Entrevistas&Reportajes

Entrevista a Liliana Heer. Segunda Parte.

Publicado en Lectura Lacaniana: 1 septiembre, 2013

E. Definen su escritura como: sin red, caligrafía del vacío, interpelación cáustica de mitos, supersticiones y creencias; es difícil permanecer inmune al vértigo de lo que leemos. ¿Qué característica tiene este escribir sin red?
L.H. Es un estado de indefensión, de no-saber, de turbación. Fuera del malabarismo de la duda hiperbólica, “la farsa de don René” como alude Bataille al saber previo sin perder jamás la calma.
E.¿Cómo se formó “Autopistas de la palabra”? -¿Fue su manera de hacer confluir el psicoanálisis y la literatura?
L.H. La crisis de 2002 impulsó el pasaje de un grupo de discusión teórica -un cartel del que era más uno, integrado por María Moreno, Arturo Frydman, Nicolás Peyceré y Fernando Murat- a las Jornadas de Literatura y Psicoanálisis. Autopistas de la palabra fue un intento de apropiación del legado creativo para pensar la Argentina actual utilizando el pasado como brújula. La obra de arte hace hablar, incita a la proliferación y a la vez implica un desafío porque escapa a ser definida. ¿Qué le hace decir a un psicoanalista? Para Freud, el arte es una formación del inconsciente, en tanto Lacan la inscribe en el registro de la producción, del objeto.
E. ¿Qué relación establece entre la práctica del psicoanálisis y la práctica de la escritura?
L.H. Una relación asintótica, siempre al borde del encuentro, que reproduce la fórmula del “no existe”.
E. Nosotros encontramos en la EOL una orientación, la orientación de J.A. Miller. Para nosotros es una escuela creativa y de investigación en el psicoanálisis en intensión, el pase y el psicoanálisis en extensión. Dado que usted estudio psicoanálisis -¿Que la llevó al análisis lacaniano? ¿Que encuentra de distinto en la EOL para desarrollar su práctica de analista?
L.H. Mi acercamiento a Lacan se originó en la atracción por su escritura. J. A. Miller es desde varios ángulos un Uno providencial, sabe de la inspiración, es maestro en gradientes de tiempo. Supo “aprovisionarse”          -como el mismo lo enuncia- de Lacan y de innumerables otros saberes.La EOL es una comunidad que se distingue al menos por tres rasgos esenciales: el intenso work in progress investigativo de los conceptos fundamentales, la oportunidad de transmitir experiencia a través del pase y el conceder un lugar privilegiado a las manifestaciones artísticas.
E.- El análisis lacaniano, ¿incide en su escritura y sobre su forma de encarar la escritura?
L.H. Sin duda incide por varias vías no directas. Me interesa en especial el corte, la pausa, ciertos detalles, el montaje, hacer funcionar la resonancia; conducir la trama de tal modo que en los personajes devengan transformaciones impensadas. Volviendo a una pregunta anterior, la economía de lenguaje a la que me refiero es consecuencia de una voluntad –nitzscheanamente hablando- de matematisación.
E. ¿Cómo considera la práctica de la escritura y la práctica del psicoanálisis? ¿Incluyendo la política o por fuera de la política? ¿Son ascéticas?
L.H. La caída de los ideales no puede no llevar a despedirnos de la pureza; en esa línea, me resulta difícil imaginar el fuera de la ficción política.

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