Entrevistas&Reportajes

Entrevista a Daniel Santoro. Parte II

Publicado en Lectura Lacaniana: 14 octubre, 2015

 

E: El peronismo toma el capitalismo, ¿pero para ubicar una supuesta igualdad?

El fantasma del peronismo es el reparto de la riqueza, ¿cómo vas a repartir la riqueza? La plata es mía, ese es otro fantasma que opera ahí. Entonces claro, la democratización del goce, el capitalismo contra natura, es una bomba de profundidad en el capitalismo el peronismo, por ese uso que hace. El capitalismo es piramidal, más arriba, menos hacia abajo y se amplía infinitamente. El peronismo intenta hacer la pirámide de otra manera, anularla, invertirla, una pirámide invertida, sería esa la utopía peronista, y eso es terrible. El peronismo estalla ahí, no puede suceder que alguien le ponga un límite al capitalismo, el peronismo intenta poner un límite, ponerle un palo a la rueda sin fin del capitalismo, al goce sin límites que plantea el capitalismo. Vamos siempre en más, siempre en más… el sistema financiero, “nos olvidamos del laburo, dejamos todo a los trabajadores, abstraemos todo, la riqueza es una cosa que la tenemos nosotros, nadie sabe qué carajo es la riqueza, es toda nuestra”… Hicieron eso, todo lo que antes eran cuentas, números, 100 trabajadores, producimos estos 100 coches, tanta guita, tenemos 1000 trabajadores, le hacemos caso a los trabajadores, el capitalismo humanista, hacemos una ciudad para que los tipos laburen cerca de la fábrica, así laburan mejor. Todas esas cosas largaron ancla, eso es una pelotudez, “abstraemos todo, ya está, nadie sabe dónde está la plata”, se la chuparon todos esos así. En ese nivel donde estamos ahora girando sobre sí mismos, el capitalismo como significante amo sería, entonces nadie puede ponerle ahí algo, producir un corte en la razón capitalista. El peronismo propone en cierto modo un corte, decir: “no, paremos, vamos a ver”, relativizamos las cosas, no es todo, hay un no todo, algo que está fallando ahí y vamos a ver de qué manera lo resolvemos y es un horror eso Guillermo Moreno es parte de ese trauma, ¿se acuerdan de la figura de Guillermo Moreno? A mí me encantaba por eso, es el monstruo, es la bestia negra, porque la bestia negra ¿qué es lo que hace? De adentro del trauma sale un tipo que dice: “no, usted no va a poder comprar dólares”… listo, falta de libertad total, “no le vamos a dejar importar”, “el último modelo de telefonito no va a entrar al país”, un horror total. ¿Cómo le vas a poner un límite a eso? Los modelos de telefonito ya están todos programados, la rueda está girando, nadie puede decir a ese telefonito no… porque ya rueda ya está girando.

E: La rueda del capitalismo, ¿decís que el peronismo intenta parar eso?

Claro, la rueda  no puede parar. Entonces cualquier que intenta poner algo ahí, es monstruoso, como la figura de Guillermo Moreno, que es un emblema en ese sentido. Es un emblema de la oscuridad del trauma peronista.

E: Vos decías en un programa que justamente te atraía esto… lo fantasmático del peronismo, tiene que ver con esto que estás comentando… ese trauma.

Exacto. Cuando empieza a operar el fantasma peronista empiezan a saltar todas las alertas, fijate que el ataque al peronismo siempre es por el lado de la corrupción, es el único punto débil porque son personas, uno entiende que la gente se corrompe, es parte del sistema capitalista. Pero ese es el punto débil y ahí siempre ataca, siempre los anatemas contra el peronismo surgen del lado de la corrupción porque por el otro lado no pueden abordarlo, por el lado de humanizar el capital, todos los paradigmas ideológicos del peronismo, ahí no se puede atacar. Por eso ahora la figura del Papa aparece como una especie de fantasma también, el Papa es parte del trauma, en un punto está ahí basculando, todo el mundo sospecha que es peronista, como decir: “sabemos que tiene esa cosa del peronismo, le perdonamos”, pero ¿hasta cuándo le van a perdonar? Porque el Papa es peronista, muestra algunas cositas, esa cosa anticapitalista, ahora se va a ver con más claridad, está ahí rezando para humanizar el capital, es el viejo apotegma peronista en un punto, una fantasía, una utopía tal vez, pero tiene sentido, ¿hacia dónde va esta sociedad? Todo el mundo se queda perplejo, saben que todo esto va a chocar, en algún momento determinado va a chocar. Por eso toca el tema de la ecología el Papa, porque la debilidad es que esto no aguanta, la temperatura no aguanta, el capitalismo está provocando un roce tan grande que se va a prender fuego todo, todo el mundo sospecha que no va a estar bueno el final de todo esto, van a sobrar 5 mil millones de personas con la lógica de la técnica, del emplazamiento de la técnica ,la humanidad está emplazada por una razón tecnológica, si fabricas los mejores telefonitos ya no necesitas más que dos personas, antes hacía falta  tener 10 mil empleados. Ahora dos personas, y hay mucha más gente, las cuentas no cierran, ahí tenés las barreras para los inmigrantes, tenés todas las formas de salvaguarda necesarias para que el capitalismo pueda seguir funcionando y 500 tipos se llevan toda la guita. Eso es un suicidio masivo. Los partidos democráticos empiezan a tener libertad, la palabra libertad antes tenía una connotación: era el partido de la libertad; hoy sabemos que el partido de la libertad es de ultra derecha, siempre que dicen partido de libertad son fascistas, de ultra derecha, de la peor calaña. Esa es la connotación que adquiere la palabra libertad  hoy, porque es el reclamo capitalista  de libertad, “déjenme hacer la guita como yo quiero y no me rompan las pelotas”.

E: ¿Vos decís que frente al avance del capitalismo algo de esa ideología utópica es necesaria?

Claro, entonces ese mensaje que trae el peronismo lo contiene. Cuando hablamos de peronismo estamos hablando de una abstracción. El peronismo en general, como me gusta tratarlo a mí, más allá de los avatares, Menem también fue peronista pero estaba del otro lado. O sea que estamos hablando de esa idea, por eso estoy hablando del Papa, no se sabe si es peronista, pero adhiere a esas cuestiones. Si se quiere desde un humanismo cristiano también, y pasando a la política del peronismo también. Todas estas alarmas que suenan por ejemplo, cuando Carrió dice: “Ojo con el Papa”, es porque estamos teniendo un nuevo horizonte, otro ejemplo es Grecia, que empiezan a despertarse a esta nueva conciencia. Va a haber una perspectiva política distinta, tal vez empiece a armarse una nueva estructura, tal vez termine en un gran enfrentamiento, tal vez el mundo musulmán tenga una respuesta en esto, el mundo musulmán es una vuelta hacia atrás de la técnica, el mundo musulmán no entra en una consonancia tal fácil con todas las razones tecnológicas que impone el sistema financiero. Son alarmas que empiezan a saltar, y el mundo entonces se precipita, el Papa dice que hay una tercera guerra mundial, y sí se está desarrollando pero hay que ver si eso llega a un punto en que la humanidad se pueda enfrentar a su destino definitivo.

E: ¿Algo de este pensamiento está en tus obras?

Algunas de esas cosas están presente en mis pinturas, esa nostalgia, una especie de cosa oscura, ese bosque, a mí me gusta mucho la idea del bosque y pinto mucho sobre los bosques, hay muchas obras sobre ese tema, el bosque es el lugar de la iluminación, el bosque tiene esa cosa donde la conciencia se fractura un poco, ¿viste que hay una pintura de Magritte en el bosque?  (Hace alusión a la pintura de René Magritte, El cheque en blanco) A mí me gusta mucho Magritte , esta pintura tiene una chica jinete que está en un caballo blanco, en un bosque, entre los troncos de los árboles. Están los troncos de árboles pero ella se ve en los troncos, no en el espacio entre ellos.

E: ¿Se ve en los troncos?

Si, donde debería estar, no está. Es una elisión de la mirada, se ve donde no debería estar y donde debería estar no se ve. Está sobre los troncos en vez de estar tapada por los troncos. Donde está el vacío no está ella. Hay un inconveniente ahí gravísimo, se intenta reconstruir algo que es imposible, la pintura te lo impide, es muy linda como imagen, creo que Lacan habló de esa pintura en un momento. A mí me gusta el bosque por esa cuestión del misterio de eso que queda oculto, las cosas no se pueden ver enteramente, se devela la verdad, como la aletheia heideggeriana, ese aleteo de la verdad que se ve de a poquito en instantes, fracturada, esas visiones son como iluminaciones en realidad, la lichtung decía Heidegger. La lichtung es esa iluminación, se revela la verdad en un acto, y rápidamente se va porque está ahí dentro del bosque.  Uno cree ver cosas, fantasmagorías, cosas que no se terminan de dilucidar, eso es lo que uno puede entrever del futuro, del destino propio y de la humanidad, está jugado en un lugar oscuro, en un lugar que en un momento tiene iluminación, el claro del bosque es la lichtung, ese claro,  ahí se revela el momento de la  verdad, pero es nada más que un poquito porque está ahí en medio de una maraña de árboles. Es lindo eso porque no hay ninguna certeza, me gusta, no hay ninguna construcción que te pueda dar garantías. La dialéctica nos va a llevar al saber absoluto si se quiere, entonces va a haber revolución, al final está el sujeto revolucionario que va a liberarnos a todos. No es verdad, el mundo no funciona así, no va a funcionar así, entonces esa es una de las cuestiones que a mí me lleva a cierta melancolía, ponerme en el rol de un observador y mirar, tratar de ver algo ahí donde hay una pequeña iluminación, yo quiero ver eso, expresar eso en una obra.

E:¿Encontrás cambios entre el peronismo y este gobierno? Y ¿son positivos o negativos?

Hay de todo, pero considero que este sí es un gobierno que opera dentro del peronismo, al contrario del de Menem, y por eso operan todos estos fantasmas, desde Guillermo Moreno hasta la asignación universal por hijos, ¿qué es eso?… los negros gozando, cogiendo, y la clase media mirando espantada cómo queman de nuevo el parquét, vuelve esa idea. Los negros gozan, siempre queman el parquéT.

E: Ese fantasma, como lo llamás, parece tener dos caras, por un lado lo que le van a sacar a la clase media y por otro lado le van a dar algo a alguien que no lo va a usar bien….

Exacto, que le va a prender fuego como el parquét, siempre hay un goce obsceno del otro y yo sería el que gozaría bien de eso, y el otro goza mal, es el discurso de la clase media.

E: Tu obra, ¿fue influenciada por los diferentes momentos del peronismo?

Si, en general yo me remito mucho al peronismo fundacional, de Perón y de Evita, ahí es donde se instaura el mito, tal vez haya una mitología nueva con el tiempo de todos estos momentos, pero no es mi momento, yo nunca represento la actualidad, necesito esa distancia, me da mucha más libertad, sino caigo en una especie de propaganda política, me quedo atado a las razones de la verdad histórica, es lo peor que te puede suceder, la verdad histórica es un error para el arte.

E: Un error para el arte. ¿Hay gente que hace eso?

Claro, son ilustradores, es otro género, tienen función de propaganda política pero bueno… el arte nunca puede ser reclamado por la política, ningún reclamo desde la política puede ir hacia el arte, todos los reclamos tienen que ir al revés, desde el arte hacia la política. La posición histérica siempre es la del artista, nunca es la de político que sería el amo.

E: ¿Hiciste algunas obras para este gobierno?, por ejemplo  Evita.

No la hice yo, en realidad me convocaron porque la Evita es de Alejandro Marmo (artista plástico creador del proyecto “Arte en las fábricas”). Él es un escultor, es una idea de él, la llevó ahí, les gustó, y me llamaron a mí para hacer el diseño. El diseño definitivo lo trabajamos con Alejandro y con Cristina incluso (Cristina Fernández de Kirchner), es una obra que yo no siento como mía, participé nada más que de eso. No la siento como mía porque es una obra, objetivada si se quiere, puesta ahí en la necesidad de los usos de la política, ella tenía que ser representativa, está sacada de una foto y lo que hice fue trabajar la foto, en realidad es fotográfica la obra. Ningún ícono político tiene valor artístico nunca, salvo el retrato del Che Guevara que hizo Korda, un gran fotógrafo. Todos los demás íconos son representaciones figurativas desubjetivizadas, se depone la subjetividad del artista y siempre son fotos, retratos fotográficos hechos por artistas menores. Fijate qué Stalin tenía una amistad con Picasso, Y Picasso era muy stalinista en la década del ’40 y del ’50 le  hizo infinidad de retratos de homenaje, sin embargo Stalin nunca le pidió a Picasso que hiciera su ícono político porque tan tonto no era,  Picasso hubiera hecho un Stalin con tres ojos, medio cubista, (risas….).  Stalin tiene que ser Stalin, se tiene que ver como Stalin, no puede tener la subjetividad de Picasso. Eso es un tema, por eso la política con el arte tiene ese límite, el límite de la objetividad, tiene que estar en función de eso, ni Lenin, ni Stalin, ni Mao, ni nadie tiene un ícono artístico, nosotros tampoco, la Eva esa es objetiva.

E: Es un ícono en función de la propaganda.

Exacto, y de la necesidad de conocimiento popular, de una lectura popular, no puede haber una lectura erudita o más o menos de acuerdo a la moda artística o una vanguardia.

 

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