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“El Psicoanálisis debe formar parte de la sanidad publica”

Publicado en Lectura Lacaniana: 1 mayo, 2013

Eric Laurent (París, 1945) es el máximo responsable de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, entidad que promueve esta disciplina siguiendo la orientación que marcó el psiquiatra francés Jacques Lacan, quien defendió, a su vez, un retorno a las ideas del creador de este método de exploración del inconsciente, Sigmund Freud. Laurent aboga por un psicoanálisis más accesible y más adaptado a los problemas actuales. El experto promueve los llamados “centros de psicoanálisis aplicado”, presentes ya en Barcelona, Madrid, Málaga y Bilbao, que pretenden hacer llegar esta disciplina a personas que, por razones sociales o económicas, no pueden acceder un psicoanalista.
 

Al hablar de psicoanálisis, a todo el mundo le viene a mente Sigmund Freud y su diván… ¿Ha cambiado mucho la disciplina?

Sigmund Freud descubrió el psicoanálisis en la época victoriana, cuando las manifestaciones de la sexualidad eran reprimidas y ni a las mujeres ni a los niños se les atribuía una sexualidad. Freud constató que los trastornos generados por esta prohibición producían síntomas, que eran las grandes manifestaciones histéricas, sobre todo en mujeres. En nuestra época es justo al revés, hemos pasado de la prohibición a un empuje a tener una vida sexual activa, y casi desde la niñez hasta la vejez hay una presencia de la sexualidad en todos los ámbitos. La primera consecuencia es que se desplazaron los síntomas histéricos, que hoy casi han desaparecido. El psicoanálisis debe ahora, con un diván modernizado, abordar las patologías contemporáneas con los instrumentos derivados de la revelación freudiana.
 

¿El diván sigue haciendo falta, se utiliza siempre?

La presencia de la imagen es crucial en la sociedad actual; el diván representa el mundo sin imágenes. Freud, que era de tradición judía, conocía la oposición entre el enfoque sobre el texto y el enfoque sobre la imagen, de forma que la representación de la imagen está prohibida para dar la importancia no al cuerpo, sino al inconsciente. El diván desconecta el sujeto del cara a cara, de la mirada, de todo lo que puede suponer enfatización con los gestos, para pasar al enfoque de la razón inconsciente.
 

¿Quién puede beneficiarse del psicoanálisis?

Empezó en la época de Freud con todo el campo de las neurosis, la histeria o las neurosis obsesivas, pero después ha habido una extensión a patologías infantiles y a las psicosis, que antes condenaban al paciente al internamiento en un hospital psiquiátrico. Cuando surgió, tras los años cincuenta del siglo XX, la medicación, fue mucho más fácil mantener un diálogo con el sujeto psicótico, y ahora hay una cierta extensión del psicoanálisis a una serie de patologías que incluyen las adicciones en general.
 

Otra de las ideas que existen sobre esta terapia es su extraordinaria duración (muchas veces, incluso, puede tratarse de años), y la poca información que recibe el paciente sobre cómo marcha su tratamiento.

Los tratamientos del psicoanálisis siempre han tenido todo tipo de duraciones. Por ejemplo, el mismo Freud publicó el análisis del músico Gustav Mahler, que duró sólo una sesión. Hay casos que pueden durar unas sesiones y no se necesita más, otros en los que hay una duración determinada, como en los centros de psicoanálisis aplicado abiertos al público, donde es de cuatro meses, pero también hay análisis de larga duración. Pero sea de corta o de larga duración, hay un final, y es cuando el sujeto llega a estar lo bastante satisfecho con su vida.
 

Cuando el paciente identifica lo que motivó su problema, ¿es el momento de acabar el análisis?

Precisamente eso es abierto. Hay un momento en el que se descubre el motivo del problema, y hay sujetos que con esto saben suficiente y lo dejan, pero otros quieren conocer más sobre ellos mismos y sobre la interrogación existencial de la condición humana. Pero siempre hay variaciones y cortes; el psicoanálisis no es un proceso continuo.
 

¿Cree que el psicoanálisis debería formar parte de las prestaciones de la sanidad pública?

Creo que sí; estamos haciendo un esfuerzo para tratar de encontrar un modo de ofrecer una cierta aplicación del psicoanálisis para que los pacientes interesados por esta terapia se puedan tratar dentro de la sanidad pública. También se pueden cerrar acuerdos con los centros de psicoanálisis aplicado, donde con un tratamiento de duración fija podemos ofrecer servicios que son muy apreciados por los pacientes.
 

¿Cómo valora la asistencia psiquiátrica que ofrecen los sistemas sanitarios públicos en la actualidad? ¿No hay un exceso de medicación?

La ultramedicación es hoy en día un problema fundamental, pero al mismo tiempo es una de las consecuencias de los avances de la medicina. Hay que usar los fármacos, sin ninguna duda, pero la distribución de antidepresivos, con protocolo de administración de tres o seis meses sin hablar con el paciente, tiene consecuencias. Hay que evitar los protocolos estrictos de prescripción o la extensión de los fármacos a todos los pacientes, ya que los medicamentos no son una panacea.
 

¿Qué queda por investigar en el campo del psicoanálisis?

Mucho; todo está por saber. Lo que sabemos es una mínima parte del misterio. Creemos que sabemos cómo pensamos, pero queda conocer cómo se articula esto con los afectos y lo que siempre queda en nuestro interior.
 

Usted representa al psicoanálisis de orientación lacaniana. ¿Cuáles son sus características principales?

Hay un debate entre los postfreudianos y los lacanianos sobre si el inconsciente se puede considerar como sólo lo que no es consciente. Nosotros creemos que, aunque hay muchas cosas que no son conscientes, como los movimientos involuntarios que impiden caerse al ir en bicicleta, este no es el inconsciente freudiano. La idea es que el inconsciente se estructura como un lenguaje que influye en todo el cuerpo. La orientación lacaniana trata de investigar esto.
 

En las facultades, la mayoría de los alumnos aprenden psicología desde la orientación cognitivo-conductual… ¿Está marginado el psicoanálisis?

La psicología experimental trata de marginar o dejar de lado el viejo modelo experimental para inventar nuevas terapias. Creo que esto es producto del momento y que el peso volverá a estar en el otro lado de la balanza.
 

¿Puede tener utilidad el psicoanálisis en personas sanas?

No sé lo que es una persona sana. La gente no va a un psicoanalista si no sufre de algo. El psicoanálisis, como curiosidad, sólo está en los libros.
 

¿Hace falta un psicoanálisis más accesible?

Este es precisamente el objetivo que nos hemos marcado para el siglo XXI, conseguir democratizar el psicoanálisis para que sea más accesible. Creemos que hace falta un psicoanálisis renovado que pueda responder a esta realidad.
 

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