Salud Mental&Locura

¿Qué leía Lacan en los psiquiatras clásicos?

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 5 agosto, 2013
Un texto que realiza un recorrido por la variada pero constante relación que Lacan ha tenido con los psiquiatras a lo largo de su enseñanza. Desde sus observaciones, evaluaciones, hasta sus agudas interpretaciones acerca de la posición del psiquiatra. Sin dejar de advertir la ausencia de cambios en la psiquiatría desde el siglo 19 , así como la falta de descubrimientos desde los años 40, sumado a la elaboración de nuevos síndromes asociados directamente al dinamismo de la  industria farmacéutica, que produce cosas, modificando no se sabe qué….

Lacan reconoció a su maestro en la psiquiatría, y esta fue su puerta de entrada al psicoanálisis, mantuvo un diálogo constante con los psiquiatras a través de la presentación de enfermos, transformando ésta última en un dispositivo para su enseñanza.

Refiere Carlos Dante García : “Entiendo que Lacan al referirse a los psiquiatras clásicos, se refería a una forma de leer que le enseñaban los psiquiatras respecto de lo que los pacientes le decían. A una forma de proceder…… opera y procede a partir del no saber.”…..

Lacan extrae de la psiquiatría la posibilidad de obtener a través del diálogo y el interrogatorio con el paciente psicótico, un elemento, una entidad inédita de la lengua; encontró con los psiquiatras que en los fenómenos de las psicosis lo que predominaba son los fenómenos vaciados de sentido.

Patricia Pena

 

La relación de Lacan con la psiquiatría ha sido muy variada pero constante a lo largo de su enseñanza. Nunca crítica.  Ha interpretado  la posición del psiquiatra como imposibilidad para abordar la realidad del loco  cuando aquel  se ha protegido de la angustia por estar concernido como sujeto. Ha observado que  la psiquiatría no ha aportado ningún cuadro clínico nuevo, prácticamente desde el siglo XIX.  Ha evaluado que desde los años 40 en el campo psiquiátrico no haya habido el más mínimo descubrimiento en el campo clínico. Modestamente incluyó como el último aporte en la psiquiatría a su tesis sobre la paranoia de auto punición, llamándola “un pequeño artificio”.  Ha destacado la fugacidad de la elaboración de la psiquiatría con la aparición de nuevos síndromes articulados a nuevos dosajes medicamentosos. Observó que la psiquiatría al entrar nuevamente en la medicina general, sobre la base de que la propia medicina general entra en el dinamismo farmacéutico, producía cosas nuevas: obnubilando, atemperando, modificando…no se sabe qué. Ha reconocido a quien ha sido su maestro en psiquiatría y lo que recibió como formación psiquiátrica.

Todas estas intervenciones indican que Lacan siempre estuvo concernido por lo que se llama la psiquiatría, no sólo porque fue su puerta de entrada al psicoanálisis sino porque mantuvo un diálogo constante con ella y con los psiquiatras a través de la práctica de presentación de enfermos. La práctica de presentación de enfermos que heredó de la psiquiatría y que transformó en un dispositivo de enseñanza para él mismo, para los participantes y para el psicoanálisis, no es lo único que extrajo de la psiquiatría.

Lacan leyó y aprendió de los psiquiatras una manera de hacer que proviene de la psiquiatría de observación del siglo XIX que se puede seguir desde sus primeros textos psiquiátricos hasta los últimos años de su enseñanza y hasta en su último texto escrito.

Es frecuente que cuando se menciona a los psiquiatras clásicos, y con ello nos referimos a los psiquiatras del siglo XIX quienes elaboraron los llamados cuadros clínicos con sus grandes clasificaciones: demencia precoz, paranoia, melancolía, manía, etc.; con sus vastas  a su vez sub clasificaciones, se interprete que lo significativo de esas referencias psiquiátricas son  sólo las extensas y detalladas construcciones semiológicas. Por lo tanto, si esto es así, lo que se debe aprender y saber son los signos con los que se han construidos dichos cuadros. Las consecuencias para la formación analítica y para la práctica analítica pueden ser las de un acto fallido bajo la forma del uso de un saber que permita interrogar mejor lo que le ocurre al llamado sujeto psicótico. Es decir, se reintroduce con el paciente en el diálogo analítico un saber sobre lo mórbido, esto es retorna aquello que Lacan denunciaba como reducción a un proceso mórbido sostenido por un saber teórico previo.

Entiendo que Lacan al referirse a los psiquiatras clásicos, se refería a una forma de leer que le enseñaban los psiquiatras respecto de lo que los pacientes le decían. A una forma de proceder.  Hasta se dice que llegó a afirmar que su manera de proceder en los años 70 no se diferenciaba de la manera en que lo hacía en los años 40. Salvo que se distinga que la manera de proceder no era distinta al interrogar y entrevistar a una paciente y la manera de proceder cuando enseñaba luego.  En ambos casos es la particular posición respecto del saber, la que coincide: opera y procede a partir del no saber.

Anunciaré, por la brevedad de éste trabajo, los tres ejes que considero esenciales que Lacan lee de las referencias psiquiátricas. En cualquiera de los casos se trata de lo que Lacan interpreta que aporta la psiquiatría al psicoanálisis y más específicamente a lo que él mismo llama discurso lacaniano. Más que tratarse de un saber que pasa de la psiquiatría al psicoanálisis, se trata de un elemento que es obtenido del diálogo entre el psiquiatra y el llamado sujeto psicótico en un contexto en que lo que operaba a mi entender en esos psiquiatras era la posibilidad que brindaba la llamada psiquiatría de observación, porque no intervenía sobre el paciente. El psiquiatra podía obtener de y a partir de su interrogatorio entidades inéditas de la lengua en que el paciente era hablado y que pasadas a la semiología de la época se transformaban en una semiología que organizaba la construcción clínica. Así como Freud encontró mediante lo que él llamó el inconsciente, que ciertos fenómenos de las neurosis y de la psicopatología cotidiana tenían un sentido, Lacan encontró con los psiquiatras que en los fenómenos de las psicosis lo que predominaba eran los fenómenos vaciados de sentido.

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