Entrevistas&Reportajes

Entrevista a Silvio Fischbein. Segunda parte

Publicado en Lectura Lacaniana: 31 enero, 2014
 
 
 
E: ¿cuál es tu relación con el psicoanálisis? 
S. F : Yo tuve mucha suerte con mis cuatro analistas que tuve en la vida, yo invertí una fortuna en el psicoanálisis, yo empecé a analizarme el día anterior a cumplir 15 años, algún día ustedes me van a tener que dar una medalla de oro.
(Risas). Son estos 50 años ininterrumpidos, de análisis. No concibo vivir sin mis sesiones porque es un espacio que es para mí, para pensarme, yo casi te diría que si mi analista habla o no hablar me da lo mismo.
 
E: ¿Y el análisis incidió en tu veta artística, en tu creación?
S. F: ¡Qué pregunta difícil! No, incidió en mi vida. Con lo cual obviamente se ve reflejado en mi obra, pero no.
 No directamente.
De mis cuatro grandes analistas, uno lo sigo teniendo, y por suerte, nunca jamás ninguno de los cuatro se metió con mi obra. Sí, por ahí, trabajé mucho en análisis mi relación con el arte, mi relación con el poder o no poder hacer, con el mostrar o no mostrar, con producir o no producir, pero eso lo trabaje ahí. Por suerte nunca salió, yo creo que eso hubiese sido el final de cualquier tratamiento mío si se ponen a interpretarme una obra, guarda, si yo la llevó a la sesión es distinto. . ¡Una obra es una obra! Es una obra en mi taller que si a esa obra la llevo a sesión, pero si llevo la obra a sesión, vale lo que pase ahí. Pero una vez que la sacás de sesión: es una obra y listo, es una obra y chau.  O sea que incide tangencialmente en tanto y en cuanto incide en tu vida. Fuera del análisis, fuera de la sesión, qué tiene que decir de mi obra. Tampoco tiene que decir ni siquiera de mí fuera de la sesión.
 
E: ¿Y esto que vos hablas de la mirada y del encontrarte con cosas, siempre fue así o desde hace un tiempo empezó a pasar?
S.F: Esta sí es una pregunta difícil. Sí, es una pregunta difícil porque hubo una transformación, o sea yo tuve una formación tradicional y yo me atreví a romper y a asumir mi mirada no hace mucho tiempo. Yo te diría que empecé hace unos 15 años, hasta ese entonces yo pretendía llenar las salas del cine, pretendía todo lo que supuestamente pretende una artista convencional y fue un acto, una cosa determinante, yo estuve muy enfermo hace unos años, viste esas enfermedades que uno empieza escuchar las arpas del cielo y yo no sabía cuál era el resultado y dije: “¡má sí, si mis perspectivas son estas yo me pongo a hacer lo que se me canta!”, y ahí yo siento que sí hubo un quiebre con todo lo anterior, cuando realmente me decidí a hacer lo que se me cante le guste a la gente o no le guste la gente.
 Las normas del buen arte, quedaron de lado. Hago lo que se me canta.
 
E: O sea la transformación estuvo más en la decisión de seguir eso…
S.F:  Sí, sí.
 
E: Eso ya estaba desde antes y vos decidiste seguirlo a raja tablas a partir de eso…
S-F: Totalmente. Totalmente. Eso fue para mí un quiebre y qué bueno, no fue hace tanto, fue hace siete años, pero también es cierto que me empezó a ir bien a partir de ahí.
Yo creo que eso es importante porque en realidad es lo que la gente espera del arte, de un tipo jugado por lo que quiere, por lo que desea.
Fue todo un proceso: todos sabemos vamos a morir, y una cosa es saberlo y otra es que te pongan tarjeta amarilla y no sabés en qué momento te pusieron la roja: “¿qué estoy esperando para vivir?”.
 
E: Se acabó el posponer…
S.F: Se acabó. “¿Qué estoy esperando?”. Eso para mí tengo que reconocer que fue fuerte, pero por ejemplo también me llevó a cambiar de analistas, a cambiar muchas cosas, a separarme, no por primera vez, por segunda vez. Me llevó a un montón de cosas. El tema de la enfermedad para mí fue un aprendizaje de la salud. Hasta el día de hoy.
 
E: ¿Y cuál es tu relación con Carlos Dante García?
S. F: Con Carlos nos conocemos hace mucho, mucho, mucho tiempo, pero mucho, 40 años, él era compañero de estudios de la madre de mis hijos, que fue mi primer mujer, y siempre yo creo que fue una relación de mucho afecto, de mucho respeto, entonces yo me encuentro con Carlos tal vez una vez por año o una vez cada dos años, y podemos charlar, podemos hablar lo más bien.
 
E: Vos estuviste en un seminario de él, en el seminario “la interpretación”.
S. F: Sí, sí, fue ahí en Callao.
 
E: ¿Y fue la primera, la única vez que estuviste con él?
S.F: Sí, sí, sí. Yo lo respeto muchísimo a Carlos, lo quiero muchísimo, hemos vivido muchas cosas juntos y cada vez que no juntamos podemos charlar y hablar y yo creo que nos respetamos mucho, fundamentalmente.
 
La entrevista finalizó con un recorrido muy cálido por las aristas de su casa y fuimos convidadas con la intimidad de un artista desvestida ante nuestros ojos, el taller de Silvio y la inmensidad de sus obras que trascienden toda posibilidad del decir.
 

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario