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Lectura Lacaniana- Películas. El Lector (The Reader)

Publicado en Lectura Lacaniana: 14 octubre, 2013

Analfabetismo, Vergüenza y culpa

“Leer es ir al encuentro de algo que está apunto de ser y aún nadie sabe que será”.
Italo Calvino

“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Jorge Luis Borges

El lector (The Reader), Una pasión secreta en países hispanoamericanos, es una película  que elegimos en esta oportunidad para ilustrar el analfabetismo, la vergüenza y la culpa.
El adolescente Michael Berg (David Kross) inicia un idilio con una mujer mucho mayor que él, Hanna Schmitz (Kate Winslet), en la Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Michael se escapa con frecuencia para reunirse clandestinamente con su amante, pero pronto sus reuniones incorporan algo más que sexo: Hannah le pide a Michael que le lea en voz alta, y él le lee las obras literarias que está estudiando en la escuela, tales como Emilia Galotti, la Odisea, La dama del perrito de Chéjov, Las aventuras de Huck leberry Finn, y el cómic de Tintín Las siete bolas de cristal.

Al leerle a Hanna ella dice: ¿eres bueno en eso verdad?
Michael:¿bueno en que?
Hanna: leyendo
Michael : y yo que  pensaba que no era bueno en nada.

Un día, ella desaparece de repente, luego de ser ascendida en su trabajo para trabajar en un despacho, y él no se la vuelve a encontrar hasta ocho años más tarde, siendo estudiante de Derecho en la Universidad de Heidelberg, descubre a Hanna como una de las acusadas de crímenes contra la Humanidad en un juicio contra los nazis. Michael, gradualmente se va dando cuenta de que el amor de su juventud guarda un secreto, que considera aún más vergonzoso que el asesinato.
Lo que Freud plantea es que la vergüenza es un dique, un tope a la satisfacción  pulsional.
Lacan (1) introduce a la vergüenza y gira en torno a ella, refiriéndola de diversas maneras: como un efecto que raramente se consigue, “el morir de vergüenza”, como un signo que desciende de un significante e implica la degeneración de éste último, afirma también que morir de vergüenza es un imposible para el honesto y como imposible, es lo real, entre otras.
Miller (2) dice que la vergüenza es un afecto primario de la relación al Otro, diferenciándolo de la culpabilidad. La culpabilidad es el efecto de  otro que juzga, por lo tanto otro que protege los valores que el sujeto habría transgredido.  La vergüenza tiene relación con otro anterior al Otro que juzga, Otro primordial, no que juzga sino que solamente ve o da ver.
Y sigue diciendo que la culpabilidad estaría en relación al deseo mientras que la vergüenza está en relación al goce que toca lo que Lacan llama, en Kant con Sade, “lo más íntimo del sujeto”.
¿Que es eso más intimo en Hanna?
Hanna admite su responsabilidad. El resto de las imputadas niega haber participado y termina poniéndose de acuerdo para declarar que era Hanna la que ostentaba el mando y la responsabilidad de estos actos, y también la autora del informe que firmaron todas tras el incendio de la iglesia.
Hanna defiende que su responsabilidad es igual que la de las demás, pero cuando el juez le pide una muestra de su caligrafía para compararla con la del informe, es incapaz de sufrir la vergüenza de declararse analfabeta y prefiere declararse autora del mismo.
La vergüenza humaniza, da un lugar subjetivo frente a los otros. Si hay vergüenza,  esta es signo del sujeto.

 
1)    Lacan, Jacques, Seminario 17, Capítulo XIII, “El reverso del psicoanálisis”, Paidós, Bs. As, 1992, pág. 198.
2)    Miller, Jacques A., Nota sobre la vergüenza, http://violenciaestudioslacanianos.blogspot.com.ar/2009/06/verguenza-y-culpabilidad.html

 

http://www.54321cine.blogspot.com.ar/2013/06/el-lector.html

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