Errores&Lapsus

Errores XXVI

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 19 enero, 2015

Continuamos entonces con el problema del síntoma contemporáneo, clase 5 de “Clínica de los síntomas contemporáneos” Seminario dictado por Carlos Dante García en el año 2011 en la EOL

“Esa clínica de los síntomas es trasladada, llevada, sin saberlo y sabiéndolo en muchos casos, por los pacientes. Trasladan como las hormiguitas o algunas aves o el viento, como un polen van trasladando, se va produciendo un contagio. Por eso les recomendé que vieran ese video de You Tube “Todos locos”, cómo proliferan las enfermedades mentales sobre todo, en el mundo.

Esta lengua del Otro, ¿qué tipo de síntoma da? Da un tipo de síntoma que sería el de la clínica del amo, o sea del S1, es una clínica del amo, cuya característica es que excluye al sujeto. Por lo general ésta clínica del amo no reúne ni aún en su descripción las características de un síntoma, por ejemplo no reúne los rasgos si se trata de “ser depresivo” los rasgos de la desaparición de la libido en los diversos comportamientos del sujeto: en el comer, en el dormir, en la actividad sexual, en el trabajar, etc.

Por eso si alguien se presenta y dice “soy depresivo” la posición del analista sería poner en suspenso esa afirmación y preguntarse para sí mismo e intervenir en la ocasión y preguntarle al paciente “¿y usted qué dice?”, “usted, no lo que le dijeron que es, o lo que usted leyó”. ¿Qué dice usted y cómo lo dice usted. Esto da una diferencia con toda una sintomatología de la modernidad que demuestra estar formada para uniformizar a los sujetos, crear un mercado de la salud, un mercado de medicamentos y un mercado de la enfermedad. Por supuesto está muy lejos del síntoma freudiano. Entonces primer síntoma la lengua del Otro.

Segundo síntoma. El síntoma médico, que también puede ser de la lengua del Otro, pero que puede tener su especificidad cuando por ejemplo el médico dice ‘a usted le ocurre tal cosa, vaya a tratamiento’, y eso que le ocurre puede ser ubicado como un síntoma.

El ejemplo paradigmático de esto son los casos de psicosis, una alucinación en la psicosis está ubicado como un síntoma.

El criterio de Freud para una alucinación y para un delirio es que ambas, no sólo el delirio, son intentos de curación. Entonces nos cambia totalmente la perspectiva. Ahí donde el médico ve, el médico psiquiatra, no todos los psiquiatras porque hay psiquiatras y psiquiatras, estoy hablando de los psiquiatras modernos, y algunos; ven una enfermedad; Freud ya veía en el campo de la psicosis el intento de curación.

Este segundo síntoma es también médico y psiquiátrico y es también un síntoma del Otro pero con una diferencia del anterior. Y es síntoma todo lo que dice el médico que es síntoma. Aún una alucinación. Hoy voy a explicarles en parte si tenemos tiempo como se puede situar que todo síntoma llamado síntoma psicótico, para el psicótico es un síntoma del Otro, y por lo tanto todo criterio de querer mover eso en el sentido de subjetivarlo es un error de estructura, o sea que una alucinación o un delirio es algo que es un síntoma del Otro, no es un síntoma subjetivo. Por eso es importante distinguir síntoma médico-enfermedad, de aquello que no lo es.

El síntoma médico es el que identifica como síntoma una enfermedad y algo atribuido al paciente. Esto ocurre en el campo de la psicosis pero también ocurre en el campo por ejemplo, muy llamativo en la actualidad, que es que si alguien se enfermó de cáncer, no le dio resultado el tratamiento de nutrición que estaba haciendo, el culpable es el paciente, es un clásico en la actualidad.

Todo resultado de enfermedad producido por ejemplo por el cáncer es atribuido al sujeto, algo habrá hecho, y se lo desliza hacia el campo psicologista.

Por eso, advierto sobre el síntoma médico, es acusado el sujeto, le es atribuido el síntoma al sujeto, la enfermedad al sujeto, sea en el campo en ese caso de un cáncer; o las mononucleosis por ejemplo, tiene las defensas bajas, tiene algún conflicto psíquico vaya a ser tratamiento, aparte de darle la droga le dicen que vaya a hacer tratamiento.

Se le atribuye al individuo la causa y la participación de la enfermedad, a pesar de que puede ser un problema celular del organismo, el sujeto no tiene nada que ver y sin embargo le es atribuido eso.

¿Por qué es importante esta cuestión del síntoma médico? Porque el síntoma médico dice ‘vos tenés tal síntoma’, excluye la participación del paciente. .

Por eso digo que amplía el espectro que va hacia el campo de la psicosis, hacia el campo de la neurosis cuando dice ‘usted tiene depresión’, o hacia el campo también de las enfermedades orgánicas.

Tercer síntoma de la modernidad, que toca a la cuestión tanto de la lengua de los médicos pero que tiene cierta particularidad, que son todas patologías de la acción, no que concierne al cuerpo sino que son patologías en el más amplio espectro de la acción.

En esto queda incluido las adicciones, el alcoholismo, donde también quien dice que es un síntoma, ¿quién es? El Otro, no lo dice el sujeto, es el Otro social, el Otro policía, el Otro del juzgado. Ahora tiene mucha incidencia la modificación de la legislación según lo que me han explicado, donde el juez participa dejándolo en manos de expertos, la indicación del tratamiento, pero eso implica que es el Otro el que evalúa, no es el propio sujeto que pide y que va a hacer un tratamiento. En ese caso tenemos las patologías de la acción.

Generalmente consiste en las descripciones que se hacen, anorexia y bulimia también están incluidas ahí, sobre todo la familia evalúa lo que no funciona, el Otro es el que evalúa, sigue la misma lógica de que es el Otro el que evalúa.

En Freud el síntoma tiene una particularidad muy especial, es el síntoma que habla, no es el síntoma ni de acción ni dicho por el Otro, sino el síntoma que habla para el paciente. A tal punto que hay un libro publicado por el Campo Freudiano que es fundamental para esto. Lo recomiendo;  se llama “El síntoma charlatán”, charlatán quiere decir que habla e insiste en su hablar, no es que quiera decir algo, sino que habla, el síntoma mismo habla. Se pone a hablar, ¿cuándo? Cuando aparece el síntoma en una escena o en una situación, en ese momento habla, puede llegar a protestar, puede llegar a recordar, el síntoma mismo habla.

En ese caso, el síntoma tiene la estructura de un lenguaje, ¿no son todos los otros síntomas que hemos visto, por qué?, porque este síntoma del S1 no habla, es un S1 solo, para que hable hace falta el nexo con otros términos.

Entonces el síntoma freudiano podemos decir que es el que habla. Hoy vamos a ver algo de eso. Tiene por supuesto otras características pero si habla quiere decir que se puede descifrar y dar sentido en el campo del lenguaje y de la palabra. No es lo mismo que el síntoma de las patologías de la acción, no es lo mismo que el síntoma médico dicho por el Otro, o el síntoma del Otro, y no es lo mismo que el síntoma de la clínica del amo, son síntomas totalmente distintos.

Y en ese sentido entonces si el requisito es para Freud que el síntoma hable, si esto es así, todos los otros síntomas tienen que pasar a esa condición para ser tratados en el ámbito del análisis. O sea todo lo dicho en la clínica del amo, por el médico, por el Otro social, por las patologías de la acción, todo eso tiene que pasar a ser un síntoma que hable en algún punto, ya veremos la manera en que se puede hacer eso.

Entonces tenemos el síntoma freudiano cuyo rasgo principal es que está articulado, determinado por el inconsciente y por lo tanto habla.

A este síntoma le tenemos que agregar tres síntomas más planteados por Lacan, o sea Lacan tomaba en cuenta este síntoma de Freud, el síntoma que habla, pero como la vez pasada comenzamos a situar otro síntoma que es el síntoma que viene de lo real. El síntoma que viene de lo real no es un síntoma que habla, porque el síntoma que habla es un síntoma que anuda simbólico y real. El síntoma real no está articulado a lo simbólico, no está en relación a lo simbólico, por lo tanto es algo mudo, no habla. Entonces segundo síntoma que agregamos es el síntoma que viene de lo real.

Les decía que Lacan agrega tres síntomas más. El otro síntoma es lo que Lacan denomina síntoma social, que tampoco está considerado por Freud como síntoma.  Habría que revisar quizás si menciona el síntoma en “Psicología de las masas y análisis del yo?” En la tercera forma de identificación. Pero el síntoma social por ejemplo son los síntomas que se producen cuando hay decadencia de la función paterna, huelgas, piquetes, violencia, violencia social, es decir ahí tenemos lo que no anda bajo la forma de lo social, no bajo la forma de un individuo, de un sujeto, sino de un conjunto de individuos. Este es otro síntoma y cada vez más vemos que se extiende la problemática del síntoma llamado social, más allá de cómo lo puedan plantear los sociólogos, porque los sociólogos lo plantean pero sin considerar la participación del inconsciente. Cuando Lacan habla de síntoma social considera la participación del inconsciente a nivel de lo social porque para Lacan lo social se reduce a un lazo social, no es lo social como sociedad, ya vamos a dedicar una reunión a esto. Los cuatro discursos son las formas en las que Lacan propuso tratar lo social.

El tercer síntoma introducido por Lacan son los síntomas que se producen anudados en las elecciones de pareja.

Hay una definición conocida por ustedes por lo menos de oídas, “la mujer es un síntoma para un hombre”, esa es una definición que parece hablar mal de las mujeres. Entonces uno se podría preguntar,  ¿por qué una mujer sería un síntoma para un hombre? La fórmula no es equivalente hacia el otro lado, Lacan no plantea la inversa de que el hombre es un síntoma, saben que dice que es un estrago, en ocasiones “el hombre es un estrago para una mujer”, no un síntoma.

Pero quiere decir que hay algo en la mujer que puede funcionar en el inconsciente del hombre como un síntoma en las elecciones que el sujeto realiza.

Esto para darles una pista, sería cuando la mujer encarna y suple a la función del Superyo en el psiquismo del hombre, lo que debe hacer. Y hay mujeres que saben ellas mismas encarnan esa voz, que encarnan una voz de hierro que está permanentemente acosándolos.

A veces los hombres se quejan porque no le permiten que sus obsesiones se realicen, hay un tema clásico, una obra de teatro  “Ella en mi cabeza” de Oscar Martínez protagonizada por Julio Chávez, esto es una parodia de esta cuestión que a veces los hombres no perciben que la mujer es un síntoma. ¿Cuando no lo perciben? Por ejemplo cuando van a consultar y dice ‘vengo porque mi mujer me mandó’, ‘y por qué lo mandó? “… ‘y porque ella dice que yo estoy mal por tal y tal cosa’, ‘y usted qué dice?’, ‘no, yo no estoy mal’, pero él obedece.

Lo ejemplifico de esta manera para que se perciba que no necesariamente el sujeto lo ubica como un padecer, lo ubica como algo que lo obliga.

Entonces en la elección de pareja una mujer puede funcionar como padre, puede funcionar como no, puede funcionar como un Superyo, y por lo tanto puede funcionar como un síntoma. O sea que amplía el campo desplegado por Freud de los síntomas individuales de las neurosis, Lacan amplía ese campo.

Hay otra formulación del síntoma en Lacan que es que llama síntoma de manera general a todo lo que sustituye como malestar a la relación sexual que no hay. Entonces el síntoma funciona ahí como una suplencia, o sea también es una generalización del concepto de síntoma que no abarca sólo el síntoma llamado individual, es mucho más amplio que eso.

Y finalmente Lacan propone el tan conocido término y a veces mal entendido, el término sinthome, el síntoma como sinthome, que se despliega en el terreno de la investigación de cómo algunos sujetos pueden llegar a hacer un sinthome.

¿Qué es un sinthome? Aquello que funciona como soporte en el hacer de la vida de un sujeto. Como cuando alguien dice no me podría haber dedicado más que a esto, y ese ‘esto’ a lo que se dedica es algo que lo hace sufrir y le da alegrías, satisfacciones.

Para darles una idea, una de esas formulaciones fue Joyce, en forma privilegiada, porque Joyce aparte de tener esa función, su relación con la escritura, con la obra y la publicación, le mostraba a Lacan un cierto camino de cómo puede haber un síntoma vaciado totalmente de sentido a través de su obra escrita “Finnegan’s Wake”, o sea que el sinthome implica algo que está vaciado de sentido, no es que implica un sentido como en Freud, algo que habla ni algo que quiere decir algo, no quiere decir absolutamente nada. Ahí entramos en el terreno a considerar el síntoma en el sentido de un saber hacer, un saber hacer con algo.

Esto puede ser resultado de un fin de análisis o puede ser que algunos sujetos en algunas estructuras en particular, como en el caso excepcional de Joyce, uno pueda esto localizar.

Y entonces abre todo un campo de investigación que se dio en llamar también el campo de las suplencias.

Las suplencias en las psicosis tanto ordinarias como en los inclasificables de las psicosis que no son las psicosis extraordinarias, las suplencias son otros tantos síntomas, o sea que tenemos ahí todo un terreno de investigación, como cada sujeto hace un síntoma para arreglárselas en la vida.

Hoy vamos a meternos poco a poco en cuestionar la idea limitada de que el síntoma se reduce a la alteración específica de una función. Como por ejemplo uno dice el síntoma histérico es la transformación de una función del organismo que en vez de funcionar según los lineamientos orgánicos, funciona de otra manera. Entonces uno tiene la idea de que el síntoma histérico se articula solo a la cuestión del cuerpo y a esa parte del cuerpo. En un cierto sentido es así, pero vamos a ver por lo que vamos a articular, por lo que dice Freud, por lo que dice Lacan, que abarca la totalidad de la vida del sujeto.

Entonces vamos a notar que se trata de un criterio que uno puede decir parcial en cuanto a esa parte del cuerpo, pero total porque concierne a la vida total del sujeto. Freud lo dice así, forma parte de la vida sexual del paciente y de la totalidad de la vida, no es una parte nada más, ahora veremos cómo”

 

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