¿Qué es lalangue?

¿Qué es el femicidio?

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 5 octubre, 2016

Recientemente ha surgido un nuevo significante: “femicidio”, se caracteriza al acto de matar por “razones de género”.  Desde el psicoanálisis, ¿podemos diferenciar el acto violento que produce la muerte según el sexo de quien lo padece?

Respuesta resumida para la revista de psiquiatría y psicoanálisis “Mariposa”

El Femicidio

El término “femicidio” es un significante que tiene historia. Su origen es ingles, “femicide”, neologismo literario creado en 1801 que significa “asesinato de una mujer”. Fue utilizado por primera vez en un contexto jurídico en el año 1976 en el Tribunal Internacional sobre los Crímenes contra la Mujer en Bruselas por las feministas Diana Russell y Jane Caputi para denunciar formas de violencia extrema contra la mujer: La definición que se dio allí fue “ asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio, placer o sentido de propiedad de las mujeres”

Fue un concepto de investigación en etnología, sociología y filosofía que al pasar a lo jurídico cambia de significación y de valor: el “femicidio” comprende toda una progresión de actos violentos que van desde el maltrato emocional, psicológico, los golpes, los insultos, la tortura, la violación, la prostitución, el acoso sexual, el abuso infantil, el infanticidio de niñas, las mutilaciones genitales, la violencia doméstica, etc. Como resultado de su difusión va mucho más allá del acto de asesinar a una mujer. Es también un conjunto de actos que pueden llegar a derivar en la ocasión, en el acto de matar. Sobre todo cuando el Estado no actúa. Pasa a ser entonces un término no solo jurídico sino político. Cada país en Latinoamérica y en Europa ha construido una política y legislaciones distintas con el término “femicidio” Hay clases y tipologías de “femicidios”

Como consecuencia de esto, el término ha adquirido en  el tiempo diversas significaciones y posiciones jurídico-políticas. Por ejemplo, para Zaffaroni que en el año 2012, en una entrevista con el matutino Tiempo Argentino, el entonces ministro de la Corte Suprema sostuvo que la mencionada legislación “no va a tener eficacia porque lo que tipificaron no existe”… la violencia de género “tendría mayor eficacia respecto de travestis y transexuales” porque para él “el homicidio por odio se produce contra minorías, para darle un mensaje a toda la colectividad”. “Acá, en la Argentina, nadie sale a la calle a matar a una mujer porque es mujer. (Este planteo) es una locura, no existe”.

No hace falta el psicoanálisis para sostener que el acto de muerte que se produce de una mujer no se debe necesariamente al sexo. No todo “femicidio” se superpone al asesinato de una mujer. Hay “femicidios” sin que sean asesinatos. Hay asesinatos de mujeres que no son causadas por el sexo o el género de la víctima. Entiendo que es necesario para que el psicoanalista esté a la altura de su época que tome distancia de los significantes que empujan como “significantes amos” a una identificación.

El término “femicidio” es un significante amo producido en nuestra época que genera, como lo sugerí, un cierto numero de categorías clasificatorias. No desarrollaré las categorías con sus distintos “femicidios”. Estas categorías generan lo que llamo una “clínica de la violencia de género”. Es la clínica que se genera y se fomenta sobre todo a partir de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) que conduce y empuja al significante “femicidio” ha ser un término que toma un valor privilegiado en el campo de la salud y específicamente, de la salud mental. J.A.Miller en “La salvación por los desechos” y en “Cosas de finura en psicoanálisis” ha destacado: “El discurso del amo, especialmente en Europa…es actualmente pródigo en una nueva clínica, una clínica del significante amo…clínica organizada por los significantes amos”. La clínica analítica comienza cuando el psicoanalista sin dejar de tomar en cuenta el significante amo de la época, lo que habla el Otro de la época, se distancia de él y hace que el $ produzca sus significantes amos verdaderos, aquellos que en cada sujeto lo alejan de lo universal de la clase y lo acercan a lo singular de su violencia.

 

Respuesta Ampliada

El término “femicidio” es un nuevo significante que como constructo teórico es el resultado de un extenso y valioso trabajo de la academia feminista, en confluencia con los procesos de denuncia y visibilización del fenómeno que vienen sosteniendo el movimiento feminista, familiares de víctimas y activistas de derechos humanos. En la década de los noventa, feministas anglosajonas introdujeron el concepto. Aunque femicide, argumenta Diana Russell, ha estado en uso desde hace más de dos siglos y apareció por primera vez en la literatura, en A Satirical View of London (Inglaterra, 1801) para denominar “el asesinato de una mujer”(6). Russell teorizó sobre el concepto a partir de 1990 pero realizó una ponencia sobre esa forma extrema de violencia contra las mujeres en 1976, ante el Primer Tribunal Internacional de Crímenes contra Mujeres, celebrado en Bruselas(7). Aquello, visto en perspectiva, fue un acontecimiento histórico y de vital importancia para la evolución que sufriría el concepto décadas después. El Tribunal fue inaugurado por Simone de Beauvoir, quien advirtió: “Este encuentro feminista en Bruselas intenta que nos apropiemos del destino que está en nuestras manos”. Alrededor de 2.000 mujeres de 40 países ofrecieron su testimonio y documentaron las distintas formas en que se manifiesta la violencia de género.

Diana Russell y Jane Caputi dieron a conocer el término en el artículo Speaking the Unspeakable, publicado originalmente en la revista Ms (1990): “es el asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de las mujeres”. En 1992, Diana Russell y Jill Radford lo definieron como “el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres”. Las autoras clasifican las distintas formas de violencia de género que padecen las mujeres y que se manifiesta con un creciente terrorismo sexual. Señalan que estos actos violentos que acaban con el asesinato o muerte de las mujeres son feminicidios:

El feminicidio representa el extremo de un continuum de terror anti-femenino que incluye una amplia variedad de abusos verbales y físicos, tales como: violación, tortura, esclavitud sexual (particularmente por prostitución), abuso sexual infantil incestuoso o extra-familiar, golpizas físicas y emocionales, acoso sexual (por teléfono, en las calles, en la oficina, y en el aula), mutilación genital (clitoridectomías, escisión, infibulaciones), operaciones ginecológicas innecesarias (histerectomías), heterosexualidad forzada, esterilización forzada, maternidad forzada (por la criminalización de la contracepción y del aborto), psicocirugía, negación de comida para mujeres en algunas culturas, cirugía plástica y otras mutilaciones en nombre del embellecimiento. Siempre que estas formas de terrorismo resultan en muerte, se convierten en feminicidios.

Las autoras sostienen que la meta del ejercicio de la violencia por parte de los hombres, deliberada o no, es preservar la supremacía masculina. Se trata de un concepto político que permite visibilizar la posición de subordinación, desigualdad, marginalidad y riesgo en la que se encuentran las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

 Lagarde, Marcela, “Introducción”, Diana Russell y Roberta Harmes, editoras, Feminicidio: una perspectiva global, México, Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento a las Investigaciones Relacionadas con los Feminicidios en la República Mexicana y a la Procuración de Justicia Vinculada, 2006

Feminicidio: La política del asesinato de las mujeres, elaborado por Jill Radford, Diana E H Russell, 2006.

Femicidio es un neologismo creado a través de la traducción del vocablo inglés femicide y se refiere al asesinato de mujeres por razones de género.

El femicidio entra en la esfera de la violencia contra la mujer, pero también toma otras formas. Aunque existen otros casos como una mala o falta de atención médica durante el embarazo o el parto que pueden acarrear la muerte de la madre. En algunos países como China e India, las estadísticas muestran un ratio de hombre a mujer de 120 hombres por cada 100 mujeres.1 Sumado al aborto selectivo, el feminicidio también toma la forma de infanticidio, y la violencia en contra de la mujer en algún estado de su vida.

Diana Russell utilizó el término femicide por primera vez en 1976 ante el Tribunal Internacional sobre los Crímenes contra la Mujer en Bruselas, para definir las formas de violencia extrema contra la mujer. La misma Russell, junto con Jane Caputi, redefine este concepto en 1990 como “el asesinato de mujeres por hombres motivado por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia las mujeres”. Un gran aporte de Russell y Caputi fue visibilizar que los motivos por los que históricamente se han asesinado personas debido a su raza, nacionalidad, religión, origen étnico u orientación sexual, son los mismos por los que se asesina a las mujeres y de este modo enmarcan el femicide como un crimen de odio.

Según el Observatorio Ciudadano Nacional sobre Feminicidio de México,2 el feminicidio se refiere al asesinato de mujeres por parte de hombres que las matan por el hecho de ser mujeres. Los Feminicidios son asesinatos motivados por la misoginia, porque implican el desprecio y el odio hacia las mujeres; y por el sexismo, porque los varones que las asesinan sienten que son superiores a las mujeres y que tienen derecho de terminar con sus vidas; o por la suposición de propiedad sobre las mujeres (OCNF 2009:11).

El feminicidio, parte del bagaje teórico feminista, procede tanto de las autoras Diana Russell y Jill Radford en su obra Femicide. The politics of woman killing como por Mary Anne Warren en 1985 en su libro Gendercide: The Implications of Sex Selection. Ambos conceptos fueron castellanizados por la política feminista mexicana Marcela Lagarde como “feminicidio”, siendo adoptado este término, tras un largo debate, frente al término “genericidio“.3 4

Etiología.

El feminicidio es el más grave y condenable acto de violencia contra las mujeres, que no solo implica un acto de barbarie, sino uno de los síntomas más claros de una sociedad históricamente desigual. Una de las posibles explicaciones señalan que el feminicidio no solo se circunscribe al acto homicida, sino a un contexto más complejo que incluye la trama social, política, cultural y económica que lo propicia, Monárrez (2009); apuntando a las relaciones de poder de una sociedad masculinizada, que mediante estructura, propaganda, ritos, tradiciones y acciones cotidianas, confirman el sometimiento de las mujeres. La afirmación de la virilidad mediante la sexualidad vinculada al poder, al control, la dominación y el sometimiento, da pie también al castigo y la humillación. Para Pierre Bourdeu (2000) los actos como matar, violar o torturar, el deseo de dominar, explotar y oprimir se vincula directamente al temor viril de excluirse del mundo de los hombres llamados fuertes o duros, incólumes ante el propio sufrimiento o el sufrimiento ajeno.

Para Langrade, (2006). “En el marco de la supremacía patriarcal de género de los hombres […] como un mecanismo de control, sujeción, opresión, castigo y agresión dañina que a su vez genera poder para los hombres y sus instituciones formales e informales. La persistencia patriarcal no puede sostenerse sin la violencia que hoy denominamos de género”.

Las mujeres entre los 15 y los 44 años tienen una mayor probabilidad de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de cáncer, malaria, accidentes de tráfico o guerra combinados.5

De acuerdo al Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecen demográficamente.5

Esta brecha es el resultado de diversos mecanismos:

•   Aborto de los fetos de niñas basado en una selección deliberada, también llamado aborto selectivo (facilitado por el Diagnóstico prenatal del sexo).

•   Infanticidio femenino en aquellos países en los que se prefiere a niños varones.

•   Falta de comida y atención médica, que se desvía hacia los miembros masculinos de la familia.

•   Los llamados «asesinatos de honor» y las muertes de dote.

•   Tráfico de mujeres.

•   Violencia doméstica o de género.

•   Mediante la incineración del cuerpo.

Esto implica que cada año entre 1,5 y 3 millones de mujeres de toda edad son víctimas de la violencia de género. La falta de cuidados médicos implica el fallecimiento de 600 000 mujeres al año durante el parto.5

 

Diferencias entre el homicidio y el feminicidio.

Isabel Claudia Martínez Álvarez sistematizó las diferencias entre el homicidio y el feminicidio.6

Homicidio:

•   Existe un bien jurídico tutelado, la vida.

•   Es instantáneo, es decir, son excepcionales las acciones fuera de tiempo a la comisión del delito.

•   El sujeto pasivo no requiere una calidad específica del sujeto activo o pasivo.

•   En los casos específicos como homicidio calificado se tiene que hacer un análisis de las calificativas, por lo general, alevosía, premeditación y ventaja, las cuales contienen elementos subjetivos que quedan a la interpretación del operador jurídico que las interpretará.

•   En el caso del homicidio se parte de la premisa de que éste puede ser doloso o culposo, es decir, se parte de la voluntad del sujeto activo para acreditar la conducta.

Feminicidio:

•   Existen diversos bienes jurídicos tutelados: la vida, la dignidad, la integridad, entre otros.

•   El delito se configura una vez que se priva de la vida a una mujer y se actualiza una de las hipótesis que se puede generar antes o después de la privación de la vida de una mujer.

•   El sujeto pasivo tiene como calidad específica el hecho de ser mujer.

Para la acreditación de la hipótesis que acredita el delito no se requiere de medios comisivos, pues las razones de género no son medios comisivos.

•   Se requiere la realización de una o varias conductas, la última conducta puede ser la privación de la vida o viceversa.

•   Es un delito que en sí mismo es doloso, esto es por las conductas realizadas y por los bienes jurídicos tutelados diversos.

 

Feminicidios por países.

Feminicidio en Argentina.

Marcela Lagarde definió el acto de asesinar a una mujer, sólo por el hecho de su pertenencia al sexo femenino, como “feminicidio”, pero intentando dar a este concepto un significado político para denunciar la inactividad, con claro incumplimiento de las convenciones internacionales, de los Estados, en una lucha eficaz, contundente, seria e inflexible contra estos brutales crímenes y sus autores, y , así, eligió la voz feminicidio para denominar al conjunto de hechos que contienen los crímenes y las desapariciones de mujeres cuando concurra, el silencio, la omisión, la negligencia, la inactividad de las autoridades encargadas de prevenir y erradicar estos crímenes.

Hay feminicidio cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en el hogar, ni en el lugar de trabajo, en la vía pública o en lugares de ocio.

En la misma línea, pero ampliando aún más el concepto al incluir bajo tal terminología no sólo la muerte dolosa sino otros actos de violencia previa, Julia Monárrez dice que “El feminicidio comprende toda una progresión de actos violentos que van desde el maltrato emocional, psicológico, los golpes, los insultos, la tortura, la violación, la prostitución, el acoso sexual, el abuso infantil, el infanticidio de niñas, las mutilaciones genitales, la violencia doméstica y toda política que derive en la muerte de las mujeres, tolerada por el Estado”.

Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que estamos ante términos complementarios siendo el feminicidio, el homicidio o asesinato de la mujer por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino y feminicidio, el conjunto de feminicidios, en una situación de absoluta o patente inactividad de los Estados para la persecución y evitación de tales crímenes.7

A este último concepto se están refiriendo las diferentes Organizaciones internacionales cuando al definir la violencia de género se refieren a la violencia tolerada o perpetrada por el Estado y sus agentes.

 

Feminicidios en México.

El feminicidio es usado para describir los repetidos asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez (Chihuahua, México) y Ciudad de Guatemala (Guatemala), debido a que se considera que la justicia local no está investigando los crímenes. La mayoría de las mujeres son violadas y algunas mutiladas, torturadas o incluso descuartizadas.

El 29 de junio del 2011, en el Distrito Federal, fue aprobada la iniciativa para incluir algunas reformas en contra del feminicidio. La Iniciativa fue comenzada por Marcelo Ebrard, entonces Jefe de Gobierno del DF, apoyada por la unanimidad de la Asamblea Legislativa y elaborada con la participación de las organizaciones de la sociedad civil defensoras de los derechos humanos de las mujeres. Las reformas aprobadas fueron a los códigos Penal y al de Procedimientos Penales, así como a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Con este avance, el Pleno de la Asamblea Legislativa tipificó como feminicidio el privar de la vida a una mujer por razones de género e impuso sanciones de hasta 60 años de prisión al agresor.

Tres décadas después de que se conceptualizara el término en inglés feminicide, la Real Academia Española ha aceptado incluir el término en su diccionario. Será en octubre en su 23a edición, junto con otros 6.000 nuevos vocablos, coincidiendo con los 300 años de la institución.

El 35% de las mujeres en el mundo han sufrido algún tipo de violencia física o sexual, según datos de la ONU. La violencia ejercida contra la mujer por ser mujer sigue siendo una triste realidad. Y tiene un nombre: «feminicidio». Así lo recogen diversas legislaciones en el mundo y especialmente en países latinoamericanos. Un vocablo que empezó a conceptualizarse en la década de los setenta para visibilizar el sustrato sexista y misógino de los asesinatos y crímenes contra las mujeres por el hecho de serlo, así como la implicación, directa o indirecta, del Estado.

Sin embargo, el diccionario de la máxima institución de la lengua castellana seguía sin reconocer la palabra. Va a ser en octubre de este año cuando finalmente se pueda encontrar en sus más de dos mil páginas y casi cien mil entradas el término de «feminicidio», que la RAE definirá como el «asesinato de una mujer por razón de su sexo». Un logro para las organizaciones que se baten por los derechos de la mujer y contra la violencia de género, pero sólo en parte, según lamenta el Centro de Documentación de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) de México, pues se trata de una definición que no recoge las conceptualizaciones elaboradas por feministas y académicas desde hace décadas, además de no contemplar el vocablo «femicidio».

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