Seminarios Martes EOL

Reseña IV. Seminario EOL. Carlos Dante García.

Publicado en Lectura Lacaniana: 19 mayo, 2014

Martes 6 de Mayo 2014

La clase comienza con una pregunta: ¿Cómo el psicoanálisis puede recibir el abanico de todos los fenómenos adictivos?

Hay tres respuestas inmediatas dice C.D.G.

Los efectos del psicoanálisis no dependen del ambiente (clínica-hospital- consultorio- diván-etc).

Dependen de la relación de quién  sostiene el discurso psicoanalítico, con la experiencia con la cual se ha comprometido.

Depende del analista.  Depende de un lugar alfa. El lugar de las respuestas.

Lugar Alfa: el charloteo  toma la forma de una respuesta. No hay desprecio por el charloteo , si lo hay estamos ante un  prejuicio: el pragmático.  Si el psicoanalista dice cómo se debe hablar en un análisis, estamos ante una exigencia superyoica, un prejuicio pragmático. “Tres modalidades del análisis”, Capítulo VII de Sutilezas Analíticas

Lo importante es saber cúando una conversación se transforma en un análisis.

Miller dice: hay un lugar alfa solo a condición que por la operación del analista, el parloteo se rebele como conteniendo un tesoro. El tesoro es un sentido otro, que valga cómo respuesta.

Esto implica en las adicciones concebir al psicoanálisis como un enganche fugaz con el Icc.

Pasaje de estar enganchado con el tóxico a estar enganchado con el sentido o con la búsqueda de un saber.

Capítulo I “ El eps de un laps” ,de El ultimísimo Lacan.

¿Cómo el analista se sitúa como respuesta al escuchar un lapsus?

En el fenómeno de un lapsus, hay un espacio. Sigmund Freud decía que en toda formación del Icc hay agujeros y sustitutos.

¿Qué se produce subjetivamente cuando hay un lapsus? ¿Cómo al analista lo recibe y que respuesta va a dar?

Todo lapsus abre un espacio.

Todo lapsus implica la aparición de sustitutos y un espacio de sentido, este espacio del lapsus es condición para abordarlo. S.Freud en Psicopatología de la vida cotidiana, habla de educar y conducir al paciente a que preste atención a las formaciones del Icc.

C.D.G da una recomendación clínica para los analistas, intervenir preguntando al paciente: ¿Qué hace Ud. con un lapsus?, ¿qué valor tiene para Ud.? ¿Cúal es el valor de un análisis?

Hablar de lo que me pasa, conocerme y resolver problemas que tengo, son tres modos  posibles de respuestas por parte del paciente, el analista debe intervenir sobre esto  y evaluar la urgencia subjetiva. Sin urgencia subjetiva no hay posibilidad de análisis.

Es necesario prestar atención a cuál es la relación que tiene aquél que habla con lo que dice.

¿Cómo reconocer cuando se pasa del charloteo al análisis?

En la página 15  Miller dice: “….¿Qué es aquella atención prestada al lapsus….? …..Se puede decir que  la atención es lo que condiciona la asociación libre…”

Se asocia en este caso  bajo el mandato del analista. El analista manda cuando empuja a que se preste atención. Por ejemplo interviene diciendo: ¿Qué dijo?

AL analista solo se lo encuentra cuando se presta atención, no antes.

Para poder responder el analista debe ubicar a que le presta atención un adicto.

Hay un primer movimiento: de no prestar atención, a prestar atención. Es el movimiento que va hacia el A.

E. Laurent ubica tres respuestas  posibles en las adicciones: Prohibir, Legalizar y Regulación.

La regulación es la respuesta del psicoanálisis al adicto, es la posibilidad de localizar en lo que el adicto dice, la particular relación que tiene con la satisfacción.

¿Cómo introducir un sentido otro?  Ejemplo: Empecé a drogarme cuando me separé. La intervención posible sería: No todo el que se separa se droga, en su caso ¿cúal es su especificidad?  Ud no comenzó porque se separó, hay algo más. Eso es un modo de prestar atención. Eso es interrogar el modo particular de goce.

El analista en posición de no comprender lo que se dice, en posición de escuchar otro sentido.

La respuesta es tratar todo lo que se dice cómo un lapsus, para que se abra un espacio de sentido.

El adicto con su práctica de goce rechaza el Icc.

El uso del tóxico induce a una ruptura con el goce fálico (el goce de los semantemas, de las palabras). El tóxico rompe la relación entre dos términos. Entre uno, y otro que le daría sentido.

El toxicómano no es un sujeto.  Hay consumo.

El movimiento va del consumo a la repetición.

¿Cómo responder a un adicto?  Situando  la repetición.

 

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