Errores&Lapsus

Errores en Lacan VII

Por Carlos Dante García
Publicado en Lectura Lacaniana: 9 junio, 2013

Errores en Lacan VII

 

Podría decir que en este artículo del mes de junio se trata de aprehender cómo Lacan usa de un término que es el error conceptual. El error que señala en su Seminario 6, “El deseo y su interpretación “ cuando al considerar el sueño y su wunsch, su deseo, afirma que no es sino en el sueño donde por lo menos en el plano der ser el deseo puede satisfacerse. En éste contexto dice que el asociacionismo de la tradición de la escuela psicológica inglesa está incluido en un vasto error. El error de suponer que en la aprehensión psicológica de lo real, se pasa por el pensamiento y por la aproximación conveniente del campo de los objetos en su totalidad. Lacan denuncia que la aprehensión no puede ser sino fragmentada por el significante, por el carácter estructurado de la cadena significante. Toda la psicología se fundamenta en la cadena intencional de cualquier fenómeno y en la suposición que el inconsciente está debajo.

¿Por qué a Lacan le interesa el error y más precisamente el error conceptual, de elaboración teórica y no solo práctica?? Porque mediante la coherencia revelada en el error, encontramos el orden de una verdad, en el sentido platónico de la cuestión, y con el orden de la verdad, el estatuto de algún orden de satisfacción. Razón por la cual a veces comenta algún caso de algunos analistas como el de Ella Sharpe y en el planteo de la interpretación, Lacan va a encontrar las ideas a priori, las ideas fundadas, las ideas preconcebidas mediante lo cual engendra un error, nunca por fuera de una cierta falta de la verdad fundada sobre cosas que la analista no sabe articular. El error en la interpretación y lo que con ello deja escapar la analista es a lo que Lacan apunta al considerar el caso en el que el paciente dice, nos interesa el error por la coherencia que revela del orden de la verdad y de la satisfacción: El paciente de Ella Sharp dice: “Pienso que alguien puede pensar”. “He tenido esa fantasía de que alguien  podría pensar que yo estaba allí, y entonces pensé (pensais) que para impedir a alguien entrar y que me encuentre allí, yo podría ladrar como un perro. Eso disfrazaría mi presencia. Eso yo (moi) podría entonces decir, oh, es sólo un perro. No hay sino un perro aquí”.

Lacan dice que ésta fantasía presenta un carácter paradojal: “El carácter paradojal de esta fantasías del sujeto  es mostrar que él no está allí donde está”.

Ella le dice que él está en tal punto, donde ha querido matar a su semejante. Su fantasma según Lacan dice que él no está ahí donde dice estar. Dice irónicamente: “Está muy claro que, desde el punto de vista de la realidad, ese fantasma es insostenible, y que ponerse a ladrar como un perro en un cuarto donde no debe estar, no es la mejor forma de escapar a la atención”.

Lacan aclara: “No decimos que Ella Sharpe esté completamente errada. Intentamos articular los mejores modos de dirección que habrían podido permitir una adecuación más completa. Esto, bajo total reserva, ya que nosotros no tendremos jamás la experiencia crucial de este caso” podemos extraer entonces: De un error se extrae una verdad. No se trata de decir que Ella está completamente errada. Si además de afirmar esto bajo la total reserva que nosotros no tendríamos jamás la experiencia crucial del caso. Se trata de decir algo que propicie mejores modos de dirección. La analista le interpreta al paciente su omnipotencia, mediante la agresión imaginaria. Este error en la interpretación conduce al error en la relación de objeto. Consiste en la teorización de un objeto en tanto objeto pre genital.

La  crítica de Lacan es que estos llamados objetos pre genitales no son otra cosa que significantes. Los errores de confundir objetos con significantes son reveladores. De hecho, Lacan  considera al error instructivo o mejor dicho a las errancias. Para mayor referencia: “Me verán constantemente utilizar las mismas vacilaciones, hasta los impasses que se manifiestan en la teoría analítica, como siendo ellos mismos reveladores de una estructura de la realidad con la que tenemos que ver”.

Aplica, decimos nosotros el psicoanálisis a los errores conceptuales, en la práctica y a los analistas. Lo destacable para Lacan es lo siguiente, refiriéndose a un ejemplo: “por ejemplo al que me referiré es de 1956 (Nro. De Julio/Octubre del International Journal of Psychoanálisis, Vol. 37). Es un artículo, creo de alguno de nuestros colegas parisinos, no lo designaré por su nombre en tanto no es su posición personal lo que está así enfocado. Y está claro que en este artículo extremadamente curioso, reservado en sus conclusiones, y del que no resulta verdaderamente más que esta conclusión formalmente articulada; no hay, en consecuencia, ningún contenido inconsciente específico en las perversiones sexuales, puesto que los mismos hallazgos pueden ser reconocidos en los casos de neurosis y psicosis. Hay algo bastante sorprendente, que ilustra todo el artículo, que uno se da cuenta que parte de una confusión —verdaderamente mantenida de manera constante— entre “Fantasma” perverso y perversión. De hecho que hay fantasmas conscientes e inconscientes que se recubren. Que los fantasmas se manifiestan, con la apariencia de recubrirse, en las neurosis y en las perversiones, y se concluye de esto con asombrosa soltura, que no hay diferencia fundamental, desde el punto de vista inconsciente, entre neurosis y perversión. Hay ahí una de las cosas más sorprendentes donde ciertas reflexiones que se presentan, ellas mismas, bastante libres de la tradición analítica y que son como una especie de revisión de valores y principios. De hecho, es de esta cuestión de la relación del fantasma y la perversión que nos lleva a ocuparnos hoy a continuación de eso que hemos aproximado la ultima vez, a saber, hemos comenzado a indicar los términos más generales de la relación del fantasma con la neurosis”.

O sea que Lacan se propone revisar las consecuencias clínicas de semejantes afirmaciones.

El error de comprender, es el error más grande respecto de la perversión: “El error más grande es el de imaginarnos que todos nosotros comprendemos la perversión, en tanto que somos más o menos neuróticos sobre los bordes, por lo tanto tenemos acceso a estos fantasmas perversos. Pero el acceso comprensivo que tenemos al fantasma perverso no da sin embargo la estructura de la perversión, aún cuando de alguna manera ella llama allí a la reconstrucción, y si ustedes me permiten tomar un poco de libertad en mi discurso de hoy, es decir, dar un pequeño brinco hacia afuera, les evocaré ese libro marcado por el sello de nuestra época contemporánea que se llama Lolita. No les impongo más lectura de ésta obra que de una serie de otras que parecen indicar una cierta constelación de interés alrededor justamente del resorte del deseo. Hay cosas mejor hechas que Lolita sobre el plano, si se puede decir, teórico. Pero Lolita es a pesar de todo una producción bastante ejemplar. Para aquellos que la entreabrirán nada parecerá oscuro en cuanto a la función devuelta a un otro. Y evidentemente de una manera tanto menos ambigua, que uno puede decir que curiosamente el autor se coloca en una posición seguramente articulada con lo que él llama la charlatanería freudiana, y no da allí sino muchas reanudaciones de una manera que le pasa verdaderamente desapercibidas  el testimonio más claro de esta función simbólica de la imagen de otro”. Se basa en el error que cometemos al no considerar la función simbólica de la imagen.

Así revisa la función que cumple lo que en la teoría se llamó el objeto parcial que para Lacan se reduce en un principio al significante. Lo dice así: “En ultimo termino, las especulaciones de Winnicot sobre el objeto transicional se relacionan con las meditaciones del círculo kleiniano. Esta “parcialidad” del objeto tiene la relación más estrecha con la función de la metonimia, que se presta en gramática a los mismos equívocos: es la parte tomada por el todo. Esto deja todo abierto como verdad y como error: Como verdad: esta parte se transforma y se convierte en el significante. Como error: nos referimos a la realidad para comprenderla. Vean la relación entre el objeto del deseo en tanto que su estructuración como objeto parcial es fundamental en la experiencia analítica, y que el correlato libidinal, por este hecho, es aquello que permanece más irreductiblemente investido a nivel del cuerpo propio; esto constituye el hecho fundamental del narcisismo y su núcleo central”.Como se aprecia, las consecuencias clínicas son varias: los objetos de lo que habla la teoría post freudiana son significantes. La parcialidad de esos objetos tiene relación con la metonimia. El objeto parcial se distingue de la dimensión libidinal puesta en juego en el sentido en que lo libidinal queda irreductiblemente investido a nivel del cuerpo propio, a diferenciarse de los otros objetos. En definitiva, todos los comentarios de Lacan sobre la práctica analítica se centran en lo que llama el error conceptual.

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