Errores&Lapsus

Errores y lapsus. Contribuciones del llamado inconsciente a la humanidad.

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 4 noviembre, 2012

En esta sección queremos retomar la “psicopatología de la vida cotidiana” de Freud en el campo de lo que realiza el ser hablante en todos los ámbitos.

Esto es, retomar las acciones, las decisiones, los descubrimientos, de la llamada humanidad a partir de lo que brota de la represión.

¿Hay algo que el hombre, el ser hablante haya realizado, haya producido, haya descubierto, haya creado, que está por fuera de lo que brota de la represión o por fuera de lo inconsciente?

Consideramos que no. El asunto es destacarlo, recortarlo, demostrarlo, articularlo. Para ofrecer sobre esto unas simples sugerencias, sobre lo que podrá construirse en ésta sección.

Se escriben muchos libros sobre los errores de la humanidad. “Grandes errores de la humanidad” de Pere Romanillos es un ejemplo. En este libro se reúne con el mismo nombre de errores a decisiones tomadas por la humanidad,  las guerras, enfermedades, plagas, catástrofes, accidentes. Es el error como idea equivocada. Decisiones fallidas, son llamadas en el libro. Decisiones que podrían haberse evitado con un poquito más de prudencia y sentido común. Se trata de concebir el error como una simple equivocación y no como formación del inconsciente. De considerar el error como una equivocación que conlleva una pérdida.

Esta forma de plantear el error incluye desde la introducción y popularización de la cocaína como remedio terapéutico para tratar el cuerpo fatigado, el pesimismo, la fiebre del heno, etc. En 1880 el laboratorio Parke & Davis publicitaban: “No pierda el tiempo, sea feliz; si se siente pesimista, abatido, solicite cocaína”. La cocaína fue así incluida en la lista de drogas de la farmacopea de Estados Unidos. La consecuencia fue provocar, según se dice, miles de intoxicaciones y adictos.

De la misma manera se considera error el retrasar la retirada del ejército por coincidir con un eclipse lunar, al considerarlo signo de mal agüero por parte de Nicias, general y estadista ateniense en el año 413 a.C. La consecuencia fue la pérdida de la vida de 50.000 atenienses al intentar cruzar desesperadamente el cerco de los espartanos en el puerto siciliano de Siracusa. Recomendamos la lectura de dicho libro en el que uno va a aprender los millones de seres humanos que han muerto por los llamados errores.

Va a aprender el uso indiscriminado del término error y de una manera moderna de la apelación al sentido común.

Para nosotros, es la puerta de entrada a decir que en el error participa el inconsciente. El así llamado error, del cual iremos en cada ocasión enriqueciendo el concepto psicoanalítico, participa tanto de la pérdida como del descubrimiento.

Nos interesaremos en particular, luego de haber recorrido y construido el concepto de error, en los grandes descubrimientos y creaciones.

Así como un sueño, como formación del inconsciente, participo y fue decisivo para que Mendeleiev descubriera y propusiera la tabla periódica de los elementos, dando lugar a un paso decisivo en lo que se llama nuestra química, así también, encontraremos la enigmática presencia de algo que brota de la represión.

Como primera aproximación, comenzaremos con la idea que Freud nos propuso del error. Consideraba el error, como un error de memoria, distinguiéndolo del olvido con un recordar fallido. Uno recibe creencia y el otro no. Es diferente, más explícitamente, dedica un capítulo de su “Psicopatología de la vida cotidiana”, el capítulo X “Errores” a definirlo así:  “Hablamos de «errar», y no de «recordar falsamente», toda vez que en el material psíquico por reproducir se debe destacar el carácter de la realidad objetiva; por tanto, toda vez que se deba recordar algo diverso de un hecho de nuestra propia vida psíquica, y más bien algo que puede ser corroborado o refutado mediante el recuerdo de los demás.

En este sentido, lo opuesto al error de memoria es la ignorancia”. Entonces, distingue: error de memoria de ignorancia. El error es algo no advertido como tal y básicamente es error de memoria. Un error es algo que se reproduce destacándose el carácter de realidad objetiva. Dice también: “De estos errores, que brotan de la represión, se diferencian claramente otros que se deben a una efectiva ignorancia.

Así, fue por ignorancia que en una excursión a Wachau (localidad situada en el romántico valle del Danubio en Viena) creí haber llegado a la morada del revolucionario Fischhof (médico de origen judío que participo en la Revolución) Las dos localidades sólo tienen en común el nombre; el Emmersdorf de Fischhof está en Carintia (Carintia (en alemán Kärnten, en esloveno Koroška) es un estado federado o Bundesland, localizado en el sur de Austria ) Pero yo no lo sabía”. Errores de ignorancia, errores que brotan de la represión.  Son distintos. Sigue: “Uno puede inclinarse a considerar poco numerosa o no muy significativa la clase de errores que aquí esclarezco.

Pero dejo señalado, como problema para meditar, que quizás haya razones para extender los mismos puntos de vista a la apreciación de los errores de juicio, incomparablemente más importantes, que los seres humanos cometen en la vida y en la ciencia. Sólo a los espíritus más selectos y ecuánimes parece serles posible preservar la realidad exterior percibida de la deformación que ella suele experimentar al refractarse en la individualidad psíquica de quien percibe”. Freud sugiere que hay razones para extender los errores de memoria inadvertidos a los “errores de juicio”, incomparablemente más importantes de los seres humanos comenten en la vida y en la ciencia.

Entonces debemos distinguir: los falsos recuerdos de los errores. En estos errores afirmamos algo que no ignoramos porque lo sabemos, por ejemplo, saber y conocer distintas localidades. En el error, no reconocemos la equivocación, no nos damos cuenta.

Entonces, podemos tener un falso recuerdo, distinto de un error, que es afirmar algo sin reconocer que es una equivocación y esa afirmación se sostiene en una aparente realidad objetiva y es otro el que nos saca y nos advierte del error. Al error hay que distinguirlo de la ignorancia. Afirmar algo que no se sabe. A su vez, están los errores de juicio, que para Freud son mucho más importantes. Los errores de juicio nos interesan sobremanera,  porque éstos están acompañados de una dimensión de convicción significativa.

En los próximos trabajos continuaremos con la elaboración freudiana sobre el error, con sus sutiles categorías, que proponemos retomar. También con la elaboración que hace Lacan sobre el error y básicamente de su uso interpretativo para interrogar y cuestionar las desviaciones de la teoría y práctica analítica. Y, en cuanto nos parezca oportuno, comenzaremos a incluir las primeras contribuciones del inconsciente a la humanidad.

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