Seminarios Martes EOL

Reseña X.Seminario EOL. Carlos Dante García

Publicado en Lectura Lacaniana: 24 junio, 2014

 

En esta clase Carlos Dante García  transmite un trabajo que ha llevado a cabo este pasado fin de semana en Mendoza, dos conferencias:

  1. El desmontaje de la pulsión y
  2. Del amor a la libido

Ambos títulos corresponden a dos clases del seminario de los cuatro conceptos de Lacan, la clase 14 y la 15 respectivamente.

Carlos destaca un hecho llamativo, un lapsus realizado a través de  la gente que lo convocó en el IOM del instituto Oscar Masotta. Se trató de una omisión de la clase 15 dando por supuestas las clases 14 y 16.

 

En la clase 15 Lacan trabaja y desarrolla el mito de la laminilla. ¿Qué quiere decir del amor a la libido?

Sugiere tomar dos referencias que están en la página de Lectura Lacaniana en: Mitos sexuales modernos, ahí está el mito de la laminilla que se opone al mito de Aristófanes que se desarrolla en el Banquete, en éste el sujeto busca su complemento, mito que triunfó en occidente y que  Lacan opone al mito de la laminilla.

¿De qué trata Lacan en esas clases? A pesar de parecer metapsicológicas para Carlos Dante son dos clases total y absolutamente clínicas.

 

Dos extremos en la experiencia analítica:

-El síntoma, el paciente y

-El analista que interpreta

 

¿Y en el medio qué tenemos dice Lacan? Tenemos las pulsiones parciales.

 

-1er referencia clínica fuerte:

Ambas clases tratan cómo debe orientarse el analista, orientándose por las pulsiones del paciente puestas en juego.

 

-2da. Referencia clínica fuerte:

La dimensión pulsional (laminilla) comienza cuando se constituye el Otro (con mayúscula ). Nunca hay una relación con el Otro si no es en el análisis, el Otro quiere decir: lo que no reconozco de mí mismo, por eso se llama Otro con mayúscula, “no soy yo”, es del Otro.

Por ello resulta  muy importante las particularidades que toman la histeria y la neurosis obsesiva en nuestra civilización.

 

El cuerpo en nuestro tiempo:

Nuestro tiempo está muy marcado por los productos del mercado y de la ciencia por lo tanto el sujeto histérico se va a relacionar con esos productos con su cuerpo.

Un cuerpo: se caracteriza por las posibilidades que nos da para hacer cosas con él y para hacer algo con él.

Un cuerpo: se presta (trabajo) se vende (prostitución) se ofrece (una mujer) o se niega (histeria).

Mantenimiento del cuerpo: en el discurso capitalista y el mundo actual al cuerpo se lo mantiene, es una capitalización del cuerpo como una máquina y ahí viene la histeria.

Diferentes aspectos del mantenimiento: chequeos, régimen, gimnasia,  estética (se hacen cosas con el cuerpo).

Tiempo atrás: en la época de María Antonieta el perfume no se usaba como complemento luego del aseo, sino que valía para taponar los hedores, así mismo los amplios vestidos de las mujeres portaban trozos de carne para los insectos.

Todo discurso rechaza las diferencias, no hay igualdad y esto tiene un efecto en la histérica que es un cambio en el modo en que se obtiene el goce fálico.

El goce fálico: está al servicio de un capital, de algo que se obtiene, esto genera una sintomatología de la histeria en la que se incrementa la angustia, la inhibición y el sentimiento de falta.

 

Histeria y femineidad: se oponen de un modo radical.

 

La histérica no busca su goce de mujer, aunque se ocupe de los arreglos de la imagen. No busca un hombre para gozar con él, busca un sabio del sexo para que sepa decir cuál es la particularidad del goce de una mujer más allá del hombre. Ella lo cuestiona para que él le diga cómo goza una mujer más allá del órgano.

La primera huelguista es la histérica: – se sustrae del encuentro sexual

                                                          -se sustrae de trabajar (por efectos del trabajo en el cuerpo)

 

Lazo social: el sujeto histérico se funda en el lazo social. La falta de saber es realizada siempre bajo la forma de preguntarle al Otro.

En * “Los preguntones”: ironía acerca de los sujetos que se hacen preguntas para no preguntarse nada.

 

Plantea la pregunta histérica organizada alrededor de todo lo que dice, es de falsa humildad, el  sujeto histérico es amo pues pone con su pregunta al Otro a trabajar. En el movimiento de la pregunta histérica está la satisfacción de la insatisfacción. La pregunta es la particular forma que ha tomado el discurso histérico en la actualidad.

 

El psicoanálisis no promueve la pregunta, el psicoanálisis promueve la respuesta.

 

**“Introducción a la clínica lacaniana”, de Miller pág. 66: “No estoy satisfecho de mi propia insatisfacción”. Es muy interesante cómo el sujeto histérico maniobra con la falta y al formular la pregunta dirigiéndola a otro queda ubicada rápidamente del lado del Otro. Hay siempre insatisfacción sea o no contestada la pregunta.

 

 

Dos niveles de la pregunta:

  1. aparentemente la falta está del lado del sujeto.
  2. la falta está del lado del Otro.

 

Ser un preguntón es el modo de un sujeto en su neurosis y ser un preguntón es un modo del sujeto en el análisis pero orientado a encontrar una respuesta.

 

Demanda: hay que diferenciar el sujeto histérico que demanda que el otro hable de la demanda de amor de una mujer.

La demanda del sujeto histérico tiene una orientación muy precisa: demanda para obtener el ser, demanda una identificación, que le sea dicho lo que es.

Una mujer no demanda la obtención del ser, puede ser sólo una palabra de amor, de un interés.

 

Problema del sujeto obsesivo con la imagen: no plantea ninguna pregunta y si la plantea es para hacerse una pregunta a sí mismo, no está dirigida al Otro.

El sujeto obsesivo no espera respuesta más que de sí mismo. Toda formulación que el otro le haga le va a molestar, por ej. “déjeme terminar”, “¿por qué me interrumpe?”.

El sujeto obsesivo desarrolla como imagen lo que ve de sí mismo. Tiene un modo de hablar: “es lo que yo veo”, “lo que yo pienso”. No puede ser algo diferente de lo que yo veo y si lo es aparece la dimensión del Otro.

La manera de deglutir, triturar, metabolizar la interpretación es: “a partir de lo que usted dijo yo me doy cuenta” quedando incluída en la dimensión de lo que ve.

Él traduce la pregunta que abriría la dimensión inconsciente como la imagen que debería mantener. Transforma todo lo que es cuestión de deseo en demanda, pues la demanda sostiene la imagen del obsesivo.

No tolera la interpretación y pretende que en su imagen el otro sea espectador de sus tormentos, de sus preguntas y respuestas. En el despliegue de sus preguntas se despliega su narcisimo.

 

La pregunta sostiene una imagen:

-Histeria: imagen de la humildad de la falta, siempre es mejor preguntar. Pregunta intrasubjetiva. Basada en el deseo.”¿Quién es?”

-Obsesivo: es la imagen que ya tiene de sí mismo. Pregunta intersubjetiva. Basada en la demanda.”¿Qué quiere decir eso?”

 

Histeria: el sujeto histérico no tolera que el hombre vista su imagen, se pone en juego la dimensión fálica: “no soy un objeto”. La imagen se torna amenazante pues califica siempre la dimensión del ser.

 

Mujer: se pondría la ropa que el hombre le pide porque sabe que la imagen y la vestimenta sólo están en función de causar un  deseo en ese hombre que lleva a orientar el goce de ambos. No hay conflicto entonces porque no le da el ser.

 

Obsesivo: hay una dirección de sus preguntas hacia tres puntos:

1-La inmovilidad, no realizar la acción.

2- La procastinación. Pospone.

3-Al trabajo. Trabaja, ej. “dejá que averiguo yo”.

 

El obsesivo y el amor: conflicto esencial con el amor porque el amor implica presentar una falta, por lo tanto el amor está más del lado del sí mismo.

 

El silencio: es la forma inadvertida de la pregunta.

 

El silencio de la intriga: la histérica.

El silencio del obsesivo: no hablar.

 

 

Demanda fundamental en el análisis del sujeto histérico: que el analista hable.

 

Demanda fundamental en el obsesivo: que el analista no hable.

 

 

 

Textos recomendados por Carlos Dante García:

 

*Los preguntones (1984)

Conferencia de clausura de las II Jornadas del Campo Freudiano en España, Jacques A. Miller, Vigo, 26 de febrero de 1984. Inédita.

 

**”Introducción a la clínica lacanianana”, Jacques A. Miller.

 

 

 

 

 

 

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