Entrevistas&Reportajes

Entrevista a Ricardo Coler

Publicado en Lectura Lacaniana: 5 marzo, 2013

 

                        Primera parte: “Literatura, psicoanálisis y malestar”

….Desde su invención, el psicoanálisis incomoda, al revelar que el hombre no es amo de sí mismo, contra las ilusiones de la razón. En esto no anuncia una buena nueva. Sin embargo, el psicoanálisis perdura a pesar de las críticas incesantes, lo cual demuestra, ante todo, su vitalidad… “¡Escuchen a los autistas! ”    Jean Claude Maleval 

Un recorrido por sus inicios en el análisis y su relación con la literatura. Su severa crítica a los psicoanalistas, a pesar de reconocer el aporte del discurso analítico a la comunidad, por ir en contra de lo políticamente correcto, en su modo de decir.      F.V y P.P
E: Leyendo tu revista, se puede apreciar que la mayoría de los temas son tratados desde el psicoanálisis. ¿Cuál es la relación que vos tenés con esos dos campos, la literatura y el psicoanálisis?
RC-. La mirada de la revista está íntimamente relacionada con el psicoanálisis y los temas que trata son los mismos que aborda el psicoanálisis. Nosotros tenemos cierta ventaja respecto del psicoanálisis, hemos encontrado una manera de tratar los mismos temas, sin citar, hablar o establecer frases críticas, y eso produce un efecto que es maravilloso. Es algo que lamentablemente se pierden las organizaciones psicoanalíticas. Hay un malestar contra los psicoanalistas.
E: ¿Un malestar?
R.C: Si, pero es un malestar raro, por un lado la gente aprecia el saber del psicoanálisis, pero por otro lado…hay malestar. El psicoanálisis se lleva  mal con la cultura, se lleva mal con la sociedad. Todo esto empezó por una experiencia propia de la revista, que es un grupo donde hay gente reconocida, hay premios de la literatura, como Alicia Dujovne,  Eugenia Zicavo, son todos egresados de la facultad, filosofía o sociología, gente muy preparada y con mucha lectura, pero cuando les nombran a Lacan….., o cada vez que yo traigo un tema del psicoanálisis, es una lucha encarnizada con el resto de la redacción. La única razón por la que siguen aceptando los temas del psicoanálisis es porque reconocen los efectos que producen en el público. Ellos están irritados con el psicoanálisis y los psicoanalistas. Es un fenómeno raro porque es gente que está acostumbrada a leer textos complejos, porque Lacan no es el único que escribe difícil; y sin embargo…. se produce algo visceral cada vez que se toca el tema del psicoanálisis lacaniano. Y fue un tema que nosotros exploramos bastante…
E: ¿Específicamente el psicoanálisis lacaniano?
R.C: Sí, específicamente el lacaniano porque Freud escribía muy bien. La sensación de la gente, que parece que es algo que los lacanianos deberían tomar en cuenta es que los gozan, que tienen la posición de saber algo que los demás no saben y cada vez que tratás de acceder a eso, te gozan. Te hablo de gente que no tiene ni el deseo de ser analista, ni intensión de volverse lacaniano, entonces la pregunta que surge es ¿por qué habría que cambiarlos si el lenguaje lacaniano es así?.  Doy siempre el ejemplo cuando se habla de medicina uno ve cuando hay consejos: para los recién nacidos sobre los planes de vacunación, para las embarazadas o para lo que se sea, el lenguaje que usa la medicina no es un lenguaje técnico y complicado como cualquier otro lenguaje científico, la medicina encontró, como si fuera una interfaz, una forma de llegar al público, para que otros saberes no ocuparan ese lugar, porque si se hubiera mantenido en el mismo lugar crítico que hoy se mantiene el psicoanálisis, seguramente hoy la población estaría mucho más teñida, por la religión, el curanderismo, las ciencias ocultas, los saberes particulares u hogareños. Sin embargo ellos encontraron una manera de hablar a la población utilizando las palabras, el lenguaje para poder causar ese efecto, sin necesidad ni de mentir ni de hablar en difícil y que tengas que ser médico para entenderlo.
E: ¿El psicoanálisis no hace eso?
R.C: Esa es la otra pregunta ¿por qué el psicoanálisis tendría que hacer eso? Eso no fue así hasta que Miller dio la indicación de salir de a la comunidad, y eso es mentira, lo defiendo ante cualquier situación. Es mentira que los psicoanalistas quieran salir a la comunidad, no es verdad. Yo he tenido experiencias, puedo contar cien anécdotas respecto de la revista de los problemas que hemos tenido con los psicoanalistas. Ojo, yo puedo decir esto porque es lo mismo que alguien que es judío y cuenta chistes de judíos, o sea, nadie lo va a acusar de antisemita; con los psicoanalistas a mí me pasa lo mismo, yo defiendo a muerte la importancia del psicoanálisis y la difundo, no es que me paso burlando de los psicoanalistas, al contrario. Pero hemos tenido problemas cada vez que llamamos a uno, no todos por supuesto, Carlos (Carlos Dante García, psicoanalista) en ese aspecto según frases de los chicos: “parece normal”, pero hay casos… contestaciones de gente que parece vivir en otro mundo.
Me acuerdo en un momento había un grupo que había comenzado a trabajar el tema de la salida a la comunidad, eran cuatro psicoanalistas y nosotros les dábamos un lugar en la revista. Fue una experiencia calamitosa, no por el nivel de las chicas que era maravilloso sino por la forma de relacionarse con la gente. Había que llamarlas muchas veces, contestaban de mala manera, todo había que consultarlo con el más uno, no les importaba la fecha de cierre, y cuando mandaban, mandaban algo porque igual acá se lo corregíamos. Uno tiene que entender que en un medio, sobre todo cuando es un medio que va a la gente, que se vende, hay algunas reglas que no son las reglas del psicoanálisis: la fecha de cierre es la fecha de cierre, la cantidad de palabras es la cantidad de palabras y si vos no mandás algo que se entienda no te lo publicamos, o sea: ¡no me expliques lo que dice!
E: ¿Pero entonces el malestar es con los psicoanalistas o con el psicoanálisis lacaniano?
R.C: Voy a contar una anécdota sin decir las personas: una vez llamó para amenazarnos alguien con una función muy elevada en una institución psicoanalista, porque no le gustaba lo que publicamos, y después dijo: -“Lo tenés que sacar”-. “, contesté: “No, no lo voy a  sacar, ¿por qué lo voy a sacar si esto es un medio?”-. –“Bueno, ¿sabés quién soy yo? Soy el presidente de…”-, en ese momento, le dije:-“¿Y a mí qué me importa quién sos vos?”-, o sea, como si ser presidente de esa institución le daba un poder sobre alguien que no está en la institución, alguien a quien no le interesa participar de esa institución. Era tal la impostura y la soberbia…. Eso por un lado.
Por otro lado con Lacan no, me parece que por alguna razón él decidió dar los seminarios de esa manera, eso es lógico, él tuvo una intensión equivocada o no, tuvo una intensión, ahora, no todo el mundo es Lacan. Si hizo eso para los psicoanalistas, perfecto, hay alguna razón por la que hay que estudiar, analizarse y meterse en el tema y mostrar que uno tiene realmente deseo del analista. Pero no todo el mundo tiene deseo del analista, yo, por ejemplo, no tengo ese deseo, he ido muchos años a la EOL, hice el Instituto Clínico de Buenos Aires y hace diez años que voy a los seminarios y leo página por página con Juan Carlos Indart, seminario por seminario, y me interesa muchísimo el tema, pero no tengo ese deseo del analista, al igual que la mayor parte de la población. Entonces, si vos a alguien le hablás en este sentido y de esta forma lo infectás.
Lacan habla muchas veces de que el psicoanálisis tiendo a desaparecer, es una idea un poco depresiva, Y tampoco hay que seguirla al pie de la letra, algo se puede hacer por qué sino, como en el ejemplo que daba con la medicina, otros saberes ocupan ese lugar. Además hay una cosa que es innegable respecto del psicoanálisis lacaniano en relación a la comunidad: va perdiendo. Uno siempre puede echarle la culpa al otro pero la verdad que en estos últimos años va perdiendo porque todo lo que sea cognitivo va por un lugar muchísimo más importante, la psiquiatría a ocupado un lugar muchísimo más importante, las drogas, todos han avanzado muchísimo mientras que el psicoanálisis lacaniano se ha quedado reunido, se han quedado hablando entre ellos y han perdido. Y ahí hay un asunto importante: como dirigir, cada vez que el psicoanálisis, o las instituciones psicoanalíticas, quieren meterse a trabajar con la comunidad, ¿a quién ponen al frente?: ¡a un psicoanalista! Hay mucha gente que es profesional en eso, hay mucha gente que sabe, que entiende cómo se hace eso, y el psicoanalista no es una persona que está de por sí entrenado.
Y hay otro tema, el de la escritura…
E: El tema de la escritura….
R.C: Si, el tema de la escritura, hay muchos más psicoanalistas que escriben que psicoanalistas que leen, porque lo psicoanalistas tienen un nivel de producción altísimo. Ahora, como la escritura lacaniana es compleja, los términos son complejos, hay un problema con el sujeto y el predicado, los tiempos verbales y la gramática que se esconde detrás de la jerga lacaniana; pero no es un problema de jerga, es un problema que a cualquier escritor se le complica revisar, es un problema de escritura por la posición del analista, cuando uno trata de cambiarle una palabra, es muy difícil. Cuando algo está mal escrito porque está mal conjugado el verbo, porque está mal puesta la preposición, porque está mal armada la frase, se hacen correcciones. Por ejemplo, mis libros pasan por lo menos siete correcciones. Ahora terminé de escribir una novela, la entregué y me la devolvieron cinco veces, y cada vez que me la devuelven tienen razón, y estoy acostumbrado a escribir, estoy escribiendo hace mucho tiempo. Nunca se me ocurriría discutir o decir -“No, porque Lacan dijo …”, y me parece que ese es el principal problema.

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