Salud Mental&Locura

El enigma del autismo. Parte III

Publicado en Lectura Lacaniana: 8 marzo, 2015

En esta ultima parte, Coccoz comienza con el Seminario 23 de Lacan El Sinthome, tomando el caso del escritor James Joyce.  Considera que en el enigma el acento ya no está en  la falta de significación sino en la causa de la enunciación: ¿quién dice? Para dirigirse a lo singular, lo más particular, el estilo del que enuncia.

Trae el caso de D. Tammet, quien demuestra que su  enigma  no se sitúa en relación al deseo de la madre sino en relación a los números. El misterio a descifrar no está en las letras ni en el inconsciente sino en los números. Mediante los números ha establecido  el lazo con los otros, al mundo.

Para Maleval la salida del autismo se produce gracias a una decisión subjetiva, una elección de franquear la defensa, la pantalla que les separa de los otros, una iniciativa para entrar en el diálogo con el mundo, en un esfuerzo por participar del lazo social aún a sabiendas de la angustia que traerá consigo tal paso.

Coccoz para finalizar promueve defender el derecho del autista de sostener el enigma, de explorarlo y ponerlo a trabajar “porque de ello se nutre el deseo” afirma.

Florencia Vidal Domínguez.

 

                         "El enigma del autismo"III

 

5) El enigma: un arte de entre-líneas

En el Seminario 23 El sínthoma[15], Lacan estudia el extraordinario caso del escritor irlandés James Joyce, gran artífice del enigma, a quien reconoce "el arte de decir entre-líneas."

En la nueva consideración del enigma el acento no se coloca tanto en el vacío de la significación como en la causa de la enunciación: ¿quién dice? y no tanto lo que dice-. Despierta la pregunta por la causa del decir: ¿por qué diablos este enunciado ha sido pronunciado? El quod, en este caso, es atinente a la causa, a lo más particular del autor, su estilo, su marca.

Gracias a estas enseñanzas la orientación analítica ofrece la posibilidad de que, uno por uno, cada quien, pueda conseguir formular con sus palabras, con su estilo, el enigma, el gran problema de la vida, que se reedita en cada ser.

6) El enigma y la poesía de los números para D. Tammet.

Entre los testimonios de los autistas adultos, el caso de Tammet ocupa un lugar aparte: este simpático inglés, diagnosticado de síndrome de Asperger, que se conoce por el lamentable nombre de "autista de alto rendimiento", ha conseguido convertirse en un enigma para la ciencia. Según dice la contratapa de Nacido en un día azul: "Es capaz de realizar complicadas operaciones aritméticas con la velocidad del rayo, aprender un idioma en pocos días y ha conseguido un nuevo récord al memorizar más de 22.500 decimales del número pi."·

Daniel Tammet también jugaba, durante horas, como María, con la arena. Inicia su relato con su nacimiento: "Nací el 31 de enero de 1979, un miércoles. Sé que era miércoles porque para mí esa fecha es azul, y los miércoles siempre son azules, como el número nueve o el sonido de voces discutiendo."[16]

Su experiencia vital demuestra que no ha afianzado su existencia en la compleja dialéctica de descifrar el quod del deseo de la madre como deseo del Otro. Daniel construye una realidad perceptual, racional, estética, tomando como apoyo un quod que ha encontrado en los números: "Los números son mis amigos y siempre han estado cerca de mí. Cada uno de ellos es único y cuenta con su ‘personalidad’. El 11 es simpático y el 5 chillón, mientras que el cuatro es tímido y tranquilo. Es mi número favorito, me recuerda a mí mismo. Algunos son grandes: 23, 667, 1179, mientras otros son pequeños: 6, 13, 581. Algunos son preciosos, como 333, y otros feos, como 289. Para mí cada número es especial.( ")

Su síntoma es su creación, su invención particular a partir de un uso atípico y singular de los símbolos, de los números, en los que él ha situado su enigma a descifrar. Para Tammet el misterio no está en las letras ni en el inconsciente sino en los números. Y esta insólita operación suscita la pregunta por su singularidad ¿quién profiere esos enunciados? ¿qué los causa?

"A veces –comenta-, manifiesto respuestas visuales y emocionales frente a todas las cifras, hasta diez mil, como si contase con mi propio vocabulario visual y numérico. (…) igual que un poeta elige sus palabras, para mí algunas combinaciones de números son más bellas que otras: unas van bien con números más oscuros, como los ochos y nueves, pero no tan bien con los seises."[17]

Asimismo el problema del goce, de la satisfacción, propios del ser hablante se formula para él en términos numéricos: "Si veo un número que experimento como especialmente atractivo en el cartel de una tienda o una matrícula, siento un escalofrío de excitación y placer. Por otra parte, si los números no se ajustan a mi manera de sentirlos, si por ejemplo, el cartel del precio de algo en una tienda es ‘99’ y está en rojo o en verde (en lugar de azul), me siento incómodo o irritado."[18]

D. Tammet ha tratado "el gran problema de la vida" usando del enigma que le proporcionaron los números en su uso idiosincásico: "son mi primer lenguaje, en el que suelo pensar y sentir (…) Si un amigo me dice que se siente triste o deprimido, -lo que toma para él la forma de quod, de enigma- me imagino a mí mismo sentado en la oscura cavidad del número seis para ayudarme a experimentar el mismo tipo de sensación y comprenderla." Adviene, gracias al seis, el quid que le explica la emoción de su amigo. De la misma manera, si lee un artículo en el que una persona se siente intimidada por algo, se imagina a sí mismo junto al número nueve.

Con el misterio de los números Tammet ha construido el lazo a los otros y al mundo: "Cuando cuento los números conforman en mi mente patrones que son coherentes y me dan seguridad. Entonces puedo relajarme e interactuar con cualquier situación en la que me encuentre."[19]

Como lo ha destacado Jean Claude Maleval[20], en los testimonios escritos por autistas adultos, siempre encontramos la constatación de que la salida del autismo se produce gracias a una decisión subjetiva, una elección de franquear la defensa, la pantalla que les separa de los otros, una iniciativa para entrar en el diálogo con el mundo, en un esfuerzo por participar del lazo social aún a sabiendas de la angustia que traerá consigo tal paso. Lo fundamental de un tratamiento es conseguir suscitar la confianza para que esa decisión se precipite y consiga afianzarse en la realidad.

Tammet describe su imposibilidad de entablar relación con sus compañeros y su posterior resolución de abrirse al mundo. "La aguda sensación de aislamiento era algo que yo sentía profundamente y que me hacía daño. Para compensar mi falta de amigos creé unos que me acompañaban en mis paseos por los árboles del patio."[21] Esta es la función del doble que puede ser imaginario o real y cumple el rol de mediador entre el sujeto y el mundo: el autista, reacio al diálogo, habla por procuración, a través de. Entre los dobles que él había inventado destacaba una anciana mujer, de cien años, llamada Anne: "Mirando hacia el pasado podría afirmar que Anne era la personificación de mi soledad e incertidumbre. Era un producto de esa parte de mí que quería habérselas con mis limitaciones y empezar a liberarse de ellas. Al soltarla tomé la dolorosa decisión de intentar hallar mi camino hacia un mundo más amplio en el que poder vivir."[22]

7) Hacia el Foro Internacional sobre el autismo

Amigos, amigas de los enigmas de la subjetividad. Tenemos el deber de unirnos para defender el derecho de los autistas a usar de la potencia infinita del enigma que late en lo simbólico.

Cada uno de nosotros merece la oportunidad de dibujar su enigma, de explorarlo, resolverlo y cultivarlo. Debemos proteger este humano derecho que es tan vital como el aire, la libertad y el sustento cotidiano. Porque de ello se nutre el deseo, el interés, la vida. Por ello queremos incluirlo en la Declaración de Derechos Humanos.

Debemos resistir con todas nuestras fuerzas ante estos amos de la verdad que pretenden reducir la variedad, la multiplicidad de los humanos enigmas a cifras y a estadísticas.

Debemos alzar nuestra voz contra la tiranía de estas prácticas abominables, fundadas en el odio por la oscuridad, por el inconsciente, por el misterio en las letras y en los números.

Debemos defender esta zona opaca, porque allí anida nuestro agalma, en el encanto de lo que no sabemos, aún.

 

 

Bibliografía:

15.      J.Lacan. El Seminario, libro 17: El reverso del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. 1992

16.      Ibid., p.7

17.      Ibid. P.12 El subrayado es nuestro.

18.      Ibid. P.12

19.      Ibid. P.14

20.      Jean-Claude Maleval, L’autiste et sa voix. Seuil. París. 2009

21.      D. Tammet. Op.cit., p.92

22.      Ibid., p.94

 

Fuente: Virtualia Nº 23

 

 

 

Print Friendly

Deja un comentario