Salud Mental&Locura

El enigma del autismo. Parte II

Publicado en Lectura Lacaniana: 8 marzo, 2015

“La angustia es la sensación del deseo del Otro” afirma Lacan; el enigma ante el deseo del otro establece un espacio, un vacío entre este enigma (quod) y la respuesta ante esta pregunta por el deseo del otro. Hay un significante (eso algo quiere decir, hay una significación ahí) y la respuesta, la significación singular de cada uno (quid).

Estos “seres en posición autista” escribe Coccoz nos despiertan angustia al no llegar a entender sus comportamientos, y ante eso que inquieta tendemos a responder con nuestras significaciones e interpretaciones.  “”Debemos mantenernos en el margen del quod” afirma.

Mantener el enigma es poder mantener el equivoco y no tratar de llegar a un solo significado ante el comportamiento del sujeto autista que frente a la mirada y la voz amenazante del otro se ven obligados a entablar una defensa extrema, hasta taparse los oídos, cerrar los ojos…

Florencia Vidal Domínguez

 

                         "El enigma del autismo" II

3) Eso quiere decir…

En la enseñanza de Lacan, la dimensión del enigma tiene un lugar muy destacado. Vinculado fundamentalmente al valor estructurante, formador del deseo del Otro, se convierte en el elemento esencial que, en el campo del Otro, suscita la angustia: "la angustia es la sensación del deseo del Otro."[6] Pero esta angustia tiene un aspecto positivo porque crea una distancia saludable: despierta la curiosidad del pequeño, lo pone en marcha, favoreciendo la producción de una respuesta subjetiva en la que se articula el propio deseo del intérprete a medida que va elaborando sus "teorías infantiles" con la que comienza a explicarse el mundo.

En su texto De la sorpresa al enigma[7] Miller expone que lo propio del enigma es cuestionar la relación entre el significante y el significado haciendo aparecer una distancia, un vacío: "Algo es reconocido como significante (…) Que eso quiere decir es evidente. Pero lo que eso quiere decir no puede ser enunciado, queda velado, falta." De ello se desprende la distinción, en el campo de la significación, entre quod –se sabe que hay significado-y quid – se sabe lo que significa. El enigma es un quod sin quid.[8]

Muy temprano Freud advertía de los peligros que comporta el "diccionario mental" con el que comprendemos el quid de la cuestión: "A través de mi pensamiento circula una incesante corriente de ‘autorreferencia’ de la cual no tengo noticia alguna generalmente, pero que se manifiesta –por ejemplo- en los olvidos (…) Parece como si hubiera algo que me obligase a comparar con mi propia persona todo lo que sobre personas ajenas oigo y como si mis complejos personales fueran puestos en movimiento al percatarse de la existencia de los otros." Gracias al análisis de las formaciones del inconsciente salía a la luz "…una muestra de la manera que todos tenemos de comprender lo que nos es ajeno."[9]

Estas consideraciones son esenciales para tener en cuenta en la clínica del autismo. En este campo debemos mantenernos en el margen del quod sin pretender ahogar, de forma precipitada, lo que no entendemos, lo que nos inquieta. Un carácter enigmático tiñe las manifestaciones de los seres en posición autista, que no convocan ninguna empatía. ¿Por qué parecen rechazar la ayuda, el cariño, la atención? ¿Qué les lleva a apartarse en un silencio tenaz cuando se les formulan preguntas? Y, sin embargo, ¿por qué lanzan una parrafada compleja en el momento más inesperado?

4) El mayor de los enigmas

Lacan supo mantener el carácter enigmático de esta dolencia en sus pocas pero preciosas reflexiones sobre el tema. En su conferencia de Bruselas, afirma la disposición constitucional del ser humano (al que bautiza parlêtre) hacia el lenguaje. A esa constatación agrega que, en algunos seres, los autistas, el acceso a la palabra "se congela" lo que no impide que ellos sean "personajes más bien verbosos".[10]

De la misma manera que Freud supuso una causalidad subjetiva en los fenómenos que comenzó a tratar por la palabra, en nuestro tratamiento del autismo suponemos que hay un sujeto trabajando para fundar su lugar en lo simbólico, para salvaguardar su deseo en peligro de extinción. Y ello en la medida en que reconocemos en los síntomas, -incluso en los considerados "típicos" como estereotipias y ecolalias-, la acción de alguien que intenta decir pero que sufre de una extrema y radical dificultad.

Ocurre que en la experiencia subjetiva del autista el enigma se aloja en lugares extraños, atípicos: su interés no se orienta por los enigmas que presentan sus semejantes, ni en la palabra de sus iguales, éstos le atemorizan, le angustian.

En el libro María y yo[11], encontramos el testimonio de un padre ante el enigmático comportamiento de su hija autista. El no comprende por qué ella puede pasar horas jugando con la arena que se escurre entre sus dedos mientras suelta, de vez en cuando, algunas frases relativas a sus seres de referencia. "En mis fantasías (…) tiendo a pensar que María puede ver la composición de los átomos de la arena, o quizás mundos enteros o estrellas… o sólo arena cayendo."

Este libro es muy ilustrativo en lo que al enigma del autismo se refiere. Porque esta niña consigue construir, para ordenar el mundo, conjuntos de personas y situaciones manifestando una memoria fuera de lo común. Su padre detecta el placer que provoca en la niña la admiración que concita y el gusto de convertirse en un enigma para los otros.

Al final del libro se han incluido una serie de pictogramas porque se supone que los autistas comprenden mejor las imágenes. Sería un ejercicio muy aleccionador si sometiéramos dicho "método" a la prueba del quod y el quid para ver si llegamos a ponernos de acuerdo acerca del significado de todas esas imágenes. Es un gran atrevimiento por parte de esas técnicas intentar decidir un significado único de esas imágenes, un solo quid, estandarizado, porque sus manuales así lo han determinado. Aquí se ve la acción de la peste TCC: la intención de eliminar la oscuridad, la opacidad constituyente del significante: el quod, el poder del equívoco, que da lugar a una multiplicidad de sentidos, que pueden ser tan varios como lo son las personas. ¿Por qué razón la imagen de un coche significaría "volver a casa" y no, por ejemplo, marcharse de casa, o coche averiado o el coche que me quisiera comprar? Y la imagen de una pizza a la que se ha recortado una porción, ¿por qué significaría "cenar"? y no: un sólo un trozo para ti, o para mí, o ¿cómo repartirla?

En este sentido es conmovedor el "diálogo" que transcribe a partir de preguntar a María lo que ha comido ese día en el colegio. La niña le responde que otra niña le ha pegado. El padre repite con insistencia su cuestión pero encuentra la respuesta impasible de su hija: "Pili me pegó." Cuando él cambia de chip y le espeta: "ah, sí? Con que Pili te pegó? Deja que la pille!" Entonces María contesta: "espaguetis y pollo."

En la historia del psicoanálisis ha habido diversas teorías acerca de los distintos mecanismos propios del autismo aunque en algo han coincidido todos los autores: se trata de una defensa del sujeto lo que implica, siempre, la hipótesis de una causalidad psíquica. Esta concepción de su etiología se ha podido verificar con la eficacia de los tratamientos pero también con los testimonios conmovedores de los "autotratamientos"que han ido publicando autistas en su vida adulta.[12]

Podemos hablar del sujeto en posición autista como un sujeto a la intemperie, que pone en marcha una defensa extrema, desesperada, ante la mirada y la voz. Estos no se alojan en lo que Lacan llamó alhetosfera[13], tan vital para el ser hablante como lo es la atmósfera.[14] Y ello porque ni la mirada ni la voz se tejen en la realidad humanizada, vinculados a enigmas a descifrar, sino que toman el valor de una certeza mortificante. El enigma, el quod se cerró muy pronto con una certeza en forma de amenaza, de ahí que se vean obligados, muchas veces, a taparse los oídos, a cerrar los ojos o desviar la mirada.

 

Bibliografía:

6.      J.Lacan, Seminario X: La angustia.

7.      J.A.Miller y otros, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica. Paidós.Buenos Aires. 1999. P.21

8.      Miller explica que Quod permite nombrar lo que suscita la pregunta ¿qué significa?: eso quiere decir algo, no sé qué…. Quid, es el quid de la cuestión, es su significación. Entre ambos –entre quod y quid– se establece una relación de temporalidad. El cine y la literatura fantásticos explotan el primer tiempo, que mantiene en suspenso el vacío.

9.      S.Freud, Psicopatología de la vida cotidiana. RBA. Barcelona 2005. Tomo II. P.

10.      J.Lacan. "Conferencia sobre el síntoma". En Intervenciones y Textos. Manantial. Buenos Aires. 1988.

11.      María y Miguel Gallardo: María y yo. Astiberri. Bilbao. 2007.

12.      Birger Sellin, Donna Williams, Temple Grandin, Daniel Tammet.

13.      Alhetosfera: este neologismo lacaniano incluye el griego Alheteia que significa verdad.

14.      Según los desarrollos de Antonio Di Ciaccia, fundador de l’Antenne 110 en diversos artículos de la revista Preliminaire, de obligada lectura.

 

Fuente: Virtualia Nº 23

 

 

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