Entrevistas&Reportajes

Entrevista a Daniel Santoro. Parte IV

Publicado en Lectura Lacaniana: 7 marzo, 2016

 

“Mirada es algo que se despliega a pince­ladas sobre el lienzo, para hacerlos deponer la vuestra ante la obra del  pintor.” Jacques Lacan, homenaje a Marguerite Duras

 

E: ¿Qué te llevó a interesarte en Las meninas?

Las meninas es un tema,  es un cuadro que cuando voy a España lo miro muchísimo, es casi una meditación, es una pintura muy interesante que revela a Velásquez como un pintor, aparte de desmañado, de desatento con el oficio, los detalles, tiene una atención muy concentrada en algunos puntos que le evitan tiempo de pintura, es un pintor que no le gusta pintar, como que él quiere estar ahí mirando lo que pinta, lo que pintó, no le gusta estar en la tarea, trata de hacer todo para hacer lo mínimo, un terciopelo, una plata, le pone un botón de blanco de titanio y ya te hizo platería, cosas que no sabés cómo carajo la logra y la logra con nada, con un fondo sucio de paleta y ya lo logró, como diciendo ya está…

E: ¿Una pintura rápida para esa época?

Sí, pintó rápido. Logró una excelencia increíble, es el mejor pintor, pero se nota que no goza de la tarea de pintar, es más bien como que “puta, tengo que pintar”, hay mucha meditación, mucho pensamiento antes de hacer, y eso es loco, es extraño. Caravaggio es todo lo contrario, se pone ahí y sentís las horas de Caravaggio en la pintura. A mí me llama la atención cómo logra esa espacialidad, es muy moderno eso, por eso lo amaban Picasso y demás pintores. Aman a Velásquez por esa economía de medios, para resolver las cosas de una manera impresionante.  Después está toda la mitología del cuadro, cuando Foucault lo toma en Las palabras y las cosas, yo lo discerní con la maqueta esa que hice de Las meninas. Este es el cuadro, yo hice una maqueta para discernir el tema de lo que se ve en el fondo del espejo, miren por ahí por la mirilla, en el espejo. (Nos muestra una maqueta tridimensional que hizo del cuadro con todos los detalles y nos hace ver cómo lo que se refleja en el espejo es el cuadro de Velazquez)

E: Se ven los reyes….

Claro, ves los reyes, los ves porque están pintados acá.

E: ¿En el cuadro ?

Claro, no están posando adelante, están posando acá, pero no se ven en el espejo, porque el espejo está corrido dos metros y medio, vos estás posando aquí y el espejo está allá.

E: Es lo que está pintando Velásquez.

Lo que se ve en el espejo, al contrario de lo que aseguran todos, es la pintura de Velásquez, no los reyes, Lacan toma lo que dice Foucault, y dice: bueno, están la representación en el espejo, no es cierto, el espejo es una representación de la  representación de Velásquez.

A: ¿Eso es lo que vos ubicás que es como el error de Lacan, respecto de Las Meninas?

Claro, es un error de Lacan, pero primero es  un error de Foucault, mira erradamente porque toma otras versiones, la de  Foucault.  Nadie mira, esa es otra de las cuestiones, nadie mira el cuadro realmente. Todos miran sobre lo que otros miraron y es sobre la capa de semántica donde se mira, no se mira el cuadro, se mira una capa de semántica, no hay una mirada original.

A:¿ Es como si se mirase lo que fue dicho del cuadro?

Una vez que alguien dijo algo, el cuadro desaparece, ya está debajo de esa capa de semántica, vas a mirar lo que se dice, no miran el muslo de la criada de Sívori,(Alusión al cuadro “El despertar de la criada”), miran los pies de la criada de Sívori, qué pies horribles, todo el mundo habla de los pies y resulta que el muslo tiene 35 cm. más largo de lo normal, es un muslo anormal, y nadie dice el muslo porque todos dicen el pié, parece lo de la carta robada, donde está la evidencia no se mira porque no hay semántica para dar cuenta de eso. Mantener la mirada sola te hace muy paranoico, empezás a ver cosas, se desliza la imagen, no está quieta, entonces se pone un fijador  semántico, un barniz semántico.

A: No dejarse mirar por el cuadro, no dejarse atrapar, ¿ir a mirar con lo que se dice del cuadro?

Esa es la intermediación que hay, por eso lo imaginario solo es algo que se mueve demasiado.

A: Lacan dice que el pintor nos hace entrar en el cuadro….

Exacto, entonces quedas capturado ahí, es un punto de captura, está en un  Seminario …

E: Una trampa para la mirada…

La trampa del ojo. El Trompe-l'œil, por eso es raro eso, mirar solamente mirar sin articular, sin lenguaje, sin nada, es una mirada totalmente paranoica, lo que terminás viendo es como un aleph, está todo ahí, empezás a ver cosas, eso  hace el método paranoico crítico de Dalí. Dalí era amigo de Lacan, él desarrolla el método paranoico crítico donde ve cosas, empieza a mirar y empieza a ver cosas. En el Angelus de Jean Millet, (obra  donde dos campesinos que están rezando), él ve el cuadro y lo analiza con ese método en un ensayo, El mito trágico del Angelus de Millet. Era el emblema de la época de la religiosidad del campesinado francés, todas las iglesias tenían representaciones de ese cuadro.  Van Gogh hizo muchas versiones, Dalí lo mira de forma paranoica y crítica y dice no, no hay nada del campesino piadoso, ahí pasa algo entre ellos dos porque hay una distancia inadecuada entre el hombre y la mujer, entonces dice: ahí hay algo. Lo hace analizar por un amigo del Louvre, que era el director del Louvre, lo hace analizar por rayos X y había una caja en el medio, en el piso, estaban enterrando al hijo. Millet se dio cuenta después que era un cuadro muy trágico y lo tapó y le dio una representación religiosa.

E: Había cierto velo, algo no se veía.

Claro, él miró realmente, escúchenme,  acá pasa algo. Eso es paranoia… despierta una paranoia, ves detalles, cositas, y decís: epa…

E: Es interesante la mirada que propones, similar a cómo trabaja un analista, escuchar desde dónde es dicho algo, no desde el lugar en que alguien se ve, sino atender a  lo que queda por fuera. Uno no escucha como alguien se define o lo que dice desde el sentido, acá sería similar mirar la imagen,  el cuadro, sin un sentido previo.

No hay sentido previo, exacto, sino siempre vas a mirar ahí donde dicen que tenes que mirar.

E: Cuando un analista escucha el sentido, no aparecen otras cosas.

Claro, exactamente, es tal cual. La mirada ya tiene un sentido dado porque ya está dicho, “el Ángelus de Millet”,  ahhh bueno tiene que ver con la obligación religiosa de la época, es un Ángelus, listo, ya está.

E: Vos decís que Lacan fue a ver el cuadro con un sentido,  el de Foucault?

Claro, ya lo vio, es muy difícil, pero yo hice la maqueta porque sospechaba de ese espejo que nadie puede verse en un espejo si está allá el espejo, el punto de fuga está a dos metros y medio, nadie se ve en un espejo que está allá. ¿Para qué pondría Velázquez en la mecánica del cuadro un espejo? ¿para qué  los reyes se miren en el espejo? es interesante poner un espejo en esa posición porque los reyes ven cómo pinta Velásquez, eso es divertido, para posar ahí horas, están viendo cómo pinta Velásquez. Esa es la operatoria del cuadro.

E: Es un cuadro que pone en juego el lugar del espectador. A quién pinta Velázquez, y qué mira el pintor.

E: ¿Qué pensas  de la relación entre  la política, arte y  psicoanálisis.?

No tengo una idea de arte y psicoanálisis y política. Arte y psicoanálisis me interesa, me interesa todo lo que dijo Lacan sobre arte, si bien Lacan no formula una estética pero tiene el tema del vacío y demás, muy interesante.  Desde la política no sé qué decirte, no me entra en ese binomio, no lo sumaría. Hablando de Laclau me parece que ahí se juntaría. Las charlas con Jorge Alemán son las que ajustarían al tema política porque precisamente, todas las críticas al capitalismo, el corte en el discurso capitalista y demás lo plantea muy bien Jorge Alemán, me parece que tiene una nota ahora en página 12.

E: Si, salió hace poco una nota en página 12 sobre la caída del Nombre del Padre 

http://lecturalacaniana.com.ar/revista/simple.php?p=60&s=4&h=1

Me la mandaron hace poco, está muy bien esa nota, me gustó porque está aclarándolo un poquito más.

E: El bar sería la conjugación entre la política, psicoanálisis y arte, ¿ese podría ser  el punto de encuentro?

Si, claro el bar es un punto de encuentro.

 

Muchas gracias.    

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