Salud Mental&Locura

La iteración en el autismo

Publicado en Lectura Lacaniana: 9 junio, 2015

                                           La iteración en el autismo

                                                                                                 Marcela Fabiana Mas

 

Con mayor frecuencia recibimos en nuestros consultorios a niños con diagnóstico de autismo y TGD. Se trata de diagnósticos efectuados a través de protocolos que toman en consideración sólo las presentaciones fenoménicas. Éstos, la más de las veces, no coinciden con los realizados por los psicoanalistas bajo transferencia. La revisión de los datos estadísticos de los últimos años nos muestra cifras abrumadoras respecto de la expansión de esos diagnósticos.

Es justamente este crecimiento lo que nos fuerza a realizar precisiones clínicas que den un paso más allá de las formas de presentación- ya que estas son similares en la pequeña infancia- y nos permitan establecer con nitidez la diferencia entre el autismo y la psicosis. En los años 90 Eric Laurent propuso diferenciarlos a partir de sus modalidades de retorno de goce, indicando para el autismo que dicho retorno se efectuaba sobre el borde.

Para ubicar el alcance clínico de esta formulación de Laurent, nos serviremos del concepto de iteración propuesto por Jacques Alain Miller, el cual surge de la lectura del trabajo lacaniano sobre el Uno en el Seminario 19. Partiremos de la definición del mismo para, en primer lugar ubicar la diferencia con la repetición y la holofrase; para finalmente tomar en consideración algunos breves fragmentos de testimonios de autistas de alto nivel que nos permitan esclarecer dicho concepto.

Encontramos que en el campo de la matemática la iteración está referida a las denominadas funciones iteradas. Se trata de funciones compuestas que surgen a partir de la repetición infinita de la misma función. En el Seminario 9, La identificación, Lacan toma el rasgo unario propuesto por Freud para mostrar que basta tan sólo una marca para ubicar que la identificación nada tiene que ver con la unificación. Es a partir de la inscripción del cero- a través del juicio de existencia- como el sujeto comienza a buscar su unicidad significante a partir de la repetición del rasgo unario. Dicha repetición unaria se realiza sobre el fondo de una pérdida esencial: la del objeto de la satisfacción.

Lacan señala que el neurótico cae en la trampa desde el inicio tratando de obtener del Otro el objeto de su deseo formulado en la demanda. Vemos aquí un circuito que va desde el sujeto al Otro a partir de una falta que sólo puede captarse a partir de lo simbólico. Dos años después, en el Seminario 11, Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, Jacques Lacan se refiere a la holofrase para indicar los problemas de estructura en la clínica: “Hasta me atrevería a formular que cuando no hay intervalo entre S1 y S2, cuando el primer par de significantes se solidifica, se holofrasea, obtenemos el modelo de toda una serie de casos-si bien hay que advertir que el sujeto no ocupa el mismo lugar en cada caso…

Esta solidez, esta captación masiva de la cadena significante primitiva impide la apertura dialéctica que se manifiesta en el fenómeno de la creencia” Si tal y como lo indica Lacan, el significante no puede significarse a sí mismo, vemos que al producirse la holofrase falta el intervalo entre ambos significantes, y por tanto, resulta imposible que advenga la dimensión de la metáfora, la cual permite que todo significante vaya al lugar del otro y producir la significación. Con el pegoteo del par significante queda en suspenso lo “propio del significante”, es decir, no poder significarse a sí mismo, apareciendo entonces en lo real designándose a sí mismo.

Es en este Seminario donde Lacan ubica las dos operaciones fundamentales en la constitución subjetiva: alienación y separación. La pareja de significantes S1-S2 que resulta entonces holofraseada en la psicosis, concierne a la operación de la alienación. Al quedar compactada la cadena significante no se produce la división, ya que el S2 no hace entrar en juego al sujeto como falta. La falta del intervalo entre ambos significantes hará imposible la siguiente operación puesto que es en el intervalo donde ubicamos el deseo del Otro. Es entonces que el Otro no funciona como punto de capitón al no sancionar el discurso del sujeto. La otra consecuencia de la falla en la separación es que el objeto a no aparece como objeto perdido y por tanto no se lo busca en el campo del Otro tal y como sucede en la neurosis.

Por el contrario, aparece positivado en la alucinación. En su Seminario de 1972, “ … o peor” Lacan retoma lo Unario para interrogar al Uno ubicando dos niveles: el Uno que se repite y que cifra el goce mediante el sentido; y otra dimensión del Uno que por el contrario, no se enlaza a la cadena significante produciendo un efecto de goce. En lugar de la repetición, encontramos en este último la inercia de la iteración. Mantener la igualdad homeostática es una tarea a la que se aboca el autista, ya que es merced a la iteración como se estabiliza la angustia. En este punto Eric Laurent afirma que “dentro del campo del espectro de los autistas el Uno de goce no se borra. No puede ser borrada esta huella del acontecimiento de cuerpo: una palabra provoca terror”.

Resulta pertinente recordar que Jacques Alain Miller ha señalado como rasgo constante en la enseñanza de Lacan, la suposición de una falta en el abordaje de la imagen del cuerpo propio. Así es como en el Estadio del espejo, esa falta está en relación a la prematuración del “ cachorro humano”, tratándose entonces, de un menos orgánico. A partir del Seminario 4, afirma Miller, “la versión más compleja de ese menos primario no es en Lacan el déficit orgánico sino que es la castración”. Propone entonces, considerar la imagen en la lógica de la castración, sirviéndonos del siguiente matema: i(a)/a/(-φ) .

Este matema condensa las consideraciones de Lacan respecto de la imagen, puesto que para que ésta se sostenga es necesario que la carga libidinal esté regularizada. De este modo, Miller formaliza la operación de la metáfora paterna, indicando que el soporte fundamental de la imagen propia y de los otros, es el Nombre del Padre.

El cuerpo no se constituye en el autismo al no realizarse la operación de separación, esto es, no se produce el agujero y su borde: “En el autismo no hay operación de separación, el objeto a no agujerea el goce enforma, por lo cual, falta el agujero y su borde.

En su lugar crea el encapsulamiento, que le permite hacerlo funcionar como borde en un sujeto que no tiene cuerpo, no tiene agujero ni tampoco imagen”.

Anteriormente afirmamos que la iteración permite mantener la igualdad, ubiquemos pues, algunos ejemplos de ello. Encontramos en los testimonios de D. Williams, de T. Grandin y en el de Daniel Tammet, la descripción en la primera infancia de movimientos de balanceos rítmicos, fijezas en los recorridos, el armado de series o de “colecciones” de objetos variados. Tammet reunía y empujaba granos de arena y posteriormente, recogía piedras. Grandin al referirse a sus “molestas obsesiones”, indica que formulaba la misma pregunta esperando oír la misma respuesta, o bien, dedicaba todo su interés a un tema sobre el que hablaba sin parar.

Tanto el hablar enciclopédico de Grandin y su manifestación respecto de poder indicar cómo funciona su pensamiento- esto también es compartido por D. Williams- como el cálculo que Tammet realiza y considera su primer lenguaje, son indicados por Eric Laurent como intentos por silenciar el ruido de lalengua.

Este ruido insoportable es efecto de la imposibilidad de borrar ese Uno de goce iterativo que no logra encadenarse. Hemos ubicado un “espectro de iteración” para subrayar las maniobras que realiza el autista para, según Maleval, evitar ceder el goce vocal presente en la enunciación. Señalemos a su vez la diferencia radical con el fenómeno psicótico de cadena rota, ausente en el autismo.

Es la iteración entonces la que nos permite ubicar la labor constante del funcionamiento subjetivo singular de los autistas.

 

BIBLIOGRAFIA

Grandin, T.: Atravesando las puertas del autismo, Buenos Aires, Paidós, 1997

Lacan, J.: Seminario 9 La identificación, inédito.

Lacan, J.: Seminario 19…o peor, Piidos, Buenos Aires, 2012.

Laurent, E.: La batalla del autismo. De la clínica a la política, Buenos Aires, Grama, 2013. Laurent, E., “Lo que nos enseñan los autistas”, Revista Lacaniana N˚13, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2012

Maleval, J.-C.: El autista y su voz, Barcelona, Gredos, 2012.

Miller, J-A.: ¨ La imagen del cuerpo en psicoanálisis.¨ ¿Contexto?, Cuadernos andaluces de Psicoanálisis, Nº16, Granada, 1995

Williams, D.: Alguien en algún lugar, Nuevos Emprendimientos Editoriales, 2012. Tammet, D.: Nacido en un día azul: un viaje por el interior de la mente y la vida de un genio autista, Sirio, 2007

Tendlarz, S. y Alvarez Bayón, P., ¿Qué es el autismo? Infancia y Psicoanálisis, Buenos Aires, Colección Diva, 2013

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Print Friendly

Deja un comentario