico dice Lacan: "…ustedes suponen que el sujeto del inconsciente sabe leer". Agrega que no sólo suponemos que sabe leer sino que también puede aprender a leer.
 
El significante de la transferencia: lo trae el sujeto y no sabe qué significa, se pregunta qué quiere decir eso y supone que el analista sabe lo que quiere decir.
 
Hay una diferencia entre aquel que va al analista estando en condiciones de leer que aquel que no lo está.
 
Un supuesto del lado del analizante: no sabe leer sólo su síntoma y supone que alguien, el analista, lo sabe leer.
 
Un supuesto del lado del analista: supone un sujeto, que sabe leer y un sujeto que puede aprender a leer por las intervenciones del analista que van a orientarlo a prestar atención a eso que dice.
 
La lectura que se haga en análisis va a depender de la concepción que se tenga del inconsciente.
 
Si es inconsciente como verdad oculta: es una lectura que añade sentido, se vale del desciframiento.
 
Casi todos los analistas acuerdan, que en la práctica analítica actual, la interpretación del analista es una lectura que apunta a algo de lo real. En el texto El Orden simbólico en el siglo XXI. No es más lo que era ¿Qué consecuencias para la cura? El capítulo "La práctica ¿A qué apunta la interpretación, hoy?" apuntar a lo real es separar lo que es significante de lo que es significación, no alimentar la significación permitiendo así que ese significante se transforme en una letra.
 
En el curso Piezas sueltas  Miller en el capítulo 6, "La teoría del escabel" hace un comentario sobre lo que se puede llamar, la historia de la lectura.
 
Allí Miller diferencia un escrito que es para leer (formaciones del inconsciente) y un escrito que no es para leer (rasgo unario).
 
El rasgo unario es un escrito que no quiere decir nada.
 
Por ejemplo, un sueño que se repite es un escrito hecho para leer, habla, es diferente del escrito que no es para leer, es el que se trata de aislar con las intervenciones vaciado de significación.
 
Las lecturas de las formaciones del inconsciente: leer en este caso implica la suposición de que tienen un sentido y por lo tanto las formaciones del inconsciente que lee el analista "llaman" a la interpretación, llaman a la lectura. Es lo que Miller denominó "el inconsciente es lo que se lee".
 
Pero también llamamos interpretación-lectura al aislamiento de un rasgo no legible, un rasgo que no quiere decir nada, una letra. Se trata por lo tanto de un S1 solo, como letra, sin articulación con ningún otro significante. De esta escritura se dice que requiere de otro tipo de trabajo analítico que no es de lectura sino del funcionamiento. Igualmente se lo denomina interpretación.
 
J.-A. Miller en el discurso de presentación del tema del Congreso que se iba a realizar en Tel-Aviv en junio de 2012 con el título de Leer un síntoma, afirmaba que el bien decir propio de un análisis, se funda en el saber leer y que ambos, bien decir y saber leer, están del lado del analista, pero que en el curso de la experiencia analítica ese bien decir y saber leer se transfiere al analizante. Reubica la escucha analítica afirmando que lo que hace la diferencia es el saber leer.
 
Propone entonces una interpretación es un saber leer que apunta a reducir el síntoma a su fórmula inicial, es decir al encuentro material de un significante y el cuerpo, el choque puro del lenguaje y el cuerpo.
 
Tenemos entonces dos modos de leer:
 
Un modo de leer en la práctica que se orienta por darle sentido a lo que no lo tiene, propio de la estructura subjetiva organizada a partir del inconsciente estructurado como un lenguaje. 
 
Y un modo de leer, que es la que apunta a la materialidad del goce.
 
¿Por qué interesarnos en esa lectura de lalangue? Por lo ilegible, lo que no se puede leer, carece de significación, el análisis se orienta hacia lo ilegible, aquello que no se le puede dar sentido.
 
Hay cuatro diferentes maneras de leer muy diferentes entre sí: 
 
Leer el Inconsciente estructurado como un lenguaje, dando sentido (formaciones del inconsciente)
Hacia lo ilegible: fuera de sentido.
Leer los fenómenos de cadena rota de las psicosis, lo ilegible propio de la psicosis, los S1 que retornan en lo real, las alucinaciones por ejemplo.
Leer los fenómenos de goce en el autismo, no dispone de ciertos significantes para leer el libro del mundo.
 
El rumor de la lengua
 
Cuando se está ante un autista que no necesariamente "habla" es necesario nos dice Eric Laurent: "considerar el circuito al que están sometidos los objetos que caen del cuerpo de un sujeto autista que implican fenómenos de los que sólo se pueden dar cuenta recurriendo a una topología del espacio pulsional. Si un niño está en contacto con aviones, si el avión es un objeto incluido en su mundo, (puede no serlo), en el momento en que ese objeto vuela lejos por el cielo entra en su campo escópico -un avión que pasa a 10.000 metros no hace ruido-, el niño se tapa los oídos como si asistiera a su despegue en la misma pista. Se trata de una topología que anula la distancia: cuando entra en su campo escópico es como si estuviera muy cerca. El sujeto tiene sus objetos junto a él, cualquiera sea la distancia que lo separa de ellos. Cuando el objeto penetra en su mundo, no puede ser nombrado, y despierta el rumor de la lengua. El niño en el momento en que no puede nombrar lo que hay en éste mundo, se tapa los oídos, porque la lengua le grita todos los equívocos posibles. La sensibilidad auditiva es alucinatoria, distinta de la dimensión alucinatoria de las psicosis en los que el significante retorna en lo real. No es posible separarse del ruido de la lengua como real".
 
Es un modo de lectura del goce. Con el significante podemos separar el ruido de la lengua y es ahí, en donde un niño dirá: “pasó un avión”.
 
Lectura de signos: Eric Laurent: "El carácter autístico de esta estructura reside en el hecho de que el sujeto pueda querer interpretar la lengua de un modo enteramente reductible a un sistema de reglas". Es el esfuerzo de una voluntad de inmutabilidad tanto en el lenguaje, como en la repetición de las conductas y circuitos. Es una clínica de la repetición pura del S1 que nos conduce a la clínica de los circuitos.
 
Una vez alcanzada cierta estabilidad se da una comunicación absolutamente desprovista de ambigüedad. Los autistas no pasan por el Otro de la lengua y por lo tanto se interesan fácilmente en los signos escritos porque son objetos tranquilizadores que le permiten cierta soledad, sin tener que enfrentarse a la presencia del Otro. El autista piensa y funciona mediante signos, no mediante la materia significante. La materia significante tiene la propiedad de tomar algo al sonido y algo al cuerpo. En cambio los signos con los que el autista se estructura, inducen a una propensión a recurrir a las imágenes y a los íconos para aprehender el mundo.
 
El sinthome es poder localizar algo fijo, algo que no llama al sentido.
En Bartleby:
1er tiempo ¿qué significa esto? Posición del sujeto que está ávido de leer.
2do tiempo ¿qué soy en eso? Sigue siendo una pregunta
3er tiempo ¿qué es eso? O afirmar “es tal cosa”
Todas las preguntas se transforman en un querer gozar.
 
Dos fórmulas:
1) El deseo es la infelicidad
2) La pulsión es la felicidad.
 
La dimensión del deseo implica la palabra y la dimensión de la pulsión implica el silencio.
 
Bibliografía sugerida:
 
– Lacan, J.: El Seminario. Libro 20: Aún, Paidós, Barcelona, 1981, capítulo 3: "La función de lo escrito".
-“El deseo del analista y la lectura” Carlos Dante García, en Virtualia 27, diciembre 2013.
– El orden simbólico en el siglo XXI, AMP-Grama, Buenos Aires, 2012, p. 83 a 117.
-Miller, J-A.: Piezas sueltas, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 86 a 90
– Laurent, E.: La batalla del autismo. De la clínica a la política, Grama, Buenos Aires, 2013, capítulo 4: "Los sujetos autistas, sus objetos y su cuerpo".
– J.-A. Miller, discurso de presentación del tema del Congreso de Tel-Aviv en junio de 2012 “ Leer un síntoma”.
– Melville,Herman “Bartleby, el escribiente”.

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