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La caza

Por Ricardo Vila
Publicado en Lectura Lacaniana: 4 junio, 2015

Es un drama que gira en torno a una denuncia de abuso sexual infantil y las consecuencias de esta acusación en un pequeño pueblo de Dinamarca donde todos se conocen.

El titulo “La caza”, alude a la cacería de venados, tradición de los habitantes de este pueblo y también a lo que ocurre con el protagonista que es “cazado”. En la caza, la presa elegida es Lucas.

Lucas es un profesor que, tras el cierre de la escuela en la que dictaba clases, pasa a trabajar en la guardería infantil. Acaba de ser abandonado por su esposa, quien se llevó a su hijo adolescente Marcus a quien solo se le permite ver una vez cada quince días, no se sabe por qué, aunque la omisión de este dato, contribuye a crear un clima social de desconfianza hacia Lucas.

La película transmite la atmósfera de odio en la sociedad y el miedo de Lucas, que es obligado a pelear por su dignidad y su imagen.

En la guardería los niños juegan a la caza ¿Quién de ellos podrá vencer a ese gigante? Uno de los niños quiere ir al baño, Grethe -directora de la guardería – dice que es Lucas quien debe acompañarlo, Lucas no parece estar muy convencido de realizar esos quehaceres, aún así acompaña al niño y debe limpiarlo.

El director danés Thomas Vinterberg, que junto a Lars von Trier, fundan en 1995 el movimiento cinematográfico Dogma 95, redactando el “Manifiesto del Dogma 95” y el “Voto de Castidad”, que reúnen las reglas para hacer un cine basado en valores tradicionales de historia, actuación y tema, y excluyendo el uso de elaborado efectos especiales o tecnología, utiliza este marco para presentar el drama que se desarrolla a partir del decir de una niña enojada, tras lo que siente como el rechazo de sus sentimientos.

Abuso sexual infantil es toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, sin que importen los medios utilizados para convencer u obligar al menor.

Klara es la hija de Theo amigo de la infancia de Lucas, Klara no puede pisar las líneas del suelo, no tiene permitido pisarlas y por lo tanto al tener que mirar hacia abajo no puede aprenderse el camino y se pierde es la excusa para que Lucas recorra con la niña una y otra vez el camino del colegio a casa con la niña.

Theo aprovecha para charlar con Lucas y preguntarle sobre el divorcio y la relación con Marcus, Lucas contesta que las cosas están bien, pero Theo no le cree, dice saber cuando Lucas miente por que este tiene un tic en el ojo lo delata.

Torsten el hijo mayor de Theo y un amigo entran corriendo con una tablet en las manos, de camino hacia su habitación le muestran a Klara unas fotos pornográficas, entre risas.

Lucas va camino al trabajo nuevamente se encuentra con la niña, esta vez en la puerta de su casa, se escuchan los gritos de los padres de Klara discuten sobre quien debe llevarla a la guardería, Theo sostiene que es deber de la madre. Lucas se ofrece a llevarla, Klara le da la mano.

Los niños varones de la guardería esperan escondidos, el juego de cazar a Lucas se repite, Klara mira no es un juego de niñas, Lucas tirado en el piso se hace el muerto, Klara se abalanza sobre él que mantiene los ojos cerrados y lo besa en los labios, Lucas la reprende pero Klara se muestra enojada.

En la oscuridad espera que sus padres vengan por ella, una vez más se han olvidado de pasar a buscarla. Grethe le pregunta ¿Qué haces allí? Y la niña responde: Odio a Lucas, es tonto y feo, y tiene pito – la mayoría de los hombres tiene – dirá Grethe, mientras Klara agrega “El suyo apunta para arriba”.

Grethe llama a Lucas a su oficina y le dice “He estado dando vuelta a una cosa, no puedo quitármelo de la cabeza”, “un niño me ha dicho que ha pasado algo entre ustedes que solo debería pasar entre adultos, dice que no le gustó, que ha visto tus genitales, no quiero sacar conclusiones precipitadas”

El decir de Klara le permitirá a Grethe concluir un hecho de pedofilia.

Un protocolo municipal para estos temas, hará que  Grethe llame a Ole para consultarlo aunque nada hace pensar que Ole esté mejor preparado que Grethe para estos “temas difíciles”. Juntos interrogan a la niña,  de tal modo que Klara al decir su verdad deja creer que aquello que Grethe y Ole imaginan había ocurrido.

Luego, “todos los niños cuentan la misma historia”. La alarma social toma a la pequeña comunidad, provocando la exclusión de Lucas, y agresiones sobre él, no hay necesidad de juicio, no hay necesidad de demostrar la culpabilidad.

Dinamarca es uno de los países más liberales del mundo en lo referente a la sexualidad. Desde principios de los 70 han legalizado el porno a la vez que hicieron obligatoria la educación sexual en las escuelas.

La característica felicidad de la sociedad danesa tiene bases en la confianza y la sinceridad que se dispensan los daneses, esto hace que un acto de abuso sexual infantil sea un crimen particularmente aberrante.

Solo Bruun padrino de Marcus reconoce que aunque siempre se asume que los niños dicen la verdad, y que por desgracia muy a menudo esta verdad coincide con la realidad, podría no ser así.

Klara le pregunta a su madre, si está enojada con Lucas, la madre intenta cambiar el tema, Klara agrega: “Él no ha hecho nada, solo he dicho una cosa tonta, ahora todos los niños hablan”, aún con su corta edad, la niña puede intuir las consecuencias de sus dichos.

Cuando Klara miente en su enojo Grethe le cree, su familia le cree, la sociedad le cree, pero cuando Klara dice la verdad, la madre no le cree.

El argumento de Jagten muestra con total claridad la inocencia de Lucas y a la vez lo muestra como la presa perfecta, esta allí para ser cazado, por los niños en el juego, por su novia en el sexo, por Grethe en su trabajo.

Se deslizan una tras otra imágenes de una comunidad con tradiciones que dan al hombre y a la mujer, lugares precisos, a ellos le toca la valentía el lago helado, las armas, a ellas los hijos, la cocina.

Lucas no lo sabe pero ya no pertenece a esta comunidad, abandonado por su esposa, preocupado por recuperar la relación con su hijo, trabajando en una guardería, cosa que hasta los niños ven extraña.

Aislado en su casa, sin trabajo, Lucas es agredido una y otra vez, la relación victima – victimario se invierte alcanzando el punto de causar en el espectador el sentimiento de impotencia, propio de la verdad que no se adecua a la realidad.

“Siempre aguantas demasiado, te lo he dicho siempre”, es el reclamo de Bruun a Lucas, quien un año después para la fiesta de iniciación de Marcus, tras la cual se precipita un final totalmente sorpresivo en la soledad de la cacería que muestra como el odio perdura y mantiene las heridas abiertas.

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