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La función de la escritura en la experiencia psicoanalítica. Parte II

Por Araceli Fuentes Garcia-Romero
Publicado en Lectura Lacaniana: 6 abril, 2016
En esta segunda entrega, la autora destaca que la escritura escribe el goce en el cuerpo. Erosiona la tierra, deja huellas. Respecto de la caída de los semblantes en análisis, es decir, ese significado del goce que cae, lo ubica en la caída de los significantes  amos, develando cuál era la economía de goce puesta en juego.
Alude a esa otra mitad del sujeto que no puede ser representada, pero que sí se escribe como letra de goce, como acontecimiento del cuerpo. También, nos trae el interés de Lacan por la caligrafía china como un arte de trazo único, porque es desde aquí que el psicoanálisis se orienta hacia la producción de esa letra de goce del síntoma, o el trazo del Uno absoluto.
Finalmente, nos recuerda no olvidar que, más allá de haber encontrado un final para la experiencia psicoanalítica a través de la identificación a la letra del síntoma, está la opacidad del goce, incapturable por el saber. Se trata así, para la autora, de una captura hipotética de la letra que se goza en el síntoma.
 
Andrea F. Amendola

¿Qué es lo que escribe la escritura?
Lo que esta escritura escribe no es otra cosa que el goce y el lugar donde se escribe no es otro que el cuerpo, el cuerpo como sede del goce, como lo definirá Lacan más adelante7.
“Lo que se evoca de goce cuando se rompe un semblante es lo que en lo real se presenta como erosión. De ahí que la escritura pueda considerarse en lo real la erosión del significado, es decir, lo que llovió del semblante en la medida en que eso es lo que constituye el significado (…) La escritura, la letra está en lo real y el significante en lo simbólico”8.
La nube como semblante, -significante que se ve-, y la naturaleza está llena de esos semblantes, según Lacan; la lluvia que cae de la nube-semblante como significado de goce que llueve del semblante “cuando éste se rompe” liberando las materias en suspensión. Este significado de goce que cae erosiona la tierra, deja huellas, escribe.
¿Qué es lo que en la experiencia analítica podría dar cuenta de esta imagen?, ¿con qué se correspondería la expresión “cuando se rompe un semblante” cuando estamos en el discurso analítico?
Lo que en la experiencia analítica nos puede evocar la ruptura de un semblante es la caída de los significantes amos en el análisis, caída que pone de relieve cuál era la economía de goce que ese significante ordenaba.
En el caso de Michel Leiris el análisis tendría que haber producido el S1 al cuál él se identificó: “el niño desgraciado” al que se identificó cuando su bonheur, su reusement, no fue bien acogido por su madre, una madre con problemas depresivos graves.
Lo que se escribe en el cuerpo, dice Lacan, reproduce la mitad de goce del sujeto (a).
Además de haber diferenciado la letra del significante, Lacan distingue también9, el rasgo unario, de la letra, situando al rasgo unario del lado del sujeto y a la letra del lado del objeto.
Ya había dicho que el sujeto surge a partir del borramiento del rasgo unario, razón por la cual decimos que el sujeto es en esencia defensa. Del borramiento del rasgo unario surge el sujeto, es decir surge una mitad del sujeto, la mitad susceptible de ser representada por el significante amo S1.
La otra mitad del sujeto, la que no es susceptible de ser representada, puede sin embargo escribirse, estamos hablando de la letra a; la letra de goce que se escribe como un acontecimiento del cuerpo.

La caligrafía china como arte del trazo único.
A Lacan le interesa la caligrafía china como arte del trazo único, un trazo que siendo único se puede sin embargo reproducir. En la caligrafía china la grafía del trazo inscribe la singularidad de un gesto, gesto irreductible aunque constante que se distingue de la universalidad del significante. La caligrafía apuesta por juntar la univer- salidad del significante y la materialidad singular que alcanza al ser y su goce.
Ese único trazo del pincel es equivalente a la letra, letra producida por el aluvión que erosiona y hace de la letra litoral, un litoral que separa dos dominios heterogéneos: el goce y el sentido. Esta concepción de la letra como litoral es a su vez una versión de lo que el pensamiento chino llama “el vacío mediano” y la respuesta de Lacan a la imposibilidad de escribir la relación sexual10.
“En la cursiva el singular de la mano aplasta el universal, o sea lo que yo les enseño que vale como significante”.11
Producir lo singular como hace el pintor calígrafo es lo que puede hacer el psicoanálisis. El psicoanálisis puede producir el trazo del Uno absoluto, o si se prefiere, producir la letra de goce del síntoma, lo más singular de un sujeto.
La culminación de este recorrido en el que Lacan se sirve de la escritura lógica y sus impases, y de la caligrafía china para producir la letra como litoral, dará lugar a una concepción del pase y del final del análisis a partir de la demostración lógica de lo imposible de escribir.
En esta lógica lo que no cesa de no escribirse, lo imposible de escribir, tiene función de real.
¿Qué es, entonces, lo que deja de no escribirse y se escribe en el flujo de la verdad siempre medio dicha en un análisis?
Al reformular la definición clásica de las modalidades lógicas e incluir en ellas el tiempo, Lacan puede llegar a articular que es a partir de lo que “contingentemente se escribe” en un análisis como se puede demostrar lo que es imposible de escribir.
Al mismo tiempo, el hecho de que contingentemente algo pueda dejar de no escribirse y se escriba, permite concebir el psicoanálisis, no sólo como una exploración de lo que está ya escrito y se repite, sino también como una exploración de lo nuevo que se puede llegar a escribir. Lo nuevo, en psicoanálisis, tiene relación con los beneficios terapéuticos que en esta experiencia se pueden obtener.
El decir del análisis permite poner en su lugar la función Ф(x), la que sitúa el goce como castrado y ello implica que la castración deja de no escribirse y se escribe. Lacan dice lo mismo de distintas maneras: “el análisis hace de la castración sujeto, o la histérica no se percibe como castrada más que a partir del análisis”12.
A partir de 1970 Lacan acentúa su “Hay lo Uno y nada más”13. Ese Uno que se escribe, que cesa de no escribirse, demuestra lo que no se puede escribir, a saber, el Dos que permitiría escribir la relación, entre el Uno y el Otro sexo. Lo imposible de escribir queda demostrado a lo largo del análisis por la escritura repetida del Uno y este imposible constituye el real propio al psicoanálisis, un real diferente del de la ciencia. A partir de estos desarrollos, el fantasma, aparece como una suplencia imaginaria de lo real, es decir, de la imposibilidad de escribir la relación entre el Uno y el Otro.
El pase se reformula entonces como demostración de este imposible, demostración que no se hace sobre el papel sino en la cura, en el caso por caso, a través del cuestionamiento de la vida amorosa de los sujetos, hasta que la insistencia del Uno en el análisis vale para demostrar la imposibilidad del Dos, lo que haría del pase un “pase al Uno” y también “un pase a la imposibilidad del Dos”.

El síntoma como goce de una letra del inconsciente.
Esta propuesta hecha en 1975 se fundamenta en la diferencia ya realizada en el S. XVIII entre semblante y letra. En RSI13 sitúa el síntoma como un desbordamiento de lo simbólico sobre lo real en el nudo borromeo, el síntoma como un efecto de las palabras que escribe un goce que es fálico.
Esta nueva tesis está avalada por el paso franqueado en Encore donde Lacan había situado el significante al nivel del goce, lo que quiere decir que entre significante y goce hay coalescencia y no diferencia, a partir de ahí la noción de la letra como litoral que separa dos dominios heterogéneos, se vuelve obsoleta.
La letra del inconsciente de la que se goza en el síntoma es idéntica a sí misma, no llama a ningún complemento, ni pide nada. La mejor ilustración de esta concepción de la letra la encontramos en Finnegans Wake15, donde Joyce realiza una escritura que no está hecha para ser leída y donde hace un uso de la letra que es el mismo que constituye el nudo del goce autista de su síntoma.
El final del análisis y el pase son concebidos ahora por identificación al síntoma. La identificación al síntoma al final del análisis implica un cambio, implica cambiar el síntoma de transferencia por el síntoma fundamental, y pasar de la indeterminación a la consistencia, de lo evasivo a la aserción y de la falta en ser, al ser de goce.
El beneficio de la identificación al síntoma es un efecto de separación que da una solución al lazo transferencial sin que se produzca un retorno a la alienación al Otro con mayúscula. Además, la identificación al síntoma es lo que permite concluir un análisis.
Por otra parte, haber encontrado un final para la experiencia psicoanalítica a través de la identificación a la letra del síntoma, no debe hacernos olvidar que hay una opacidad del goce que no se deja atrapar por el saber, lo que explicaría el retorno de algunos AE al análisis después de su nominación.
Si es verdad que los efectos de lalangue16 sobrepasan con mucho todo lo que el sujeto puede atrapar y que el Uno encarnado que constituye la letra del síntoma, permanece indeciso, entre el fonema, la palabra, la frase o incluso todo el pensamiento17, poder localizar la letra del síntoma con certeza se torna problemático, sólo se podría hacer de forma hipotética. De hecho, podemos haber tomado la dimensión de nuestras inercias de goce, sin que por ello sepamos decir cual es el Uno que las fija, más que de un modo hipotético.

Referencias
7 J. Lacan, Seminario XX Encore. Ed Paidós, 1981.P. 32.
8 J. Lacan, De un discurso que no fuera del semblante. P. 113.
9 J Lacan, Ibid. P.112.
10 M-.Roch, ibid.
11 J. Lacan, Seminario XVIII, De un discurso que no fuera del semblante, Ed. Pidós, 2009, P. 111
12 J.Lacan, Compte rendu du Séminaire La logique du fantasme. Autres écrits. Ed. Seuil, París 2001.P. 323.
13 C. Soler, L´inconscient qu´est-ce que cést?, Curso 2007-2008, pg.142.
14 J. Lacan, RSI, seminario inédito. Clase del 21-1-1975.
15 J.-A. Miller, Choses de finesse en psychanalyse, Curso 2008-2009
16 J. Lacan, Seminario XX Encore, Ed.Paidós, 1981. P..165.
17 Ib., pg.168.

 

 

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