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Lectura Lacaniana-Películas. “El Adversario”

Por Andrea F. Amendola
Publicado en Lectura Lacaniana: 26 junio, 2013

L’adversaire, 2002, película de Nicole García, coproducción Francia-España-Suiza, es un drama thriller basada en hechos reales. Narra la historia de Jean Claude Roman, aparentemente un marido ideal, amante perfecto e insospechado asesino. Premios: 2002: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

2002: César: 5 Nominaciones

Este filme nos permite pensar de qué modo se ubica el tiempo y el espacio en las psicosis. Hay un tiempo que no transcurre, un espacio que no logra delimitarse y el ser se fija en un  presente continuo, el tiempo se torna inmóvil y estanco, quizás cierta preocupación por un futuro que haga sutura en cuanto a cierto sentido consentido al goce del Otro… arribar a un saber esencial que le permita lo que en todos estos tiempos ha intentado: la salvación.

Dice el protagonista: “todas estas horas han pasando volando, siempre he pensado en tener tiempo de encontrar el camino, encontrar el modo de encontrar el camino”.

¿Qué podría ser encontrar el camino? La película nos sumerge en lo enigmático del significante, en el vacío que fija al protagonista en una ausencia de significación fálica, quedando a la espera de alguna invención por venir. El protagonista no busca un camino en la realidad, su certeza lo llevará hacia ese camino.

Lacan en el seminario III introduce el concepto de significante “asemántico”, el cual no significa nada ya que no remite a nada, equiparándolo al significante enigmático el cual tiene por efecto la perplejidad. Dice Daniel, el adversario: “Intentar explicarme a mí mismo cuando empezó todo”(…) “No voy a ninguna parte, conduzco, me detengo, espero”(…)

Daniel, en el intento desesperado por situar cómo comenzó todo, recuerda que en su curso de facultad como estudiante de medicina, justamente próximo a dar un examen sucedió que: “de repente algo en mi interior se cayera, se desplomara, ya no podía continuar, no pude”. Allí podemos pensar el derrumbe de la unidad narcisística del sujeto en donde tanto el tiempo como el espacio pierden sus coordenadas y se produce una discontinuidad.

Finalmente, una escena que se repite en el transcurso de la película, se trata de Daniel  escuchando una filmación de sí mismo, en la cual dice: “y ahora que ya no estoy no sé si mi muerte podrá salvarnos”.

¿Un futuro incrustado en el presente dará la respuesta, el sentido que la metáfora no puede proveer? Miller, en “Seis fragmentos Clínicos de Psicosis” manifiesta que en muchos casos lo que hay es una tendencia hacia el futuro, “como cierta huida al infinito”.

Un “ahora que ya no estoy”  enlaza la muerte del sujeto con una posible salvación. Dice Lacan en el seminario III página 128: “ una exigencia del orden simbólico, al no poder ser integrada en lo que ya fue puesto en juego en el movimiento dialéctico en que vivió el sujeto, acarrea una desagregación en cadena, una sustracción de la trama en el tapiz, que se llama delirio”.

link: http://www.lagranpelicula.com/movie/el-adversario/

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